Kukulcán lunar, la visita de la serpiente emplumada a Chichén-Itzá

Kukulcán, la serpiente emplumada, dios maya, recorre la fachada de Norte de la pirámide de Chichén-Itzá, en Yucatán, ante la luz de la Luna llena. (Twitter@TemplePlaces)

Kukulcán, la serpiente emplumada, dios maya, recorre la fachada de Norte de la pirámide de Chichén-Itzá, en Yucatán, ante la luz de la Luna llena. (Twitter@TemplePlaces)

Kukulcán, el dios serpiente de los mayas descendió de una forma diferente en Chichén-Itzá, Yucatán.

El dios emplumado se deslizó por la fachada Norte del Castillo, ante la Luna llena que con su brillo iluminó este edificio construido en el siglo XIII, hoy convertido en una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

Este fenómeno arqueoastronómico se conoce como “Kukulcán lunar” y se registra con la primera Luna llena tras el equinoccio de Primavera, cuando el Dios serpiente desciende con la luz del Sol.

“Esta iluminación con la luz de la luna está ejemplificando la contraparte de lo que se pudo observar el 21 de marzo con el Sol”, explicó Marco Antonio Santos, director de la zona arqueológica de Chichén-Itzá.

Este suceso inició a las cuatro de la mañana de este miércoles. La luz brillante de la Luna propició que el Dios maya se reflejara en un juego de luces y sombras.

Los siete triángulos del cuerpo de Kukulcán se fueron formando uno a uno debido a la posición del Castillo respecto a la Luna. Kukulcán es la máxima deidad de los mayas.

Cada 15 minutos, en promedio, se iba formando un triángulo isósceles, hasta rematar en la cabeza de serpiente.

Los fenómenos astronómicos de Kukulcán solar y lunar, confirman el concepto de dualidad de los mayas, de hombre-mujer, noche-día; el Sol representa al varón y la Luna a la mujer.

Se trata de dos energías que la civilización maya tuvo presentes para alinear el Castillo, un edificio de nueve niveles, 30 metros de alto y una base de 55 metros que sirvió como calendario.

“Hicieron esta orientación de la pirámide para poder observar estos fenómenos astronómicos que sirvieron para legitimar su poder al tener un control muy importante sobre la agricultura”, precisó el director de la zona arqueológica de Chichén-Itzá.

Son cálculos matemáticos, arquitectónicos y astronómicos que los mayas emplearon para bendecir las semillas, fijar tiempos de siembra y cosecha y para realizar ceremonias sagradas.

A las seis de la mañana, Kukulcán desapareció, pero la Luna continuó iluminando Chichén-Itzá que significa “Boca del pozo de los brujos del agua”.

Con información de Alejandro Sánchez

LHE

 

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