Dietas milagro ponen en peligro la salud

Una persona mide su peso con una báscula. Foto: Archivo Getty Images

La dieta de la sopa y de la luna, la dieta cero carbohidratos, o las monodietas: la del aguacate, la de la alcachofa, la del limón, la del pomelo o la de la sopa de cebolla.

O también las dietas hipoenergéticas, o las dietas ricas en hidratos de carbono, o aquellas ricas en grasas; hasta la dieta del buen humor.

Todas, son dietas milagro, que se publicitan en mayor medida en esta época del año, sobre todo al público femenino y que carecen de un aval científico.

El mensaje subliminal es adelgazar a toda costa y sin esfuerzo, pero sin aclarar las consecuencias que pueden acarrear a la salud.

Karina es una de muchas mujeres que han sido víctimas de estas dietas milagrosas.

Acudió a un lugar visiblemente en orden, incluso, la doctora que la atendió mostraba su cédula profesional.

Y a pesar de presuntamente ser un médico certificado, nunca le aplicó los exámenes de rutina, ni cambio la dieta que debía tomar.

Karina Paz Guerrero relató que no le “mandó hacer un estudio previo ni mucho menos, simplemente me dijo cuantos kilos quieres bajar; inmediatamente prescribió un medicamento el cual duré tomando siete meses y en ese medicamento y en esas consultas jamás cambio una dieta, durante los siete meses manejó una dieta a base de puras proteínas; en cada consulta jamás toma la presión, jamás toma el azúcar, jamás te dice, oye como te has sentido, únicamente te da la receta para que compres más pastillas”.

A consecuencia del medicamento, comenzó a tener ataques de ansiedad, le daban taquicardias y le faltaba la respiración.

Karina Paz Guerrero agregó que “cuando comienzas a sentirte mal, ella te dice pues sabes que, no sé que está pasando, pero no sé si creas en estas cosas, pero seguramente se te subió un muerto, y le dije, como un muerto, si, tienes un muerto encima y cada que el muerto entra a tu cuerpo inmediatamente cuando se sale toma tu alma y las taquicardias que tu sientes y el no poder respirar es porque el muerto se sale y toma tu alma; todo espere menos que un médico te diera ese tipo de respuestas”.

Ante la falta de una respuesta, acudió a tres hospitales distintos, hasta que le aclararon que justo fue el medicamento lo que le provocó esos ataques de ansiedad, un medicamento que además afectó el funcionamiento de su tiroides.

Karina Paz Guerrero dijo que “es momento en que todavía no puedo quedar bien porque ese tipo de medicamentos altera hormonalmente a las personas y pues esperemos que no sea algo definitivo”.

Además del enorme gasto económico, ya que invirtió alrededor de 60 mil pesos para revertir los daños causados, a Karina le quedó un gran aprendizaje.

Karina Paz Guerrero señaló que “lo mejor es acudir con personas expertas, personas que tengan certificaciones de alguna manera, y que no te den medicamentos, ese es mi mensaje, no hay como una dieta balanceada, personalizada, y hacer ejercicio”.

Con información de Karina Cuevas

BLR

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