Maestros y padres deben reconocer señales y prevenir ataques en escuelas

Peritos desplegados en el Colegio Americano del Noreste de Monterrey. (AP)

 

Para la neuropsicóloga Feggy Ostrosky, la medida de revisar mochilas “es superficial, cuando alguien está deprimido o enojado y tiene un fuerte sentimiento de venganza”. Ante estos casos “la escuela y los padres tienen responsabilidad de detectarlo”. Y en el caso de la escuela de Monterrey, hay dos niños que sabían lo que estaba ocurriendo, pero los adultos no vieron las señales.

En entrevista para Despierta con Loret, Feggy Ostrosky advirtió que el mundo digital influye mucho y la muestra es que los agresores “actúan como en un video de internet”. Además, dijo, “estar expuesto a tanta violencia en medios electrónicos y en redes sociales te apaga los sistemas de empatía”.

Explicó que hay áreas en el cerebro que actúan como espejo, por lo cual nos duele o nos afecta cuando vemos hechos violentos, pero “cuando estás expuesto continuamente, apagas los sistemas de empatía y sientes que puedes traspasar esa barrera”.

Afirmó que no es fortuito que casi ningún agresor de este tipo sea mujer, pues la violencia se procesa de diferente manera por el cerebro femenino que por el masculino y en estos casos “hay enojo y una forma muy agresiva de solucionar las cosas, que termina con ellos matándose”.

Ostrosky destacó la necesidad de enseñar a los padres y a los maestros qué pasa en la adolescencia para que detecten las señales de agresión. “En general es difícil, pero hay síntomas”, advirtió.

Cuando un adolescente está deprimido o enojado hay “trastornos de sueño, de alimentación y se refugian en las computadoras”. Los padres deben hablar con sus hijos y detectar si empiezan con oscilaciones de carácter, afirmó.

Subrayó que es responsabilidad de los adultos, porque en la adolescencia, las áreas cerebrales que producen las emociones están desbocadas y las áreas que las regulan no están desarrolladas. “La adolescencia en los hombres está entre los 12 y los 24 años; además, las áreas que producen emociones no son las mismas que las regulan, y en esos años, los lóbulos frontales, que nos detienen de reaccionar violentamente, no están maduros.”

Por otro lado, recomendó que no haya un exceso de videojuegos violentos, porque “bajo el sistema de mucha violencia de los videojuegos se afecta la forma como se maduran esas áreas”.

La neuropsicóloga dijo que en México, un hecho como el de Monterrey es nuevo, porque el asesino en masa ha ocurrido en Estados Unidos y en Europa desde 1949, “pero para nosotros es nuevo”.

La especialista explicó que, si bien el perfil es nuevo, han podido detectar que el llamado asesino en masa “entra, trata de matar a las más gentes posibles y luego se suicida”.

Detalló que dentro del asesino en masa existen tres subgrupos: “uno tiene psicosis, no está en contacto con la realidad, oye voces que le dicen que mate, pero es un 5%”. También están quienes tienen “personalidades antisociales, que toman droga, forman parte de pandillas y han desafiado las reglas del grupo social”. Ostrosky recordó que, de acuerdo con algunas versiones, “este niño pertenecía a un grupo que se dedicaba a fomentar las masacres, por lo que podría entrar en este subgrupo, pero no lo sabemos”. El tercer subgrupo proviene de familias sin problemas.

Recomendó que los padres estén presentes en la adolescencia y hablen con sus hijos todo el tiempo, porque “es periodo de crisis. Hay que cuidar a los hijos, estar presentes, no encima, pero en calidad, ver qué pasa con nuestros hijos”.

 

 

tfo

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