No dormir incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades graves

Dormir o tomar cafeína alivian el dolor crónico mejor que los analgésicos. (AP/Archivo)

Dormir o tomar cafeína alivian el dolor crónico mejor que los analgésicos. (AP/Archivo)

Las ocupaciones diarias ocasionan que muchas personas pasen por alto el tiempo que necesitan para descansar y seguir con su estilo de vida.

La Organización Mundial de la Salud establece que un adulto debe dormir entre siete y ocho horas al día para mantener un óptimo estado físico, mental y emocional.

Existen más de 80 tipos de trastornos del sueño, pero la mayoría se pueden agrupar en tres condiciones específicas: tener el sueño alterado como la apnea, tener demasiado sueño y quedarse dormido en momentos inapropiados, además de la falta de sueño como el insomnio.

Guillermo Peñaloza Solano, psiquiatra adscrito a los Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud, dijo: “No se sienten descansados o duermen mucho más que antes y a pesar de eso se sienten fatigados o simplemente se están despertando a lo largo de toda la noche, se despiertan varias veces en la noche y eso no ofrece un sueño reparador”.

Si bien es cierto que muchas personas consideran que las horas de sueño es un asunto de preferencia, lo cierto es que dormir menos de lo médicamente recomendado incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades graves.

De acuerdo con varias investigaciones que se han hecho sobre el tema, dormir menos de seis horas al día durante una semana, puede producir cambios en más de 700 genes.

Entre otros efectos a la salud, la falta de sueño se relaciona con el consumo de alimentos con mayor cantidad de calorías y carbohidratos.

Además, dormir menos de seis horas, triplica la probabilidad de tener un accidente.

Estar cansado afecta también la capacidad de concentración y puede dificultar el aprendizaje y la retención de conceptos.

Se reduce el apetito sexual incluso disminuye la producción de espermatozoides.

De acuerdo a los especialistas, si los trastornos del sueño prevalecen por mucho tiempo, los riesgos a la salud se incrementan.

Por ejemplo, las personas pueden desarrollar diabetes tipo dos, ya que hay menor sensibilidad a la insulina.

También se pueden desarrollar enfermedades cardiacas, ya que la falta de sueño se puede relacionar con una presión sanguínea elevada y obstrucción de las arterias.

Las personas también pueden desarrollar graves niveles de obesidad, ya que las hormonas como la grelina y la leptina, que son las que regulan el apetito, cambian sus niveles considerablemente con la falta de sueño.

Con información de Karina Cuevas

LSH

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