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Trump pone a prueba el sistema estadounidense, afirman analistas

La decisión del juez federal James Robart, de suspender temporalmente el veto migratorio a siete países de mayoría musulmanes, y la reacción de Donald Trump, descubre el gran conflicto entre los poderes de Estados Unidos (Reuters

La decisión del juez federal James Robart, de suspender temporalmente el veto migratorio a siete países de mayoría musulmanes, y la reacción de Donald Trump, descubre el gran conflicto entre los poderes de Estados Unidos (Reuters)

El sistema estadounidense era reconocido porque “tiene los mejores equilibrios de poder para que las leyes funcionen en tiempos normales”, pero “estamos en un momento bien interesante, porque Donald Trump cuestiona el consenso liberal y poner en duda una línea que ha sido tradicionalmente respetuosa de los derechos humanos”, afirmaron Javier Tello, colaborador de FORO tv, y el internacionalista Gabriel Guerra Castellanos, en la mesa de debate de Despierta con Loret.

Subrayaron que la decisión del juez federal James Robart, de suspender temporalmente el veto migratorio a refugiados y ciudadanos de siete países de mayoría musulmanes, impuesto por la orden ejecutiva de Donald Trump, descubre “el gran conflicto entre los poderes, porque Trump no sólo cuestiona a este juez, en el fondo cuestiona si alguien se le puede oponer al presidente”.

Tello recordó que el juez Robart no llegó al cargo por apoyo de los demócratas, sino que es una “elección del republicano George W. Bush, es un juez respetado, y aun así Trump cuestiona su decisión”.

Pese a todo, Tello cuestionó si Trump podría imponer jueces que hagan su voluntad, porque son más de 100 jueces federales. “No es tan fácil, porque el senado no aprobará a cualquier persona y, hasta ahora, la única nominación de Trump es un juez muy serio”.

Sin embargo, ante el cuestionamiento de Donald Trump al juez Robart, hay perversidad del presidente de Estados Unidos, afirmó Gabriel Guerra, porque “no sólo ataca, sino que deja la puerta abierta para que sea señalado como responsable. Trump demuestra que es lo que habíamos pensado, pero recargado, aunque a su base de votantes le gusta lo que está haciendo, están de acuerdo y piensan que por fin llegó alguien a poner orden”.

El cuestionamiento no es sólo por su política interior, coincidieron; “el miedo mayor que tiene su propio partido es que donde va a empezar a meter la pata es en política exterior”.

“Si se equivoca con Irán, China o Siria, las consecuencias pueden afectar al mundo, está jugando de manera inaceptable para el propio establishment”, dijo Javier Tello.

Coincidieron en que Donald Trump vive “en una realidad de su manufactura y se ofende cuando alguien le lleva la contra”. De acuerdo con Gabriel Guerra, “tiene una enorme capacidad para descalificar la realidad”, pero puede haber un contrapeso en la burocracia estadounidense, pues “el secretario de Defensa y el de Estado ya mostraron que tienen ideas contrarias” a las del presidente de Estados Unidos.

Sin embargo, aunque “burocracia y expertos pueden ser contrapeso, Trump rechaza a los expertos”, abundó Javier Tello.

Para la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, “los contrapesos serán más empresariales que diplomáticos”.

En la parte sur de Estados Unidos ya están resintiendo el efecto de las políticas de Estados Unidos. Gabriel Castellanos recodó que el Dallas Morning News “pide tomar tiempo y poner claro cuál es el peso de México. Los dueños o presidentes de las empresas que tienen parte de sus esquemas de producción establecida en México”, tendrán que poner en claro dónde están sus intereses.

Tello considera que el camino no será tan sencillo, porque “Trump no le va a hacer caso a los expertos, porque viene en esta ola de mandar al diablo a los expertos. Despidieron a los burócratas principales de la Secretaría de Estado y está destruyendo el mecanismo de disenso y la línea ahora es la de despedir a quienes no están de acuerdo”.

Tello y Guerra estuvieron de acuerdo en que el presidente de Estados Unidos está acostumbrado a imponer su visión de las cosas como parte de una estrategia. “En el caso de la llamada con México, por ejemplo, descalifica, presiona, te pone a la defensiva, te pone a tu público en contra”, pero “parece que es la primera vez que Trump topa un poco con pared, porque llevamos tres o cuatro versiones distintas y eso quiere decir que no les está saliendo del todo. Intentan distintas variantes a ver cuál les funciona”.

Afirmaron que “el gobierno mexicano necesita tener una estrategia más proactiva y agresiva de comunicar” que sea efectiva a la hora de llamar a la unidad.

 

 

tfo

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