Condenan al opositor Alexei Navalny a 15 días de cárcel por protestas en Rusia

El líder de la oposición rusa Alexei Navalny asiste a una audiencia tras ser detenido en la protesta contra la corrupción y exigir la renuncia del primer ministro Dmitry Medvedev (Reuters)

El líder de la oposición rusa Alexei Navalny asiste a una audiencia tras ser detenido en la protesta contra la corrupción y exigir la renuncia del primer ministro Dmitry Medvedev (Reuters)

El líder opositor ruso Alexei Navalny fue condenado a quince días de arresto por desacato a la policía durante la multitudinaria protesta antigubernamental del domingo que saldó con cientos de activistas detenidos.

Navalny, que negó su culpabilidad durante la vista, ya fue sancionado por un tribunal moscovita con una multa de 20.000 rublos (unos 300 euros) por organizar una manifestación no autorizada en el centro de Moscú, la mayor en los últimos cinco años.

El Kremlin defendió la actuación de la policía rusa a la hora de dispersar a los manifestantes opositores, lo que fue condenado por Estados Unidos y la Unión Europea.

MANIFESTACIONES NO AUTORIZADAS

Navalny fue detenido el domingo mientras se dirigía hacia una concentración en Moscú y pasó la noche en la cárcel antes de comparecer en la corte.

El Kremlin, por su parte, atacó a los organizadores de las protestas, acusándolos de poner las vidas de los asistentes en peligro al invitarlos a manifestaciones no autorizadas.

Decenas de miles de manifestantes salieron a la calle en toda Rusia el domingo en la mayor muestra de descontento desde las protestas antigubernamentales de 2011 y 2012.

El gobierno ruso suele presentar a la oposición como una élite urbana occidentalizada desconectada de los problemas que tienen los pobres en las regiones más remotas del país, pero las protestas del domingo incluyeron actos en zonas donde el presidente, Vladimir Putin, suele cosechar gran cantidad de votos, desde Chita, en Siberia, a Makhachkala, en el Daguestán.

La policía rusa dijo que unas 500 personas fueron detenidas, pero grupos de derechos humanos elevaron la cifra a 1.000. La Unión Europea pidió el lunes a Moscú que deje en libertad a los manifestantes.

El portavoz de Putin reprendió a los organizadores de las protestas diciendo que incitaron a cometer actos ilegales.

“El Kremlin respeta la posición cívica de la gente y su derecho a expresar su posición”, declaró Dmitry Peskov ante reporteros. “No podemos expresar el mismo respeto por aquellos que conscientemente engañaron a la gente y que conscientemente lo hicieron ayer y provocaron acciones ilegales”.

Peskov defendió la actuación de la policía, que fue vista agarrando a manifestantes, algunos de ellos menores de edad, y calificó su respuesta de “altamente profesional y legal”.

Preguntado por la reacción del Kremlin ante el amplio espectro geográfico de las protestas, algo que no ocurría desde al menos 2011, Peskov señaló: “El Kremlin está bastante tranquilo sobre la escala de las protestas de ayer, y no está inclinado a desmerecerlas ni a sacarlas de proporción”.

Putin “habla constantemente con la gente” y está bien informado sobre el sentimiento en el país, insistió Peskov.

El vocero explicó además que a los manifestantes menores de edad de Moscú se les prometió dinero si eran detenidos. Presionado por la fuente de esa denuncia, Peskov citó “hechos”.

Las protestas estuvieron encabezadas por Navalny, un carismático líder opositor que recientemente anunció que optará a la presidencia.

Navalny fue interceptado por la policía mientras caminaba hacia el acto de Moscú desde una estación de metro cercana. El lunes publicó un selfie en su cuenta de Twitter desde la sala del tribunal, diciendo: “Llegará el momento en que los juzgaremos, y esa vez será junto”. Fue hallado culpable de resistencia a la detención.

“Incluso la más mínima ilusión de justicia está ausente aquí”, dijo Navalny ante el tribunal, quejándose cuando el juez rechazó una moción tras otra. “Los acontecimientos de ayer demostraron que un número bastante grande de votantes en Rusia apoyan el programa de un candidato que lucha contra la corrupción. Esa gente exige representación política. Y yo me esfuerzo por ser su representante político”.

Navalny, de 40 años y posiblemente el líder opositor más popular de Rusia, fue condenado en dos ocasiones por fraude y malversación que, según sostiene, tuvieron motivaciones políticas. En la actualidad, Navalny cumple una sentencia suspendida, y su detención del domingo podría utilizarse como pretexto para convertirla en una pena de prisión.

Por otra parte, la policía detuvo a colaboradores de Navalny que estaban en su oficina, preparando y monitoreando la emisión por internet de la protesta. Trece de ellos pasaron la noche en una comisaría mientras las autoridades registraban la oficina llevándose, al parecer, todos los equipos. No estuvo claro de inmediato qué cargos podrían enfrentar. Con el paso del tiempo, Navalny, abogado de profesión, pasó de ser un bloguero solitario al líder de un grupo de activistas, la Anti-Corruption Foundation, que trabajan a tiempo completo para investigar la corrupción institucional.

Que Navalny y sus colaboradores reciban nuevos cargos podría indicar el enfoque que tomará el Kremlin para gestionar la nueva ola de descontento: reprimirla incluso más o imponer moderación.

Con información de AP

HVI

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