Conmemoran primer aniversario de ataque a bar Pulse de Orlando

Conmemoran primer aniversario de ataque a bar Pulse de Orlando. (EFE)

Conmemoran primer aniversario de ataque a bar Pulse de Orlando. (EFE)

Se apagó la música con una ráfaga de balas. Era domingo 12 de junio. En el centro nocturno lésbico-gay “Pulse” en Orlando, Florida, a las dos con dos minutos de la madrugada, un tiroteo perpetrado por Omar Mateen causó la muerte de 49 personas y dejó 53 heridos.

Horas más tarde, el asesino fue abatido en un enfrentamiento con la policía.

Al exterior de Pulse se han extendido más altares: velas, oraciones, mensajes, flores y plantas que expresan que el recuerdo sigue vivo. El pulso de amor y solidaridad para las víctimas y sus deudos no se extingue, aunque siempre la interrogante es por qué.

El luto en Orlando, Florida, ha sido permanente al recordar a las víctimas de la peor masacre ocurrida en la reciente historia de Estados Unidos.

Se refleja dolor e indignación en mensajes como “Abrazos, no odio”, “Amar más, odiar menos”.

Conmemoran primer aniversario de ataque a bar Pulse de Orlando
Conmemoran primer aniversario de ataque a bar Pulse de Orlando. (AP)

Conmemoran primer aniversario de ataque a bar Pulse de Orlando. (AP)

Sobrevivientes aún se recuperan del trauma, del horror. El mexicano Javier Nava Coria recuerda el momento en que un disparo lo alcanzó.

“En ese momento, cuando yo estoy en el suelo, recibo un impacto de bala en el abdomen. Y simplemente sentí el disparo”, dijo.

Javier fue valiente. En medio del tiroteo, decidió levantarse y correr.

“Todo estaba pasando a mis espaldas, no quise ni siquiera voltear. Era un riesgo si me quedaba ahí o me levantaba y me arriesgaba”.

Luego de esconderse por 45 minutos, Javier fue rescatado. Sin embargo, asegura que el peor recuerdo de su vida sigue presente.

Algunas ya habían fallecido, estaba todo lleno de sangre.

Nava Coria asiste a terapias para aliviar su miedo.

Por otro lado, el mexicano Miguel Ángel Honorato falleció durante el tiroteo en Pulse. Le sobreviven su esposa, Minerva, y sus dos hijos.

“Es que ellos son tan chiquitos, que eso si no como que no supieron, no se dan cuenta de lo que pasó, sólo saben que él ya no está”, narra.

Los padres de Migue Ángel nunca se imaginaron que, al ver las noticias, entre las víctimas mortales estaría su hijo.

“Empezamos a mirar nosotros las noticias de que algo había pasado aquí en Orlando y mi esposo dijo: algo pasó algo, algo sucedió. Y dice: ¡Ay! Cuánta gente murió, dice. Pues nosotros no sabíamos nada. Con la fuerza de todos estamos echándole ganas para salir adelante”, afirman los padres del mexicano.

Por su parte, el Consulado de México en Orlando, Florida, otorgó apoyo económico y seguimiento a la rehabilitación física y psicológica de heridos y deudos.

El ataque en Orlando fue cometido en el llamado “Mes del orgullo gay en Estados Unidos”. Omar Mateen, nacido en Nueva York, era hijo de padres afganos y era musulmán. Días antes del magnicidio en Pulse, Mateen ya habría expresado su homofobia a su padre.

El 12 de junio, desde el interior del Centro Nocturno Pulse, Omar Mateen llamó al número de emergencias 911 para jurar su lealtad al grupo del Estado Islámico.

Mientras tanto en la zona de la tragedia otros mensajes retumban: “Amor es amor”, “Sigue bailando en el cielo”.

 

Con información de Jesús Preciado y Erika Arriaga

KAH

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