Reporteros narran cómo fueron retenidos en Guerrero

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Los periodistas fueron retenidos por 15 minutos. (EFE)

Sergio Ocampo, corresponsal de La Jornada en Guerrero; Jair Cabrera, reportero de La Jornada; Hans Musielik, de Vice News; Pablo Pérez García, de Hispano Post; Jorge Martínez, de la agencia Quadratín; Ángel Galeana, de Imagen TV; y Alejandro Ortiz, del diario digital Bajo Palabra, acordaron reunirse el sábado en la ciudad de Iguala para viajar juntos a San Miguel Totolapan y cubrir el operativo federal contra la toma de carreteras por parte de presuntos delincuentes.

Los periodistas lograron llegar a Palos Altos, municipio de Arcelia; ahí dejaron sus vehículos, siguieron a pie y pidiendo “aventón” hasta llegar a Santo Niño, municipio de Tlapehuala, donde encontraron más de 10 vehículos quemados.

El corresponsal de La Jornada Guerrero, Sergio Ocampo, narró que “en santo niño fuimos testigos de cómo la gente se enfrentó a la policía antimotines. Decidimos regresar porque vimos que se estaba desbloqueando y dijimos vamos a regresarnos, no vaya ser que vayan a quemar los vehículos”.

“En Palos Altos decidimos comer, comimos, en consenso acordamos en que íbamos a mandar todos los videos, las fotos en Iguala, por seguridad… antes de que nos saliéramos de ahí de ese restaurante nos dijo el dueño: “Yo les recomiendo que no salgan, porque hay un retén que se acaba de poner a un kilómetro y ese retén está muy cabrón”, comentó Jorge Martínez, reportero de Quadratín Guerrero.

Sergio Ocampo dijo que encontraron “un retén de hombres armados, como cien, que estaban -muy jóvenes- que estaban ahí bastante violentos, nos bajaron con palabras fuertes. Mantuvimos la calma todos, afortunadamente, pero llegó un niño como de 13 años y nos quitó las carteras… Nos quitaron credenciales, tarjetas de crédito, teléfonos, relojes, pero lo más lamentable, el equipo“.

Los retuvieron por cerca de 15 minutos.

“Nos bajaron, amagaron a Hans… a él fue el único que le pusieron la pistola en la cabeza. Después nos dicen: ‘A ver las llaves de los carros, bajen todo, todo, todo’ y pues ahí fue cuando bajaron todos los equipos de cómputo y fotográficos y de ahí nos dijeron ya al último: ‘A ver las llaves de los carros’, nada más se va la roja y la azul se queda, o sea la mía, y dice: ‘y váyanse porque si no se van nos lo vamos a comer vivos o los vamos a quemar y si dicen algo en el retén del Ejército, ahí tenemos halcones y los vamos a perjudicar”, relató Sergio Ocampo.

“Hans intentó recuperar el equipo y les dijo: “Les voy a dar dinero, pero recupérame algo de lo que se van a llevar” y les dijo el chavo: “Entonces se van a ir a pata, ninguna de las dos pinches camionetas les voy a dejar… órale y a la chin… y se van a ir encuerados”, agregó Jorge Martínez.

 

Con información de Jesús Bahena.

 

RMT

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