Los gestos hacia su marido hacen protagonista a Melania Trump durante gira internacional

Melania Trump visitó el hospital pediátrico Bambino Gesù, en Roma

Melania Trump visitó el hospital pediátrico Bambino Gesù, en Roma. (AP)

Melania Trump está siendo protagonista en su primera gira como primera dama de Estados Unidos por algunos gestos hacia su marido, el presidente Donald Trump, que se han interpretado como desplantes y por haber hecho famosa la “potizza”, un tradicional dulce de Eslovenia, su país de origen.

Desconocida totalmente para los periodistas que acompañan a los Trump en su debut internacional, cuando el papa Francisco preguntó este miércoles a Melania en el Vaticano si “le da de comer potizza” a su marido todos creyeron entender que estaban hablando de “pizza”.

“Sí, delicioso”, respondió al papa una sorprendida Melania, que después pidió al pontífice argentino que bendijese un rosario que tenía entre sus manos.

La “potizza”, un dulce esloveno que se prepara con una masa fermentada con levadura y se puede comer con diversos tipos de relleno, aunque el más habitual es con nueces, avellanas, semillas de amapola, queso y estragón, puso así la nota de color en el encuentro formal del papa con los Trump y la delegación estadounidense.

Melania Trump acudió a la audiencia papal en el Vaticano, y siguiendo el protocolo, vistió de negro, con el pelo recogido y mantilla corta de encaje, al igual que Ivanka, hija mayor y asesora del presidente, igualmente de negro y con velo de tul.

Las dos dieron que hablar en Arabia Saudí, primera etapa de la gira de Trump, por no llevar velo.

Según el estricto código de vestuario del país árabe, las mujeres saudíes deber vestir en público la “abaya”, que es una túnica larga y ancha; y muchas ocultan también su pelo con el “hiyab”, el pañuelo islámico.

Pero resulta normal que mujeres que visitan ese país árabe como parte de delegaciones internacionales no se cubran el cabello, a menos que haya un requerimiento específico.

Lo que llamó la atención en el caso de Melania e Ivanka es que Trump criticó en 2015 a la entonces primera dama estadounidense, Michelle Obama, precisamente por haber evitado el velo en una vista a Arabia Saudí.

Mientras, en las redes sociales los comentarios más numerosos sobre la primera dama y exmodelo tienen que ver con los aparentes desplantes que ha hecho a su marido durante el viaje.

Tras aterrizar en Israel el pasado lunes, Trump y su esposa caminaban por una alfombra roja colocada para darles la bienvenida y el presidente quiso darle la mano, algo que ella rechazó con una palmada, según captaron las cámaras.

Un gesto similar por parte de Melania se vio este martes cuando el Air Force One aterrizó en Roma.

Después de saludar desde lo alto de la escalerilla del avión, Trump hizo el amago de darle la mano a su mujer, pero en ese momento ella retiró la suya para arreglarse el pelo.

Además de acompañar a su marido en algunos actos, Melania Trump también ha realizado varias actividades en solitario durante la gira.

En Riad se reunió con un grupo de mujeres trabajadoras ante las que habló de su “pasión” por los niños y de cómo trata de buscar el “equilibrio” entre ser primera dama y a la vez madre de su único hijo, Barron.

Melania ha postergado su mudanza a la Casa Blanca para que su hijo termine el actual curso escolar en el colegio al que asiste en Nueva York.

Hoy en Roma la visitó en solitario el hospital pediátrico Bambino Gesù, donde conversó con un grupo de entre 15 y 20 menores ingresados, se hizo fotos con ellos y pintó varios dibujos.

Antes de marcharse de la ludoteca del centro, firmó un libro y dejó un mensaje en inglés: “Great visiting you. Stay strong and positive. Much love” (“Gran visita. Sean fuertes y positivos. Mucho amor”), unas palabras que acompañó de una flor y de un corazón.

Según la Casa Blanca, Melania escribió personalmente al papa para pedirle poder visitar ese hospital, al que también acudieron en su día la fallecida Diana, princesa de Gales, y la Madre Teresa.

 

AAE

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