Japón busca combatir el exceso de trabajo con el ‘Premium Friday’

Trabajadores japoneses celebran el "Premium Friday". (Getty Images)

Después de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, y la consecuente rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, este país asiático quedó sumido en la ruina. No obstante, debido entre otras cosas, a su excelente ubicación geográfica cuando la guerra fría tocaba a la puerta, algunos países occidentales, liderados por Estados Unidos, decidieron ayudar al país nipón para que no sucumbiera ante los encantos de sus vecinos comunistas.

Fue así que por medio de las instituciones financieras, principalmente norteamericanas se dio paso a la renovación económica de Japón, apoyada en un nivel de vida modesto y con salarios competitivos. Estas acciones le generaron una gran experiencia en asuntos de organización industrial y de formación de mano de obra, sobre todo infantil y femenil.

A partir de entonces el crecimiento económico del país del imperio del Sol Naciente creció de manera sostenida durante tres décadas consecutivas y llegó a ser conocido como el “Milagro Japonés”. Durante este período se implementó un método de producción conocido como “Toyotismo” (modo de producción en cadena) basado en las exigencias y especificaciones del cliente. Para cumplir con estos requisitos las empresas se comprometieron a ofrecer a sus empleados algunos incentivos como el empleo vitalicio hasta la jubilación a los 70 años; salario según la capacitación y experiencia laboral; y el sindicalismo empresarial, consistente en la armonía entre jefe y trabajador.

La fórmula dio excelentes resultados al grado de que Japón es en la actualidad la tercera economía más grande del mundo, tan solo detrás de Estados Unidos y China. Sin embargo, el lado negativo también se presentó cuando a partir de 1969 comenzaron a registrarse fallecimientos de empleados que se relacionaron al exceso de horas de trabajo. La tasa de mortalidad fue aumento hasta que en 1987 el Ministerio de Sanidad de Japón calificó este fenómeno como “Karoshi” o muerte por exceso de trabajo. Aunque en teoría las empresas deben emplear a su personal por un máximo de 40 horas a la semana, la ley es muy flexible y permite a cada empresa que llegue a acuerdos con sus empleados, de tal suerte que se han registrado casos de trabajadores que laboran 70 y hasta 80 horas a la semana.

Los casos de “Karoshi” se hicieron tan frecuentes que el gobierno llegó a considerarlo como un problema de salud pública. De acuerdo con el Ministerio del Trabajo de Japón, en el 2015 el número de víctimas llegó a ser de más de 2 mil, no obstante el Consejo Nacional de las Víctimas de Karoshi reveló que la verdadera cifra puede alcanzar hasta 10 mil muertes por año.

Las empresas también se vieron afectadas por este fenómeno, ya que si un juez determina que algún empleado falleció por “exceso de trabajo”, su familia recibiría una compensación económica de unos 20 mil dólares por parte del gobierno, mientras que la compañía estaría obligada a desembolsar cerca de un millón y medio de dólares por costos e indemnizaciones. De ahí que las ganancias de las empresas generadas por la mano de obra de sus trabajadores, se vieran afectadas por el fallecimiento de los mismos.

Para contrarrestar esta situación, las empresas y el propio Ministerio de Trabajo se han visto obligados a buscar fórmulas para contrarrestar la “adicción al trabajo” y proporcionar a sus empleados opciones de distracción y relajamiento como el “Premium Friday”, que en principio se aplicará cada último viernes de mes y que marca el fin de la jornada laboral a las tres de la tarde.

Con información de Javier Escobar.
FJMM

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