Rodrigo Duterte combate con fuego aéreo a yihadistas en Mindanao, Filipinas

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Los soldados filipinos toman posiciones mientras evaden los disparos de los yihadistas. (Getty Images)

El Ejército filipino lanzó una ofensiva aérea contra los yihadistas afines al Estado Islámico (EI) que tomaron la ciudad sureña de Marawi, en el tercer día de vigencia de la ley marcial decretada por el presidente del país, Rodrigo Duterte, en la región de Mindanao. 

“Llevamos a cabo ataques aéreos precisos y quirúrgicos en áreas ocupadas por los terroristas”, indicó a Efe el portavoz de las Fuerzas Armadas de Filipinas, Restituto Padilla.

La operación militar pretende reducir los remanentes del Grupo Maute, seguidor del EI, que el martes tomaron parcialmente Marawi, la capital de la provincia de Lanao del Sur, en la Región Autónoma del Mindanao Musulmán.

Seis efectivos del Ejército murieron en los combates y otros 7 resultaron heridos, informó el Comando de Mindanao Occidental en un comunicado.

Los pasados tres días han fallecido en total 2 policías y 11 soldados, otros 31 militares han resultado heridos y del lado de Maute han muerto 31 terroristas.

En el tercer día de combates “las tropas se están abriendo paso poco a poco” en las zonas aún controladas por los rebeldes, aunque el avance es lento porque éstos “están colocando en su retirada trampas para los soldados, como explosivos caseros improvisados”, apuntó el portavoz.

Los yihadistas se levantaron en armas en la tarde del martes después de que las Fuerzas Armadas realizaran una operación en Marawi para capturar a Isnilon Hapilon, líder de Abu Sayyaf, otro grupo armado afín al EI.

El Ejército cree que Hapilon, uno de los rebeldes más buscados de Filipinas, está “protegido por los bandidos (del Grupo Maute), que están resistiendo al máximo para evitar que las tropas le alcancen”, afirmó el portavoz.

Los guerrilleros islamistas sembraron el pánico en esta ciudad de 200,000 habitantes al prender fuego a la comisaría, a un colegio, a una cárcel y a una iglesia, donde secuestraron a un cura y a 13 feligreses que aún mantienen capturados, informó la Conferencia Episcopal de Manila.

En las horas más críticas, los miembros del Grupo Maute llegaron a desfilar encapuchados y a bordo de vehículos portando banderas negras del Estado Islámico por las calles de Marawi, donde tomaron el control de varias instalaciones municipales y un hospital hasta que llegaron los refuerzos del Ejército.

El EI reivindicó el asalto a Marawi en su agencia de noticias Aqab, aunque tanto el Grupo Maute como Abu Sayyaf se consideran solo simpatizantes sin vínculos operativos con la organización terrorista internacional.

La mayoría de los habitantes de la ciudad afectada se han trasladado provisionalmente a las cercanas localidades de Iligan y Cagayan de Oro en busca de seguridad y acceso a servicios básicos.

Ana Zenaida Unte, funcionaria de educación que decidió permanecer en su casa en Marawi, aseguró que “se oyen helicópteros todo el tiempo y bombas cayendo”, en una conversación telefónica en la que se escuchaban sonidos de explosiones de fondo.

La electricidad, las líneas telefónicas terrestres y el agua corriente han permanecido cortadas por tercer día en toda la urbe, según relató la funcionaria desde su teléfono móvil.

El presidente filipino, que se encontraba de visita en Moscú cuando comenzaron los hechos, declaró la noche del martes la ley marcial en toda la región de Mindanao y regresó rápidamente a Manila tras adelantar su reunión con Vladimir Putin.

La declaración de la ley marcial ha suscitado críticas de varios organizaciones filipinas e internacionales, como Human Rights Watch, que consideran que Duterte podría usarla para cometer abusos contra los derechos humanos al igual que hizo el dictador Ferdinand Marcos en la década de los 70 y 80.

Duterte, conocido por sus políticas de mano dura, prometió aplicar la ley marcial de forma estricta en Mindanao y no descartó extenderla a todo el país o pedir al Congreso que amplíe su límite de dos meses en caso necesario.

Maute y Abu Sayyaf son los grupos yihadistas más activos de los varios que operan en la isla de Mindanao, escenario de un viejo conflicto separatista islámico que ha causado entre 100,000 y 150,000 muertos en las últimas cuatro décadas.

 

RAMG

 

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