La crisis económica le pega al carnaval de Brasil

Un manifestante arranca una pancarta de Carnaval de Río junto al Sambódromo durante una protesta contra el gobierno estatal en Río de Janeiro, Brasil (AP)

Un manifestante arranca una pancarta de Carnaval de Río junto al Sambódromo durante una protesta contra el gobierno estatal en Río de Janeiro, Brasil (AP)

Los aficionados al carnaval buscan gangas antes de la mundialmente famosa fiesta de Río de Janeiro, que está a punto de comenzar en medio de una prolongada crisis económica, que está afectando a los bolsillos y a la multitud de negocios que dependen de esta fecha para obtener gran parte de sus ingresos anuales.

Todavía hay boletos disponibles para los desfiles, los patrocinadores decidieron no financiar fiestas callejeras y se espera que los hoteles estén más vacíos que el año pasado, que también fue decepcionante a nivel económico por las preocupaciones sobre el virus del zika, que desanimaron a algunos turistas extranjeros, además de la recesión que deprimió el gasto local.

El departamento de Turismo de Río espera atraer a un millón de personas que gastarán alrededor de 3,000 millones de reales en la ciudad durante las fiestas, entre el 24 y el 28 de febrero. Si se cumplen las previsiones, se repetirían los resultados del año pasado.

Los hoteles estiman que sólo tendrán un 72% de ocupación, unos 14 puntos porcentuales menos que el año pasado.

Todavía quedan unos 800 boletos de grada para el desfile, que normalmente suelen agotarse justo después de Año Nuevo.

Muchas de las butacas de tribuna para la exhibición de carrozas, en el que participan celebridades locales y mundiales, se han distribuido entre las escuelas de samba que participan en el espectáculo.

Los organizadores quieren asegurarse de que las cámaras de televisión no capten espacios vacíos.

El escenario de fondo es la peor recesión en décadas en el mayor país de Latinoamérica. El banco central de Brasil estima que la economía nacional se contrajo más de 4% en 2016 y la tasa de desempleo ronda el 12 por ciento.

El gobierno acusó el impacto de la crisis como pocos otros: los salarios de sus funcionarios llevan meses demorados. Las protestas violentas se han convertido en algo habitual mientras el parlamento local considera varias medidas de austeridad.

En las zonas comerciales más populares de Río, esta semana las tiendas están llenas de productos sin muchos clientes. Los disfraces completos de Carnaval, con precios que oscilan entre los 30 y los 3,000 reales, pero no se venden.

En lugar de en los brillantes trajes que los transformarían en arlequines, policías, enfermeras o en Mujeres Maravilla, los fiesteros están más preocupados por encontrar un buen precio.

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