Inflación interanual en Brasil se sitúa en 4.08%, la menor desde 2007

Arco iris sobre las cataratas de Iguazu, en Brasil

Arco iris sobre las cataratas de Iguazu, en Brasil (AP)

La inflación acumulada en los últimos doce meses en Brasil fue del 4,08 %, la menor tasa en esta comparación desde 2007, lo que refleja el descenso del consumo interno fruto de la crisis económica que atraviesa el país, informó hoy el Gobierno.

La variación del índice oficial de precios interanual es la más baja desde que en julio de 2007 se ubicó en el 3,74 %, según el boletín divulgado este miércoles por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

El dato está por debajo de la meta impuesta por el Gobierno brasileño de terminar el año con una variación de los precios del 4,5 %, con un margen de tolerancia de 1,5 puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo.

En lo que va de año, la inflación sigue su descenso progresivo y llegó hasta el 1,10 % en el primer cuatrimestre de este año, frente al 3,25 % que se registró entre enero y abril de 2016.

En abril pasado, los precios subieron solo el 0,14 %, porcentaje menor comparado con la variación del mismo periodo de 2016, cuando se situó en el 0,61 %, y por debajo de la tasa registrada en marzo, que fue del 0,25 %.

La reducción de la tasa de marzo para abril se produjo por la factura de la energía eléctrica, que fue un 6,39 % más barata, además de la caída del 1,95 % en los precios de los combustibles, señaló el organismo oficial.

Para el cuarto mes de 2017, se redujeron igualmente, aunque muy levemente, los precios del transporte (-0,06 %), favorecido también por la bajada de los combustibles.

Por el contrario, los productos de salud y cuidado personal aumentaron en abril en 1,00 %, seguidos de los alimentos y bebidas, cuyos precios avanzaron el 0,58 %.

En este último apartado, destaca la notable subida que registraron el tomate (29,02 %) y la patata inglesa (20,81 %).

De acuerdo con los especialistas, las cifras de inflación de los últimos meses se deben a la grave recesión del país, la más aguda en varias décadas y que ha provocado un fuerte aumento del desempleo, con una cifra récord que alcanza a 14,2 millones de personas, el 13,7 % de la población activa, según datos oficiales.

En 2015 la economía brasileña se contrajo 3,8 %, su peor resultado en 25 años, y cayó 3,6 % en 2016, con lo que encadenó dos años consecutivos en negativo, algo que no ocurría desde la década de 1930.

El aumento del desempleo, unido a la reducción de la renta de los trabajadores y el encarecimiento del crédito, ha provocado la congelación del consumo interno en Brasil, uno de los tradicionales motores de la economía del país.

MLV

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