La televisión Al Yazira, la punta de lanza de la política exterior catarí

La televisión Al Yazira, punta de lanza de la política exterior catarí

La televisión Al Yazira, punta de lanza de la política exterior catarí. (Reuters, Archivo)

El canal catarí Al Yazira, creado en 1996 por el emir Hamad ibn Jalifa al Zani como punta de lanza de su política exterior, ha supuesto un continuo quebradero de cabeza para la mayoría de los países árabes, que ahora han mostrado su determinación de hacerlo callar para siempre.

Las historias de las últimas décadas del emirato es un camino repleto de crisis diplomáticas y desencuentros con sus vecinos, con Al Yazira siempre como telón de fondo.

El emirato atraviesa ahora el peor de sus momentos, después de que Arabia Saudí, Emiratos, Baréin y Egipto, decidieran aislarlo política y económicamente tras acusarlo de apoyar el terrorismo.

Coincidiendo con el nacimiento de Al Yazira, el entonces emir de Catar, que había llegado al poder en 1995, apostó por una nueva estrategia para convertir su minúscula península en un Estado con voz y voto.

Al Yazira, con un estilo independiente, provocativo y panárabe rompió la anodina rutina de los canales oficialistas árabes y se metió en el bolsillo a millones de espectadores, mientras Catar se sumergía en una campaña diplomática para situarse en el mapa.

La segunda Intifada palestina, en septiembre de 2000, y las invasiones estadounidenses de Afganistán, en octubre de 2001, y de Irak, en marzo de 2003, conflictos en los que destacó por informar del lado de los talibanes o en los que fue tachado de dar voz al grupo terrorista Al Qaeda, convirtieron a este canal en el principal referente regional.

Paralelamente, Al Zani comenzaba a impulsar eventos internacionales tanto políticos como deportivos cada vez de mayor envergadura como la Cumbre Climática de 2012 o el Mundial de Fútbol 2022, mientras desarrollaba un papel de mediador en conflictos tan dispares como el palestino, el libanés o el sudanés.

Evitando cuestiones espinosas dentro de Catar, donde los niveles de censura informativa no distan mucho de los del resto de sus vecinos, Al Yazira se lanzó a abordar temas tabú en otros estados, lo que soliviantó a regímenes y autoridades.

En sus coberturas gozaban de un lugar destacado personalidades ogrupos censurados por la mayoría de los estados del Golfo y sus aliados, como el chií libanés Hizbulá, el palestino Hamás o los Hermanos Musulmanes de Egipto.

Asimismo, a partir de 2011 se convirtió en la voz de la Primavera Árabe, primero, y de los grupos rebeldes, después.

La primera vez que Arabia Saudí dijo basta fue en 2002, cuando retiró a su embajador tras un debate sobre la política saudí en torno a la cuestión palestina.

Pero el resto de países también le han cerrado sus puertas en alguna ocasión, como Jordania, en noviembre de 1998; Irak, en agosto de 2004; la Autoridad Palestina, en marzo de 2001 y Egipto, tras el golpe de estado de julio de 2013, cuando incluso juzgó y encarceló a

varios periodistas del canal.

Tras el estallido de la actual crisis, Ammán, Riad y Abu Dabi se han precipitado fundir en negro al canal.

En su búsqueda por contrarrestar el impacto y la popularidad de Al Yazira, Riad lanzó en 2003 el canal Al Arabiya, copiando el formato de la televisión catarí, pero con un contenido afín a las monarquías del Golfo y sus políticas.

La televisión saudí no pudo competir, sin embargo, con su eterno rival durante la Primera Árabe de 2011, en la que Al Yazira y Catar se volcaron en favor de los movimientos opositores y grupos rebeldes, con los Hermanos Musulmanes egipcios a la cabeza.

Pero el fracaso de estos movimientos acabó volviéndose en contra de Al Yazira y del emirato, gobernado por Tamim bin Hamad, desde junio de 2013. En marzo de 2014, Arabia Saudí, Emiratos y Baréin cortaron las relaciones con Doha para forzarla a reconducir su política, así como la línea editorial de Al Yazira.

Tras la mediación kuwaití, Catar volvió al redil, pero no sin antes comprometerse a respetar a las autoridades egipcias y a no interferir en los asuntos internos de otros países, lo que una vez

más se vio reflejado en su principal herramienta audiovisual, que rebajó el tono en numerosas cuestiones.

Las agresivas medidas auspiciadas esta semana por Riad parecen evidenciar que el giro dado por Catar a su política y su canal estrella no fueron suficientes y que esta vez los saudíes están determinados a imponer un cambio mucho más profundo.

 

KAH

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