Descubren almacén del Estado Islámico con harina y trigo en Mosul

Civiles iraquíes huyen de Mosul durante combates contra el Estado Islámico

Civiles iraquíes huyen de Mosul durante combates contra el Estado Islámico (AP, archivo)

Las fuerzas iraquíes han descubierto un gran almacén con más de 2.000 toneladas de harina y trigo acumuladas por el grupo terrorista del Estado Islámico (EI) en una escuela en Mosul (norte), mientras muchos ciudadanos pasaban hambre.

El almacén se encontraba en el barrio Al Refai, en el oeste de la ciudad de Mosul, y los alimentos eran reservas estratégicas que usaba el EI para distribuir solo entre sus combatientes, familiares y partidarios, según el líder del regimiento de inteligencia en el Ejército iraquí, el general Murtada Qazim.

Centenares de civiles en el oeste de Mosul sufrieron hambre debido a la escasez de productos y el aumento de los precios a causa de la guerra y el asedio impuesto por las fuerzas iraquíes sobre Mosul, capital de la provincia de Nínive y ciudad más poblada de Irak que ha estado en manos del EI.

En los registros, las tropas encontraron listas de las familias del EI y sus combatientes, que el grupo terrorista usaba para distribuir esos alimentos gratis.

El grupo yihadista prohibió a cualquier otro ciudadano acercarse a los almacenes y estableció una guardia intensiva para proteger la harina y el trigo.

Los soldados del Ejército iraquí abrieron las puertas de los almacenes ante los ciudadanos, que formaron largas filas, y dieron a cada familia un saco de harina de 50 kilogramos.

Maha Yasin, una mujer viuda de 30 años, madre de cinco niños, dijo que vino desde la zona Uadi al Hayar para conseguir comida tanto para ella como para su familia, después de que acabaran todos los alimentos que tenían.

Relató que el EI les impuso un bloqueo que duró más de nueve meses, un periodo en el que ya se les acabó también el dinero, y que los radicales mataron a su tío que le ayudaba a ella y a sus niños y, aún así, se puso “alegre” cuando recibió el saco de harina.

Un habitante del barrio de al Oraibi, Sami Mazhar, de 59 años y que trabajaba como guardia de la escuela, dijo que los miembros del EI le expulsaron de allí, le quitaron las llaves de los almacenes, que llenaron con cientos de toneladas de harina y trigo y luego se negaron a darle harina cuando les pidió.

Recordó que un combatiente le dijo: “cuando anuncies tu lealtad al califato, te damos lo que quieras de comida, bebida y dinero”, pero él les contestó que era un anciano y no era capaz de trabajar con ellos.

MLV

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