Trump conversará con el titular de la OTAN por primera vez

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla por teléfono. (AP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ratificaría su compromiso con la OTAN en la que será la primera conversación que mantendrá con el secretario general de este organismo, Jens Stoltenberg, desde que asumió el poder.

El mandatario estadounidense, que pasa el fin de semana en Palm Beach, en el sur de Florida, telefoneará a Stoltenberg la tarde de este domingo y, a tenor de la charla que mantuvo este sábado con el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, se prevé ratifique su “compromiso” con la OTAN, a la que ha criticado en varias ocasiones.

“El presidente Trump reiteró el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y enfatizó la importancia de que todos los aliados de la OTAN compartan la carga monetaria del gasto en defensa”, indicó en un comunicado la Casa Blanca.

Trump ha acusado numerosas veces a la OTAN de estar “obsoleta”, y el año pasado criticó a los socios europeos de la Alianza por no aportar suficientes fondos, además de sugerir que podría reducir el apoyo estadounidense a ese bloque transatlántico.

Durante la conversación con Gentiloni, Trump se comprometió a asistir a la cumbre que el Grupo de los Siete países más industrializados (G7) mantendrán en mayo en Taormina (isla de Sicilia), Italia.

El contacto telefónico entre Trump y Stoltenberg se produce luego de que esta semana el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, calificara de “preocupantes” las declaraciones de la nueva Administración estadounidense y consideró que, sumado a otros factores, contribuye a hacer el futuro “impredecible”.

En la carta de invitación dirigida a los líderes de los 27 países de la Unión Europea (salvo el Reino Unido) para la cumbre informal del 3 de febrero en Malta, Tusk advirtió además de que el cambio en Washington “pone a la UE en una situación difícil”.

El pasado 27 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva por la que se suspende durante 120 días el programa de acogida de refugiados de Estados Unidos -o indefinidamente, en el caso de los refugiados sirios- y detenía durante 90 días la emisión de visados para ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Irán y Yemen.

La orden, suspendida temporalmente por decisión de un juez federal estadounidense, ha desatado una escalada judicial que se espera culmine en el Tribunal Supremo y ha obligado mientras tanto al Gobierno a restaurar miles de visados que habían sido revocados a raíz del decreto.

La suspensión del programa de acogida de refugiados desató desde su firma una serie de protestas a nivel nacional e internacional, las cuales se han mantenido hasta este sábado, incluso en Palm Beach, en donde unas 3.000 personas marcharon hasta las inmediaciones del club privado Mar-a-Lago, donde se encuentra Trump.

La Marcha por la Humanidad recorrió la tarde del sábado unos 4 kilómetros (2,5 millas), desde West Palm Beach hasta el puente que separa Mar-a-Lago del continente, para denunciar la política “autoritaria” y “xenófoba” de un presidente al que tildaron de “fascista” y “narcisista” en sus pancartas.

Ajenos a la protesta, al interior de esta palaciega construcción, de más de 120 habitaciones e inaugurada en 1927, la noche del sábado Donald Trump y la primera dama, Melania Trump, asistieron al baile anual de la Cruz Roja estadounidense, y que contó con unos 700 invitados.

En breves declaraciones que hizo antes de entrar al salón de baile de Mar-a-Lago, un Trump de esmoquin se mostró seguro de que la justicia dará la razón a la apelación que presentó contra la orden del juez James Robart, que suspende el veto contra refugiados y ciudadanos de países de mayoría musulmana.

RAMG

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