Bélgica acusa a Holanda de falta de transparencia en crisis de huevos contaminados

Bélgica acusa a Holanda de falta de transparencia en crisis de huevos contaminados

Los huevos se empaquetan para ser vendidos en una granja de aves de corral en Wortel cerca de Amberes, Bélgica (Reuters)

El Gobierno belga acusó a Holanda de “falta de cooperación” en la gestión de la crisis de los huevos contaminados con fipronil, con lo que justificó su reacción tardía en los sistemas europeos de alerta, después de que la Comisión Europea abriera una investigación para estudiar su actuación.

“No es un problema belga. Es un problema europeo. No es fácil lidiar con la falta de cooperación de un país vecino para compartir sus informaciones, y esto crea un elemento de tensión”, afirmó el ministro de Agricultura belga, Denis Ducarme, durante un debate extraordinario en la comisión de Economía del Parlamento federal.

Bélgica se despojó así de las críticas vertidas estos días contra la autoridad nacional responsable de la seguridad alimentaria, la Afsca, cuya credibilidad está en tela de juicio después de que un contraperitaje revelara que la presencia de fipronil sobrepasaba el techo de “riesgo” para el consumo en una de las muestras.

Frente a un análisis inicial, que revelaba una tasa de 0,076 mg/kg, una muestra del mismo productor alcanzaba 0,92 mg/kg.

Si bien el fipronil está prohibido para uso alimentario en la Unión Europea y su detección en alimentos ya supone una infracción, su presencia solo implica un riesgo para la salud si sobrepasa los 0,72 mg/kg, según la Agencia Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA).

El escándalo del fipronil ha alterado la tranquilidad de la agenda política belga, que se ha visto forzada a incluir el tema de urgencia en el Parlamento en un debate de más de seis horas en el que los ministros de Sanidad, Maggie de Block, y Agricultura, Denis Ducarme, han dado explicaciones por el asunto.

“Puedo comprender cierto número de críticas, pero les recuerdo las iniciativas tomadas”, se defendió Ducarme ante los parlamentarios, y mencionó el bloqueo de 86 granjas, el refuerzo de los análisis o la retirada de productos sospechosos.

Por su parte, De Block aseguró que el Gobierno está haciendo “todo lo necesario” para garantizar la salud de los consumidores y dijo que “es seguro comer huevos” en Bélgica.

Sin embargo, y después de decir que los huevos de los supermercados belgas eran totalmente seguros, la Afsca ha anunciado a raíz del contraperitaje la retirada de diez referencias, que ha recomendado a los consumidores no ingerir y devolver a los comercios de origen.

Parlamentarios como el líder de Ecolo, Jean-Marc Nollet, mostraron su preocupación por el alcance que este escándalo pueda tener más allá de los huevos y las granjas avícolas. Nollet presentó durante el debate un documento que refleja la importación de 3.000 litros de este pesticida, en mayo de 2016, provenientes de la empresa rumana SC Farmavet y con destino a una sociedad belga.

“La parte escondida del iceberg puede ser potencialmente más grande”, afirmó el diputado, quien pidió al Gobierno que precisara “desde cuándo ha habido huevos contaminados en Bélgica”.

Ducarme, por su parte, presentó un informe detallado de la Afsca sin dar nombres de empresas implicadas, que presupone que el fipronil detectado en los huevos belgas provenía de Holanda, mientras que en un principio se apuntaba a que este había sido vendido a Holanda por una compañía belga, Poultry Vision, ubicada en la provincia de Amberes.

“Una vez se constata que la contaminación de fipronil venía probablemente de sociedades holandesas, la Afsca ha continuado su investigación pidiendo la pista de las autoridades holandesas (…).

Este apoyo ha llegado muy lentamente”, señaló la agencia, que afirmó que “los investigadores belgas han trabajado en una nebulosa”. Según el ministro, Holanda detectó fipronil en sus partidas de huevos el pasado noviembre, sin advertir a otros países en el sistema europeo de alerta rápida (Rasff).

La financiación de la Afsca cayó un 11 % entre 2011 y 2016, lo que se tradujo en una reducción de los controles alimentarios “del 8,5 % entre 2014 y 2016”, según publicó el diario “Le Soir”.

La fiscalía de Amberes, por su parte, continúa la investigación del caso, mientras que la Comisión Europea solo ha apuntado a Bélgica por la lentitud en la gestión.

El comisario europeo de Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukaitis, pidió sancionar a los autores del fraude y mostró compromiso para “cooperar” con los Estados afectados.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) aseguró hoy que los huevos contaminados no han llegado a España pero sí a trece países europeos; siete, según la Comisión Europea.

HVI

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