ESTADOS UNIDOS

Estadounidenses e indocumentados se unen para que termine la persecución en EU

En la iglesia de Saint Dominic de Cleveland, Ohio, estadounidenses e indocumentados unieron sus plegarias para pedir que termine la persecución migratoria en Estados Unidos.

José Luis García, indocumentado de Guanajuato, México, con esposa y dos hijos nacidos en Estados Unidos, tiene una orden final de deportación para junio del 2017.

Desde mediados de febrero, las autoridades migratorias le colocaron un brazalete en el tobillo para monitorearlo día y noche, en espera de su audiencia de deportación.

“Me iban a deportar, me dijeron que me iban a deportar. Yo les dije, ¿Cómo me vas a deportar, tengo a mis niños? Me pusieron el grillete, ellos saben dónde estoy y todo, yo no soy un criminal, no maté a nadie; mis hijos sufren por eso”, reveló José Luis García, mexicano indocumentado en Ohio.

Indocumentados asistieron a misa a pedir para que sus familias no sean separadas con las políticas migratorias de Donald Trump y que haya una reforma migratoria.

Verónica Dahlberg, quien dirige el grupo Hola Ohio, dijo que con la administración de Trump se han cancelado beneficios que tenían indocumentados para evitar ser detenidos o deportados.

“No son problemas de seguridad nacional, ni nada de eso, que están exagerado, las acusaciones de esta administración hacia la comunidad mexicana, cosas que no son ciertas porque lo que estamos viendo, las personas que son deportados, son padres de familia, son madres de familia, que trabajan en la fábrica, en el campo, en restaurantes”, explicó Verónica Dahlber, dirigente de Hola Ohio

No hay un cónsul de México en Ohio que los defienda y tienen que trasladarse varias horas a los consulados de Chicago o Detroit, con más riesgo de ser detenidos.

José Luis García vive en Painesville, Ohio, con su esposa Diana y sus hijos, de dos y ocho años, y afirma que ha gastado más de 30 mil dólares en abogados a lo largo de varios años para evitar ser deportado a México.

Dice que desde el 2011 ha peleado su caso y cuenta con un permiso para trabajar.

“Es algo muy feo estar así viviendo con esto, tenerlo que cargar y tres veces al día como si fuera un teléfono. Con esto me baño, con esto duermo, con esto trabajo, es muy incómodo todo esto”, añadió José Luis García.

Lamenta que de ser deportado, ya no podrá mantener a sus padres en San Francisco de Rincón, Guanajuato, a quienes envía remesas, ni a su esposa en Estados Unidos.

“Ya con esta situación de este nuevo presidente, ya no se sabe si uno vaya a poder regresar bien”, apuntó José Luis García.

José Luis García tiene una audiencia migratoria en junio, espera lograr que la decisión se modifique y pueda quedarse en Estados Unidos.

En el estado de Ohio, en los límites con Canadá, hay alrededor de 200 mil mexicanos, la mayoría de ellos indocumentados, que realizan los trabajos más pesados, como jardinería, empacadoras, también la industria de la construcción.

 

 

Con información de Guillermo López Portillo.

LLH