Papa Francisco saluda al padre Solalinde en el Vaticano

El sacerdote mexicano Alejandro Solalinde. (@MissioFest/archivo)

El sacerdote mexicano Alejandro Solalinde. (@MissioFest/archivo)

El papa Francisco saludó en la Plaza de San Pedro al sacerdote mexicano Alejandro Solalinde, quien se encuentra en Italia protagonizando la gira promocional de un libro sobre su trabajo con los migrantes.

El saludo fue breve, durante el llamado “besamanos”, al final de la audiencia general de los miércoles que Francisco encabezó ante más de 25 mil personas.

La víspera, Solalinde presentó en la sede de la Radio Vaticana el libro “Los narcos me quieren muerto. México, un cura contra los traficantes de hombres”, escrito con la periodista italiana Lucia Capuzzi.

“Estoy muy emocionado porque no pude nunca saludar al santo padre, por ello es un momento de gran gozo. La acción del Papa en la Iglesia es bellísima y providencial. Espero que sepa que lo amo profundamente y que tengo mucha esperanza en él”, dijo el sacerdote.

En estos días, varios medios italianos han destacado el perfil de Solalinde y que sobre su cabeza pende una recompensa por parte de los traficantes.

“La fe me ayuda a salir adelante, yo me pongo en las manos de Dios. Sí, es verdad, tengo cuatro hombres de escolta que buscan defenderme, no atacaría nunca primero, por eso al final mi esperanza está puesta en Dios”, dijo Solalinde según reportó la Radio Vaticana.

Destacó que los migrantes son las personas más vulnerables porque no sólo son pobres sino que, de hecho, no existen, no tienen documentos, por eso muchos pueden lucrar con ellos: los narcotraficantes y otros criminales.

Señaló que en México existen unas 60 casas para migrantes que reciben todo tipo de amenazas por su actividad y unos 500 activistas se ocupan de defender los derechos de los migrantes, también ellos bajo constante amenaza.

Según el sacerdote, trabajando con los migrantes se pudo dar cuenta que ellos son “un signo de los tiempos, porque son los “pioneros de una nueva civilización que está naciendo.

“A diferencia de las invasiones bárbaras de las épocas precedentes, esta entrada de personas del sur no busca destruir sino construir, porque tienen valores que el norte del mundo está perdiendo. Tienen una fe en Cristo, en el ser humano, en la familia y en la comunidad para el trabajo”, precisó.

 

RAMG

 

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