Lucía Topolansky, esposa del expresidente Mujica, asume vicepresidencia de Uruguay

Lucía Topolansky se convierte en la nueva vicepresidenta de Uruguay

Lucía Topolansky se convierte en la nueva vicepresidenta de Uruguay. (AP)

La senadora uruguaya Lucía Topolansky asumió este miércoles como nueva vicepresidenta del país y presidenta de la Asamblea General del Parlamento en sustitución de Raúl Sendic, quien renunció al cargo.

En virtud de ello, Topolansky, esposa del exmandatario José Mujica (2010-2015), se convertirá en la primera mujer vicepresidenta de Uruguay, al estar este cargo ligado al de presidente de la Asamblea General del Parlamento.

La Asamblea General votó por unanimidad con 123 votos a favor de un total de 123, en una ceremonia que duró menos de cinco minutos, aceptar la renuncia de Sendic, presentada por escrito, y la asunción de Topolansky en su lugar.

Topolansky accede a este cargo por ser la segunda senadora más votada, de la lista más votada y del partido más votado, la coalición de izquierdas que gobierna el país, el Frente Amplio (FA).

El primero en la lista es Mujica, pero está inhabilitado para acceder al cargo por haber sido presidente en el anterior periodo de Gobierno.

Después de la votación, Topolanksy juró su nuevo cargo.

Al tiempo, el director general de Secretaría del Ministerio del Interior uruguayo, Charles Carrera, juró como nuevo senador, pues ocupará la banca que deja libre Topolansky.

La exprimera dama nació hace 72 años en un hogar acomodado y apolítico pero en su juventud se sumó a la guerrillera izquierdista Tupamaros que buscaba instaurar un régimen comunista al estilo cubano. El objetivo de la guerrilla fracasó y Topolansky pasó 13 años presa. Al salir acompañó a su pareja, el también tupamaro Mujica, en un largo periplo político persiguiendo el poder pero por la vía democrática.

Austera y poco preocupada por los formalismos, Topolansky comparte el modo de vida de Mujica, desapegado a lo material. En su despacho en el Senado tiene cuatro pequeños retratos: el del prócer nacional José Artigas, el del cantautor de tangos Carlos Gardel, una foto de su esposo cuando era guerrillero junto al líder tupamaro Raúl Sendic, padre del vicepresidente renunciante, y otra del “Che” Guevara.

Sendic había anunciado su renuncia el sábado en el plenario de la coalición oficialista de izquierda Frente Amplio luego de que el Tribunal de Conducta Política de esa fuerza determinara que había incurrido en un “proceder inaceptable en la utilización de dineros públicos” y lo acusara de mentir en sus explicaciones.

Mientras presidió la petrolera estatal ANCAP, Sendic usó tarjetas de crédito corporativas para comprar en joyerías, tiendas de artículos electrónicos y de souvenirs. Ante el Tribunal de Conducta Política Sendic no pudo explicar por qué hizo una compra en una mueblería y colchonería: “A mí me parece muy rara esa compra”, se limitó a declarar. Tampoco dio explicaciones sobre compras en otras tiendas y supermercados.

El caso también está siendo analizado por la Junta de Transparencia y Ética Pública, un organismo oficial anticorrupción.

Más allá de sus compras con las tarjetas de la empresa, la gestión de Sendic al frente de ANCAP dejó tal déficit que en 2016 el Parlamento debió aprobar una inyección de capital de 872 millones de dólares para evitar su quiebra. Tales pérdidas provocaron un escándalo incluso dentro del oficialismo. El actual ministro de Economía, Danilo Astori, responsabilizó del caso a Sendic y a Mujica.

Sendic se defendió argumentando que el déficit se originó por fuertes inversiones necesarias supuestamente realizadas por ANCAP. Sin embargo, tres partidos opositores presentaron una denuncia judicial alegando que hubo posibles actos de corrupción. Se ha comprobado, por ejemplo, que la petrolera pagó publicidad en una radio que no existía.

La petrolera también hizo una campaña publicitaria millonaria en televisión con un eslogan que luego Sendic usó como propio en la campaña electoral.

El caso aún está bajo investigación.

El desprestigio del vicepresidente comenzó en 2016 cuando admitió que no era licenciado en genética humana aunque así se había presentado durante años.

“Lo que hice fue una preparación para la docencia genética, que era un curso rápido”, le dijo al diario El Observador en febrero de ese año. Luego se embarcó en explicaciones contradictorias y dijo que presentaría el título, cosa que no ocurrió. Incluso dejó en falsa escuadra a Topolansky, quien en su defensa dijo haber visto el título que nunca apareció.

La sumatoria de denuncias hizo de Sendic blanco permanente de la crítica de sus propios compañeros, la oposición, la prensa y las redes sociales.

“Es el bullying más fantástico que he visto en mi vida y me causa asombro el ensañamiento”, señaló el presidente Tabaré Vázquez a comienzos de julio. Sin embargo, conforme sectores y personalidades del Frente Amplio se sumaban a los cuestionamientos, Vázquez moderó su discurso y dijo que aceptaría la renuncia de Sendic si la presentaba.

Tras la renuncia, empero, Vázquez volvió a hablar de “acoso” y elogió a Sendic.

“UNA CIRCUNSTANCIA NO DESEADA”

Topolansky dijo no estar alegre de asumir la vicepresidencia del país porque se trata de una circunstancia no deseada, por darse tras la renuncia del exvicepresidente, Raúl Sendic.

“Siento que tengo una responsabilidad más. Alegre no puedo estar porque está circunstancia es una circunstancia no deseada”, dijo a la prensa antes de entrar en el Parlamento uruguayo, donde fue elegida nueva presidenta de la Asamblea General de ese órgano, cargo tradicionalmente ligado en Uruguay al de vicepresidente de la República.

Topolansky, esposa del expresidente uruguayo José Mujica (2010-2015), dijo que la renuncia de Sendic es una crisis política pero no institucional.

“La Constitución uruguaya tiene muy previsto todas las contingencias, entonces lo que se trata es de cumplirlas. Es una fortaleza institucional del país”, expresó Topolansky.

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