El polaco Adam Zagajewski gana el Princesa de Asturias de las Letras

El escritor polaco Adam Zagajewski

El escritor polaco Adam Zagajewski. (EFE, archivo)

El escritor polaco Adam Zagajewski obtuvo hoy el Premio Princesa de Asturias de Letras al que optaban 38 candidaturas de veintitrés países, entre las que figuraban las del español Javier Marías y el francés Michel Houellebecq.

Zagajewski (Lwów, 1945), disidente del régimen comunista que prohibió su obra en Polonia, se exilió en 1982 durante dos décadas en Alemania, Francia y Estados Unidos y es autor de poemarios como “Ir a Lviv” (1985), “Tierra de fuego” (1994) y “Retorno” (2003) y de ensayos como “Solidaridad y soledad” (1968) y “En defensa del fervor” (2002).

Candidato al Nobel desde 2007, el poeta y ensayista se convierte en el primer autor en lengua polaca que obtiene el Premio Princesa de Asturias de las Letras en sus 37 ediciones.

Su candidatura fue propuesta por los escritores John Banville y Richard Ford, galardonados en 2014 y 2016, y por el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2001, Krzysztof Penderecki, y respaldada por los investigadores Juan Ignacio Cirac y Roy Glauber (Nobel de Física 2005) así como por Adam Michnik, redactor jefe de Gaceta Wyborcza, y por el Instituto Polaco de Cultura de Madrid.

Graduado en Filosofía y Psicología por la Universidad Jagiellonica, en Cracovia, el autor galardonado está adscrito a la llamada Generación del 68 o de la Nueva Ola, formada por autores decididos a comprometerse políticamente en sus obras, como Kornhauser, Kipska, Krynicki o Baranczak.

Para este grupo Zagajewski creó sus dos principales lemas: “Powiedz prawde” (Di la verdad) y “Mow wprost” (Habla claro) antes de exiliarse durante dos décadas para regresar en 2002 a Cracovia, donde reside y es coeditor de la revista literaria “Zeszyty literackie”, que se publica en París.

En la década de los 70 se unió al grupo de disidentes de Cracovia, “Teraz” (Ahora), dos años antes de publicar su primer poemario, Komunikat, al que siguió la novela “Cieplo zimno” (Caliente y frío) a la vez que difundía sus ideas en la revista clandestina “Zapis”, uno de los principales medios de la oposición democrática polaca.

Tras publicar “Sklepy miesne” (Carnicerías), la persecución del régimen comunista le condujo al exilio en París, donde publicó la novela “Cienka kreska” (Trazo) y el poemario “List. Oda do wielosci” (Letra. Oda a la pluralidad), y en su siguiente ensayo, “Solidarnosc i samotnosc” (Solidaridad y soledad), el autor expuso sus tesis sobre el compromiso político de los escritores.

Con el poemario Plótno (1990) evolucionó a una contemplación poética alejada de la combatividad de sus primeras obras.

“La poesía está en otra parte, más allá de las inmediatas luchas partidistas, e incluso más allá de la rebelión -aun la más justificada- contra la tiranía”, afirmó entonces.

Entre sus temas recurrentes están la noche, los sueños, el tiempo, la eternidad, el silencio y la muerte dentro de una poesía que, a su juicio, debe conjugar “ironía y éxtasis” y que obliga también al poeta a ser alguien “consciente de la historia”.

El galardón será entregado en octubre próximo en una ceremonia que será presidida por los reyes de España.

 

AAE

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