Kasai, el nuevo infierno en África; más de 250 muertos en tres meses

Kasai, el nuevo infierno en África; más de 250 muertos en tres meses

Policías del Congo patrullan zonas de Kasai (Getty Images)

Kasai es el nombre del nuevo infierno en África, una provincia en la República Democrática del Congo, en donde en tres meses han sido asesinados 251 civiles, incluyendo 62 niños, de los cuales 30 eran menores de ocho años.

La fuente principal de la información fue de víctimas directas y testigos. Muchos de los cuales tuvieron historias horribles que contar, incluyendo niños con extremidades amputadas y gente asesinada con machetes. Un ataque en un pueblo, donde 90 personas fueron asesinadas en un hospital”, relató Scott Campbell, responsable de ACNUDH en África Central y Occidental.

Las cifras corresponden al periodo comprendido entre marzo y junio de este año y fueron reveladas este viernes en un reporte de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que asegura que el gobierno ha participado en esta masacre, al igual que las milicias que se enfrentan por el poder en el centro del país.

Un hallazgo inquietante que nuestro equipo realizó en el terreno fue que víctimas y testigos mencionaron una y otra vez, que cuando sus pueblos fueron atacados, los perpetradores de un grupo étnico solían venir acompañados por la policía u oficiales locales o del Ejército”, dijo Scott Campbell, responsable de ACNUDH en África Central y Occidental.

El conflicto comenzó en junio de 2016, en medio de una crisis política en la capital, cuando un líder tradicional de Kasai comenzó una rebelión contra las autoridades. En agosto fue asesinado por la policía y sus seguidores conocidos como la milicia Kamuina juraron venganza. Y así dio inicio la crisis.

Desde entonces, de acuerdo con fuentes de la Iglesia católica, más de 3,300 personas han perdido la vida y la ONU ha localizado al menos 80 fosas comunes en la región. Mientras tanto, 1.4 millones más han huido de sus hogares, incluyendo a 850 mil niños.

Naciones Unidas advierte que la lucha ha adquirido un tono étnico, y acusa, por ejemplo, que una milicia apoyada por el Ejército y la policía, ataca indiscriminadamente a los miembros de las etnias luba y lulua, acusados de apoyar a la milicia kamuina.

El alto comisionado de Naciones Unidas, Zeid Ra’ad al Hussein, exhortó al gobierno congoleño a tomar acción para prevenir que la violencia se convierta en una limpieza étnica, Naciones Unidas ha advertido de las consecuencias internacionales de estos actos.

Esto podría constituir crímenes contra la humanidad bajo el derecho internacional. Claro que, solo un tribunal o corte competente podría determinarlo”, aseguró Scott Campbell, responsable de ACNUDH en África Central y Occidental.

Las autoridades informaron que, en marzo, la milicia kamuina decapitó a 30 oficiales de seguridad, mientras que en medios se han filtrado videos, etiquetados por el gobierno como falsos, de uniformados tiroteando a civiles desarmados.

La ONU ha criticado la represión del gobierno por el homicidio de dos investigadores especiales, un estadounidense y una sueca, que indagaban el asesinato de 100 milicianos de kamuina en la región.

A principios de abril el presidente Joseph Kabila prometió justicia para los civiles de Kasai, pero el mandatario parece dispuesto a hacer lo que sea para mantener el poder, que ostenta desde 2001 y podría establecer un estado de emergencia para retrasar las elecciones.

La República Democrática del Congo, antes conocida como el Congo Belga y Zaire, es el segundo país más extenso de África y el cuarto con mayor población.

También es un país rico en recursos naturales, con tierras cultivables y el río Congo, que tiene el potencial hidroeléctrico para alumbrar a todo el sur de África, pero, sobre todo, una gran cantidad de minerales, resaltando el coltán, uno de los materiales preciosos para la industria de los dispositivos electrónicos, sin embargo, tanta riqueza no ha ayudado a la población ya que dos de cada tres congoleños continúa viviendo en pobreza.

El presidente busca perpetuarse en el poder, mientras que el oriente del país, donde se encuentran las minas, continúa dominado por facciones paramilitares y la población sigue viviendo los estragos de la guerra civil que terminó en 2007 y que con 5.4 millones de muertos es la más sangrienta desde la Segunda Guerra Mundial.

Con información de Noticieros Televisa

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