CRIMEN Y SEGURIDAD

A dos años de la tragedia del Germanwings, padre del copiloto niega versión oficial

El padre de Andreas Lubitz, el copiloto del avión de Germanwings que se estrelló contra los Alpes franceses con 150 personas a bordo, negó este viernes que su hijo sufriera depresión y tendencias suicidas, en su primera comparecencia ante los medios coincidiendo con el segundo aniversario de la tragedia.

En el momento de la tragedia mi hijo no padecía depresión”, afirmó Günter Lubitz, en una conferencia de prensa, para añadir que tanto él como el resto de la familia sufren “un dolor muy especial y distinto” al de los allegados de las “otras víctimas”.

“Nuestro dolor es muy especial”, dijo, ya que a la pérdida de un ser querido se ha unido que se le considere “único responsable” de la tragedia y se le haya descrito como un “suicida y asesino múltiple”, que arrastró a la muerte a otras 149 personas.

Günter Lubitz explicó que su hijo sí había sufrido una depresión que le fue diagnosticada en 2009, pero que la superó y fue así como en 2013 obtuvo un contrato como copiloto de Germanwings.

La causa por la que había acudido hasta a 40 médicos en los años siguientes era una “dolencia en los ojos”, insistió.

A la intervención del padre del copiloto siguieron las explicaciones del periodista y experto en aviación Tim van Beveren, según el cual las conclusiones tanto de la Fiscalía francesa como de la alemana se basaron en meras “especulaciones”.

Según van Beveren, quien dice haber analizado las 16.000 páginas de actas recopiladas por la investigación, se dio por bueno, apenas 48 horas después de la catástrofe, que Lubitz había estrellado deliberadamente el aparato “sin pruebas concluyentes”.

Beveren insinuó que no puede darse siquiera por probado que Lubitz se encerrase en la cabina, aprovechando una ausencia momentánea del piloto, y tampoco si esa persona estaba consciente mientras se le instaba a abrir la puerta.

La comparecencia del padre del copiloto, además del periodista y dos abogados, había sido criticada de antemano por representantes de los familiares de las víctimas como una “provocación”, máxime por coincidir con el aniversario de la tragedia.

Cualquier otro día que hubiéramos elegido habría sido igualmente criticado”, indicó Günter Lubitz, para quien, desde hace dos años, no hay un día mejor que otro, puesto que tanto él como su esposa y su hijo menor viven a diario un dolor frente al que no hay “consuelo posible”.

La conferencia de prensa se había convocado a las 09.30 GMT, hora aproximada en que se estableció por última vez contacto con el vuelo 4U9525 de Germanwings, filial de bajo coste de la aerolínea alemana Lufthansa.

El aparato había despegado de Barcelona a las 09.10 horas con destino a Dusseldorf y, según la investigación, se estrelló contra los Alpes franceses por la acción deliberada y suicida de su copiloto.

De acuerdo con las conclusiones de ambas fiscalías, Andreas Lubitz estrelló el aparato de Germanwings aprovechando la ausencia momentánea del piloto, al que bloqueó la puerta de acceso a la cabina tras quedarse solo en su interior.

Según la investigación, Lubitz había pasado por unas 40 consultas médicas por diversos trastornos psíquicos y depresiones, tenía tendencias suicidas y estaba el día de la catástrofe de baja médica, pero lo había ocultado a sus superiores.

HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS

Familiares, allegados y personalidades locales homenajearon hoy en Francia a las víctimas del accidente aéreo de un avión de Germanwings en el segundo aniversario de ese suceso en el que murieron 149 personas, además del copiloto que según la versión oficial provocó el percance, el alemán Andreas Lubitz.

“Un triste aniversario para los allegados pero también para los ciudadanos de Digne-les-Bains, que se acordarán para siempre del 24 de marzo de 2015”, dijo la alcaldía de esa localidad en un comunicado.

A Digne-les-Bains, la capital del departamento de Alpes de Alta Provenza, en el que se produjo la tragedia, y a Le Vernet, el municipio más cercano al lugar del impacto, acudieron cerca de 500 personas para participar en el homenaje.

La catedral de esa primera localidad celebró hoy una ceremonia ecuménica mientras que en la segunda, en cuyo cementerio habían sido enterrados en una tumba común los restos humanos no identificados, se reveló un monumento conmemorativo.

La aerolínea Lufthansa, de la que Germanwings es filial, precisó en un comunicado que ese monumento, creado por el artista alemán Jürgen Batscheider, es una esfera chapada en oro compuesta por 149 elementos diferentes, una por cada víctima.

Los familiares de las víctimas podrán depositar recuerdos personales en su interior.

En cuanto las condiciones meteorológicas lo permitan, esa obra, bautizada como Sonnenkugel (Esfera de Sol), se erigirá directamente en el lugar del accidente y la zona quedará cerrada al público, añadió Lufthansa, según la cual la escultura será visible desde el mirador de Col de Mariaud.

Más de 150 gendarmes y policías han sido movilizados para garantizar el buen desarrollo de la ceremonia, según el diario local “Nice Matin”.

Este segundo aniversario ha quedado marcado por las declaraciones del padre del copiloto, Günter Lubitz, que trató de demostrar hoy en una conferencia de prensa que su hijo no era un suicida depresivo y que la versión oficial sobre la tragedia, que ve a Andreas como responsable de la misma, se basa en “especulaciones”.

“Nice Matin” recuerda que la investigación quedó archivada en Alemania al considerar que no había responsabilidades exteriores en ese drama, mientras que en Francia prosigue con el objetivo de determinar el nivel de conocimiento de la compañía sobre el estado mental del copiloto, lo que podría derivar en un juicio.