Cientos de presos en Irak en condiciones infrahumanas, denuncia HRW

Human Right Watch denuncia hacinamiento en prisiones iraquíes

Human Right Watch denuncia hacinamiento en prisiones iraquíes. (Tomada de Noticieros Televisa)

Son tantos que no pueden ni moverse ni ponerse de pie ni mucho menos recostarse.

Así tiene Irak a unos 1,300 detenidos – incluyendo menores de edad – en tres prisiones improvisadas en Qayyarah y Hammam al-Alil, pocos kilómetros al sur de Mosul desde que el gobierno retomara el control de estos territorios en agosto del año pasado.

Todos están ahí como sospechosos de haber colaborado con la militancia del Estado Islámico y todavía no se les imputan cargos.

Human Rights Watch visitó en marzo estas prisiones y publicó un informe este miércoles donde da cuenta de las condiciones de los presos.

“En marzo de este año tuvimos la oportunidad de visitar prisiones de dentro y de los alrededores de Mosul donde se encuentran detenidos presuntos militantes del Estado Islámico. Se trata de prisiones con condiciones absolutamente inhumanas. Yo vi, por ejemplo, una celda de cuatro metros por seis con 114 hombres que llevaban ahí recluidos cuatro meses, sin regaderas, ni aire acondicionado y un solo retrete. Comen ahí y no salen de ahí. Las ventanas fueron selladas con ladrillos y hace tanto calor y hay tal peste, que muchos mueren en estas prisiones porque no pueden ni respirar”, explica Belkis Wille, vocera de Human Rights Watch para Irak y Catar.

En una de las prisiones de Qayyarah, los detenidos de cinco celdas comparten un solo retrete.

Y en la otra prisión de esta ciudad, Human Rights Watch tomó fotos donde se ve un agujero en el techo causado por un proyectil que cayó cuando el Estado Islámico controlaba la ciudad. Aquí hay 270 detenidos, en una vivienda tan mal parada, que, según Human Rights Watch podría venirse abajo en cualquier momento. En esta misma prisión puede verse desde afuera una verdadera montaña de botellas llenas de orina que los reos han ido sacando por un agujero de un muro.

Estas prisiones, las de Qayyarah, fueron vaciadas y limpiadas por primera vez en marzo de este año, después de que las heridas no atendidas de dos detenidos acabaran en amputaciones y surgieran brotes de sarna en algunas celdas porque a los detenidos no se les había permitido darse un solo baño.

En su informe, Human Rights Watch pide la transferencia inmediata de estos detenidos a instalaciones adecuadas donde se respete la llamada normativa Mandela, que habla de las condiciones de cárcel a que deben ser sujetos todos los presos por respeto a su dignidad.

Además, pide a las autoridades iraquíes que devuelvan su libertad, de inmediato, a los menores que tienen detenidos en estos infiernos, afirmando que los menores acusados de haber colaborado con el Estado Islámico deben ser tratados como víctimas.

“Nosotros redactamos un informe después de visitar estas prisiones en el que concluimos que sus condiciones son absolutamente inhumanas. Ningún preso debiera estar detenido en estas instalaciones, punto. Nosotros estamos pidiendo que estos prisioneros sean trasladados a instalaciones donde se les pueda contener con el debido respeto a sus derechos, sea cual fuere el motivo de su detención”, añade Belkis Wille, vocera de Human Rights Watch para Irak y Catar.

Human Rights Watch concluye que, además de ser caldo de cultivo de infecciones, amputaciones y muertes, estas prisiones implican un riesgo de más grueso calado para sus comunidades y para el mundo entero.

“Los iraquíes debieran entender mejor que nadie las graves consecuencias de someter a sus presos a tan crueles condiciones de cárcel”, ha expresado Sarah Leah Whitson, funcionaria de Human Rights Watch.

 

Con información de Mónica Utrilla de Neira.

 

AAE

 

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