Gran incendio en el centro de Portugal pone de nuevo en alerta al país

Gran incendio en el centro de Portugal pone de nuevo en alerta al país

Un hidroavión descarga agua sobre un incendio forestal declarado en Bracal, Abrantes (Portugal). EFE

El fuego desatado en el municipio de Abrantes, en el centro de Portugal, ha vuelto a poner hoy en alerta a las autoridades, que afrontan con más de 670 bomberos y ayuda llegada de España el mayor incendio del verano después de la tragedia de Pedrógão Grande.  

Las llamas de Abrantes, municipio situado en el distrito de Santárem, comenzaron el miércoles y se fueron haciendo mayores a medida que el viento las azuzaba y dispersaba por un territorio rural en el que predominan los desniveles y las pequeñas aldeas.

El frente que permanece activo y los muchos focos dispersos en la zona son combatidos por más 670 bomberos apoyados por 215 medios terrestres y siete aviones, incluidos dos españoles y uno marroquí, según datos de la Autoridad Nacional de Protección Civil (ANPC).

En el último balance de la jornada, la portavoz de la ANPC, Patrícia Gaspar, indicó que, pese a las adversas condiciones climáticas y las “constantes reactivaciones” registradas en el incendio de Abrantes, la situación después de la tarde es “más estable y tranquila”.

Asimismo, indicó que una de las aeronaves lusas que participaban en el dispositivo sufrió un accidente, que no causó heridos pero sí dejó inutilizable el aparato.

El incendio de Abrantes es el que más medios moviliza actualmente en el país, de nuevo en alerta ante un incremento en el número de fuegos tan veloz que este jueves ha alcanzado el récord del verano: 215 ocurrencias en un solo día.

Aunque las llamas se reparten por todo el territorio, el centro rural de Portugal está siendo el más afectado.

En esta área, el fuego obligó esta semana a cortar la autovía más importante del país, la A1, que conecta Lisboa y Oporto, a su paso por el término municipal de Mealhada; también en la zona se han tenido que evacuar cuatro aldeas ante el avance de las llamas.

Sin embargo, estos incidentes han sido solo el prolegómeno de lo que hoy Protección Civil ha descrito como una situación más grave, con dos fuegos “preocupantes” que han revivido la inquietud.

Al de Abrantes se sumaba en las primeras horas del día a la virulencia del incendio de Grândola, en el distrito de Setúbal (centro), contra el que combatían más de 200 bomberos, que por la tarde lograban darlo por controlado.

La inquietud reside principalmente en dos cuestiones, la primera de ellas la previsión meteorológica, que anuncia altas temperaturas y vientos que no ayudarán a los bomberos, y la segunda, los medios con los que cuentan las autoridades, en particular el sistema de comunicación denominado SIRESP.

El SIRESP, que utilizan Protección Civil, la Guardia Nacional Republicana y los propios bomberos, ya protagonizó fallos de comunicación en la tragedia de Pedrógão Grande, que causaron problemas de coordinación claves que impidieron, entre otras cuestiones, atender a tiempo algunas llamadas de socorro.

Así se desprende del informe preliminar sobre la gestión de aquel incendio, el más mortífero de la historia de Portugal con 64 muertos, que presentó este miércoles la ministra de Administración Interna, Constança Urbano de Sousa.

Urbano de Sousa, que habló de “innegables problemas” del SIRESP, anunció que su ministerio pediría la imposición de sanciones a esa red de comunicación “por fallos en la disponibilidad y desempeño”, y aseguró que se buscarían formas de mejorar el sistema lo antes posible, para lo cual, dijo, ya se han tomado algunas medidas.

Pero el relato de lo sucedido en junio en Pedrógão Grande, en el que algunos miembros de Protección Civil operaron prácticamente a ciegas, ha hecho que crezcan la inquietud y las críticas, especialmente por parte de la oposición de los socialdemócratas del PSD.

“La señora ministra sigue pidiendo opiniones e informes y no es capaz de asumir su responsabilidad”, afirmó el portavoz parlamentario del PSD, Hugo Soares.

Por parte del Gobierno, la única referencia a los incendios ha procedido del primer ministro, António Costa, quien ha pedido esta mañana no olvidar los riesgos del fuego una vez acabado el verano y continuar con las medidas para prevenir los incendios forestales.

En este sentido, destacó la reforma forestal recientemente promulgada por el presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, que es “de la mayor importancia para tener una foresta más resistente al riesgo de incendio”, fenómeno que cada verano azota con especial intensidad a Portugal.

Horas después, al término de una visita a los municipios afectados por el incendio del pasado junio, Costa respondió a la oposición que, frente a sus pedidos de dimisiones, el Gobierno responderá con “acciones” para solucionar los problemas.

RAMG

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