‘Abrazos No Muros’ reúne a 370 familias en la frontera México-EU

"El discurso racista, xenofóbico no funciona": Red Fronteriza por los Derechos Humanos

"El discurso racista, xenofóbico no funciona": Red Fronteriza por los Derechos Humanos. (AP)

 

Efraín Rodríguez vive con su esposa y su hija Valentina, recién nacida, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Hace nueve años dejó de ver a su mamá Graciela, quien vive de manera ilegal en Estados Unidos.

“Es triste no, sí se extraña. Ves a otras familias juntas y tú te quedas, así como que pensando ¿hasta cuando vas a poder volverlos a mirar?”, reflexionó.

“Se les ha extrañado mucho… porque no los ves en fechas memorables, Navidades, Años Nuevos, cumpleaños. Los extrañas, sí es algo difícil”, aseguró.

Hace poco más de un año, se casó con Abigail, quien lo acompaña desde entonces.

“Tengo una bebé recién nacida y pues me hubiera gustado que estuvieran aquí ellos para conocerla”, comentó.

Del otro lado de la frontera, en Canutillo, Texas, a unos 45 kilómetros de El Paso, vive doña Graciela, la madre de Efraín y abuela de Valentina.

Relató que esos nueve años de ausencia han sido “difíciles, tristes, pero somos una familia muy bonita; estamos lejos, pero somos muy unidos”.

Graciela no ha tenido contacto físico con su hijo, Efraín, y tampoco conoce a su nieta, Valentina.

Lamentó dejar de ver a su familia, a sus hermanos, a su hijo y a Valentina, “como ahorita no conocer a mi nieta, mi nieta que tiene apenas tres semanitas de nacida”.

Sin embargo, el sábado pasado se reencontraron a la orilla del Río Bravo.

Graciela viajó desde Canutillo; Efraín, su esposa y Valentina lo hicieron desde el sur de Ciudad Juárez.

Una vez junto a la línea fronteriza, que divide a los dos países, se buscaron y se abrazaron.

Querían decirse mucho, sin poder contener los sentimientos guardados durante nueve años.

Graciela estaba feliz y nerviosa a la vez; Efraín se sintió conmovido y muy contento.

“Hay muchas familias que tienen mucho tiempo sin verse, ya años, como él que ya tiene años sin ver a su mamá”, dijo Abigail, esposa de Efraín.

Por unos minutos y sin que nadie se los impidiera, Graciela pudo conocer la cara de su nieta y volver abrazar a su hijo.

“Aquí la tengo, se llegó el momento feliz. Feliz de conocer a mi niña, muy emocionada, un momento muy especial”, por ver a Valentina, manifestó Graciela.

Como Efrén y Graciela, cientos de familias que se encuentran en las mismas circunstancias, separadas por una cerca, pudieron reencontrarse en un evento convocado por la Red Fronteriza por los Derechos Humanos que, por tercera vez, organizó la iniciativa “Abrazos No Muros”.

Fernando García, miembro de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, subrayó que “el discurso racista, xenofóbico no funciona. El impacto que tiene es este, el separar tantas familias y en realidad lo que estamos haciendo no es una solución, pero es un poquito de esperanza y amor para esas familias”.

Fueron pocos minutos en los que 370 familias se unieron en abrazos, lagrimas, risas y alegría; luego se despidieron, sin saber cuándo volverán a estar juntos.

 

Con información de Francisco Javier Carmona.

 

RMT

CARGANDO...