Muere el escritor mexicano Eusebio Ruvalcaba

Eusebio Rubalcava nació en Guadajara, Jalisco, en 1951.

Eusebio Rubalcava nació en Guadajara, Jalisco, en 1951. (eusebioruvalcaba.wordpress.com)

Eusebio Ruvalcaba, escritor, tallerista y periodista, murió la noche del martes en la Ciudad de México a los 66 años de edad, confirmó Mauricio Montiel, director de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en su cuenta de Twitter, @Elhombredetweed.

El escritor estaba internado en el Hospital General Regional 2 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en la zona de Villa Coapa, debido a que fue operado de un hematoma cerebral, el pasado mes de enero.

Nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, en 1951 y fue hijo del renombrado violinista, Higinio Ruvalcaba. Era amante de la música gracias a su padre, por quien confesó admiración.

Ruvalcaba es autor de libros como “Un hilito de sangre”, con el que conquistó el premio de literatura “Agustín Yáñez”, que fue llevado al cine con buen éxito, y “Pocos son los elegidos perros del mal”.

Sin embargo, según se lee en su propio “blog” (eusebioruvalcaba.wordpress.com), “él dice que vino al mundo a escuchar música. Y a hablar sobre música. Y a escribir sobre música”.

Antes de su deceso, su amigo el historiador y editor Enrique Krauze solicitó donadores de sangre; el narrador Antonio Tenorio le deseó una muy pronta recuperación, y el guionista Guillermo Arriaga solicitó “espacio y atención para Eusebio Rubalcaba en el Hospital General Regional 2 de Villa Coapa”.

Ruvalcaba también se destacó como dramaturgo (“Música de cortesanas” y “Lo que tú necesitas es una bicicleta”) se supo consolidar como un escritor admirado y más que eso, querido por sus lectores.

Consecuentemente, entre el abanico de sectores de la población que siempre le mostraron respeto destaca el de los jóvenes, lo que se vio reflejado en su sección “Un hilito de sangre” que publicaba en la revista mensual especializada en rock “La mosca en la pared”, donde tuvo una legión de fieles lectores, al lado de José Agustín.

Otras piezas dentro de la dramaturgia nacional que se deben al malogrado escritor son “Las dulces compañías. México, panfleto y pantomima” (1984) y “La visita” (1986).

 

Con información de Noticieros Televisa y Notimex.

 

RMT

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