Habitantes de Xochimilco emprenden acciones para rescatar la zona lacustre

CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 14, 2016.- Es Xochimilco, cuya zona lacustre de más de dos mil 500 hectáreas fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Una zona importante para el turismo por sus dos millones de visitantes al año, pero necesaria para los más de 20 millones de habitantes de la Ciudad de México.

“Xochimilco representa un punto central para la conservación del clima, para la regulación del clima, toda el agua, además de que capta toda el agua que viene de las lluvias y de las montañas”, dijo Lorena Estrada, gestora cultural en Xochimilco.

El microclima de Xochimilco ayuda a mejorar la calidad del aire en la Ciudad de México. Sin embargo en los últimos 50 años ha perdido más del 48% de sus terrenos.

“Nos viene invadiendo muy duro la mancha urbana y pues los campos y humedales también se van perdiendo”, refirió el chinampero José Capultitla.

“La fragilidad ecosistémica de Xochimilco es delicada debido a la contaminación del agua y la extracción de recursos, por cada 10 litros de agua pura que se llevan de los canales de Xochimilco, nos regresan tan sólo tres litros de agua maltratada”, destacó Estrada.

Originario de Xochimilco, don José ha dedicado toda su vida a la chinampería, a ese cultivo de plantas y verduras con técnicas manuales que datan desde la época prehispánica y hoy está en riesgo.

“Las cosechas están esperando qué les cae, si es un hielo, si es una granizada, o es una tormenta, o es una inundación, ya estamos así como que ya no sabemos ni qué va a pasar pero por ese descontrol del cambio climático que ya no sabes las temporadas del cambio del año”, afirmó don José.

En esta batalla por mitigar los efectos del cambio climático y los problemas ecológicos del lugar que es su casa y su modo de vivir, don José comenzó a hacer lo suyo.

“Hay reforestación, hace dos años todo esto no había ningún árbol de ahuejote”, dijo José Capultitla.

El año pasado, él junto con otro grupo de chinamperos sembraron 20 mil ahuejotes.

“El mismo ahuejote sostiene las chinampas y les sirve de sombra a los cultivos”, detalló el señor Capultitla.

A la lucha social por el rescate de Xochimilco se suma la de los pescadores.

“Llegó un momento que hubo una sobrepoblación de especies introducidas, por así llamarlo, carpa y tilapia, y eso fue lo que vino a bajar la población de las especies nativas”, afirmó Roberto Altamirano, presidente de pescadores en Xochimilco.

Especies nativas como el ajolote y el acocil, imprescindibles para mantener el equilibrio del ecosistema, y amenazados por la sobrepoblación de tilapias, que de acuerdo con estudios de la UNAM, están contaminadas por metales pesados como el plomo por lo que no son comestibles.

“Hay que hacerlo por las especies nativas, lo que estamos ya perdiendo. En estudios que tuvimos con la UNAM encontramos 10 o 15 ajolotes por cada kilómetro cuadrado, ahora encontramos nada más uno, tristemente uno”, señaló Altamirano.

Así que todos los días, este grupo de 19 pescadores limpia los canales de Xochimilco y pesca más de una tonelada de tilapias para convertirla en harina y utilizarla como composta. Al final, aseguran, se trata de regresarle un poco a su tierra.

KAH

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