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Mexicanos que buscan asilo en EU enfrentan muchas dificultades

Migrantes con agentes de Aduanas y Protección Fronteriza en Brownsville, Texas (AP, Archivo)

Migrantes con agentes de Aduanas y Protección Fronteriza en Brownsville, Texas (AP, Archivo)

“Tengo un brazalete que es GPS, donde ellos están viendo en qué lugares ando. No me puedo acercar al puente porque si me acerco a la frontera empieza a sonar como si me quisiera ir”, dijo Mariana Ibarra, mexicana en busca de asilo político en Estados Unidos.

Mariana llegó a El Paso, Texas, en busca de asilo político. Salió huyendo de la violencia y de su novio, un secuestrador que se encuentra preso en Ciudad Juárez.

El 6 de febrero de 2016, su pareja la había retenido, golpeado y torturado por varios días dentro del Cereso. La amenazó con matar a su familia y quitarle al hijo de ambos por lo que decidió salir de ciudad Juárez. Cinco días después, el 11 de febrero de 2016, se entregó junto con su madre y hermana en el puente fronterizo a las autoridades de migración.

“Los de migración nos dicen que nos vamos a quedar detenidas, que ya no podemos regresar a Ciudad Juárez y que el proceso es de ocho meses a un año detenidas”, destacó Ibarra.

Un mes después, un juez de Estados Unidos le otorgó un permiso de estancia bajo la convención contra la tortura y persecución. Pero las autoridades de migración le condicionaron la residencia en Estados Unidos.

“Me dijeron, si quieres tu residencia vas a seguir detenida, pero estarás todo tu asilo aquí dentro. Quieres estar libre, nada más vas a salir con la tortura y persecución. Nos vas a firmar que rechazas toda la ayuda del gobierno. Te preguntas, que estaba mejor en Juárez, y me pude haber escondido dentro de México, del gobierno y del narcotráfico, o venirme aquí y estar igual, prisionera”, narra Mariana.

Mariana es vigilada las 24 horas por el brazalete que le fue colocado. El documento que le dieron sólo le autoriza vivir, pero no trabajar en Estados Unidos.

Entre 2008 y 2012, los años de mayor violencia en Ciudad Juárez, el Departamento de Inmigración y Justicia de Estados Unidos llegó a recibir 10 mil solicitudes por año de mexicanos en busca de asilo. Apenas el 1% la obtuvo.

“La política y el pensar de estos jueces de inmigración es que la violencia ocurrió en Ciudad Juárez, te mataron a tus familiares en Juárez pero México es muy grande, te puedes ir a Chiapas. El peligro más grande es que si te niegan el asilo político es una deportación”, refirió Ana Luisa Pablos, abogada especialista en temas de migración de El Paso, Texas.

Mexicanos buscan asilo en Estados Unidos. (Noticieros Televisa)
Mexicanos buscan asilo en Estados Unidos. (Noticieros Televisa)

Mexicanos buscan asilo en Estados Unidos. (Noticieros Televisa)

Beto fue deportado en septiembre del año pasado. Todos los días cruzaba la frontera para ir a tocar en los bares de El Paso, Texas. Es músico y pasaba con visa de turista por lo que no podía hacerlo con sus instrumentos. Eso delataría que iba a trabajar.

“Trataba de cruzar a diferentes horas, en diferentes puentes y con diferentes excusas. Me inventaba familiares, que iba de visita allá. Me inventé novias, abuelitas, ya todas fallecieron, pero me las inventé”, destacó Beto, músico mexicano deportado de Estados Unidos.

Para que no lo reconocieran los agentes aduanales, utilizaba los tres puentes fronterizos que hay en Ciudad Juárez. Después de un tiempo decidió vivir en El Paso. Entonces sólo cruzaba una o dos veces a la semana para ver a sus hijas, pero un día la suerte no estuvo de su lado.

“El aduanal ve que acababa de estar en El Paso, que había cruzado aproximadamente hace dos horas y que ya voy de regreso. Ahí fue donde levanté sospechas, que qué estaba haciendo dos horas en México: tú vives acá”, comentó Beto.

“Me saqué de la manga, me inventé una amante. Me puse muy serio, me puse en mi papel, sí actué, lo confieso, y me puse así como el triste y le dije que pues estaba casado en México pero que tenía una amante en Estados Unidos y que no decía nada porque no quería que llegara a cruzar con mi esposa y saliera en el registro algo. Me metieron cizaña, y me dicen cómo no sabes tú que tu esposa no tiene un amante cuando tú estás acá. Y yo: ahh, es cierto, gracias. Por dentro, en ese momento dije yes, ya me dejaron ir”, platicó.

Pero esa excusa ya no le sirvió en septiembre de 2016 ante el agente de Migración.”Digo que fue el destino. Alguien que supo hacer muy bien su trabajo. Me sacó un historial de seis meses para atrás. Ahí fue cuando él me dijo y lo afirmó: tú vives acá. Obviamente yo dije que no, yo no vivo acá. Llega un punto en donde ellos saben, porque saben manejar el sistema, de que estoy echando mentiras”, explicó Beto.

Una mentira que fue descubierta y por eso lo deportaron, una medida a la que le temen quienes viven sin permiso en Estados Unidos y es que la deportación les prohíbe entrar a ese país durante 10 años.

Con información de Luis Pavón

 

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