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Tribus protestan en la Casa Blanca por la construcción de oleoductos

La Marcha de las Naciones Indígenas se produce un mes después de que Trump promulgara un decreto para resucitar la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access.

La Marcha de las Naciones Indígenas se produce un mes después de que Trump promulgara un decreto para resucitar la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access. (AP)

Con tambores, plumas y envueltas en un fuerte olor a incienso, tribus indias de todo Estados Unidos protestaron este viernes frente a la Casa Blanca para pedir al presidente, Donald Trump, que se reúna con sus líderes y frene inmediatamente la construcción de dos oleoductos.

Con cánticos tribales y gritos, como “hay que poner las personas por delante de las empresas”, cientos de manifestantes se abrieron paso entre las calles de Washington hasta llegar a la residencia presidencial.

“Queremos que se reúna con nuestros líderes y que nos trate con respeto. Trump parece haber olvidado que los nativos americanos somos pueblos soberanos y nuestras leyes están muy por encima de las de su Gobierno”, dijo Cerise Palmanteer, quien pertenece a las tribus Yakama y Colville del noroeste de Estados Unidos.

Palmanteer, de 30 años y residente en el estado de Washington, portaba una enorme figura de Berta Cáceres, la líder indígena hondureña asesinada a tiros hace un año en su país natal.

Los nativos americanos levantaron sus tiendas con forma de cono cerca del Monumento a Washington.
Los nativos americanos levantaron sus tiendas con forma de cono cerca del Monumento a Washington. (Getty Images)

Los nativos americanos levantaron sus tiendas con forma de cono cerca del Monumento a Washington. (Getty Images)

La “Marcha de las Naciones Indígenas” se produce un mes después de que Trump promulgara un decreto para resucitar la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, cuyo trazado discurre a través del río Misuri y del lago Oahe en Dakota del Norte, territorios sagrados para la tribu Standing Rock Sioux.

“Estamos con los Standing Rock” fue uno de los mensajes que más se repitió hoy en las pancartas de los manifestantes, inspirados por la resistencia del grupo de indígenas y ecologistas que acampó durante meses a la orilla del río Misuri, en Dakota del Norte, para impedir la construcción del oleoducto Dakota Access.

Entre los manifestantes destacaban las figuras de Jody Gaskik, de 54 años, y su hijo, Dakota, de 21 años. Los dos hombres, muy altos, iban vestidos con plumas marrones y trajes tradicionales de colores.

“Cuando Trump autorizó la construcción de los oleoductos, lo que vino a decir fue que no le importan nuestros derechos, nuestra tierra y nuestra agua. Lo único que le importa a él y a su gobierno de fiasco es el dinero”, dijo Gaskik, quien llevaba en la frente un pájaro azul porque es el símbolo del nombre de su hijo.

Mientras el viento frío soplaba con fuerza, los manifestantes se arropaban con mantas y con el fuerte olor del incienso, la salvia y los palos santos que quemaban en sus manos.

La protesta frente a la Casa Blanca discurrió al ritmo de las melodías de diferentes grupos, desde unos japoneses que rezaban con cánticos y unos tambores de madera, hasta unos niños hispanos que bailaban una danza azteca con vestidos blancos y estampados de flores de colores.

“Lo que escuchamos son las caracolas, ellas representan el viento”, contó Ana Patiño, parte de la danza azteca.

“En nuestras danzas siempre están presentes los cuatro elementos, el agua, el fuego, el aire y la tierra. El viento sopla a través de las caracolas, la tierra la pisamos, el agua solemos llevarla con nosotros en algún recipiente y también solemos encender fuego, aunque hoy no pudimos”, explicó entre risas.

La posibilidad de encender un fuego frente a la Casa Blanca para bailar es inverosímil para Patiño, quien se identifica con las tribus purépecha y chichimeca de Guanajuato (México).

Patiño, de 30 años, trabaja en la escuela “Semillas del Pueblo Xinaxcalmecac”, un centro de Los Ángeles al que acuden niños de diferentes pueblos indígenas de México, como mayas y zapotecos.

“Hemos venido con 37 estudiantes hasta Washington porque queremos enseñarles experiencias verdaderas de cómo podemos hacer para que su voz se escuche. Todo esto va a afectarles a ellos y a las generaciones venideras, es importante que puedan hacer sonar su voz”, consideró Patiño.

La protesta sirvió para cerrar el encuentro de cuatro días de tribus indígenas que se reunieron en Washington para hacer valer sus derechos y concienciar al resto del país sobre sus problemas.

Los nativos americanos levantaron estos días sus tiendas con forma de cono cerca del gran obelisco blanco del Monumento a Washington, una estampa que ha ganado gran popularidad y con la que trataban de reclamar sus derechos sobre la tierra y el agua de Estados Unidos.

FJMM

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