3 mil 152 kilómetros de patria

(Getty Images, archivo)

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Para tener una posición mucho más competitiva frente a Estados Unidos y combatir el exacerbado nacionalismo económico que promueve Donald Trump, México debe volver sobre sus pasos.

“La receta es una receta histórica. Se ocupa de tener una política industrial activa. En el pasado México sí tenía un modelo de desarrollo industrial y tenía posibilidades de competir con el resto del mundo. Hoy México ya no tiene ese modelo de desarrollo industrial. Lo ha abandonado totalmente. Se han generado reformas estructurales, pero ninguna de ellas apunta a la creación de una planta productiva nacional que pueda competir contra todos estos intereses internacionales que precisamente hoy nos están poniendo contra la pared”, explicó Isaac Leobardo Sánchez, profesor investigador de la UACJ.

La relación bilateral entre México y Estados Unidos, al menos en la zona fronteriza, va más allá de los vínculos económicos y de intercambio comercial, aunque no por ello deja de ser asimétrica.

“Plantea una relación de poder donde uno suele ser quien define las cosas, los términos del juego y el otro se adapta regularmente a ese juego. Aunque no por ello, quiere decir que no tenga cierta capacidad de incidir en la relación”, afirmó Héctor Antonio Padilla Delgado. Jefe del Departamento de Ciencias Sociales de la UACJ.

Hoy no hay duda de que la relación bilateral ha resultado lastimada por la hostilidad de Donald Trump contra México y los mexicanos.

“De hecho ya la está afectando, pero más bien, quizá, la pregunta es si el efecto éste será profundo. Será en un sentido estructural o modificará el sentido que ha venido teniendo la relación de México y los Estados Unidos por lo menos en los últimos 20 años”.

En Piedras Negras, Coahuila, como en toda la frontera lo saben bien.

“Tiene uno temor de que le vayan a quitar a uno la visa, aunque vaya a hacer uno compras nada más”, reconoció Antonieta.

Como candidato presidencial y luego como presidente de estados unidos, Donald Trump ha manifestado su intención de construir un muro en la frontera con México para detener la migración ilegal y el tráfico de drogas, entre otros delitos.

Para lograrlo deberá invertir entre 12 mil y 20 mil millones de dólares y al menos 4 años de trabajo.

Parte de ese muero ya existe y muchos ciudadanos estadounidenses lo saben.

“Como yo veo, el muro ya está. Ese muro es una cosa muy triste para todos”, afirmó Elizabeth Starcevic, jubilada estadounidense.

“Yo pienso. No importa quién pague, es bien estúpido. Es una idea del siglo 14”, expresó Kurth Bousman, jubilado estadounidense.

Su construcción comenzó en los años 90, curiosamente durante el mandato del presidente demócrata, Bill Clinton. Inició en la frontera entre Tijuana y San Diego y se extiende por amplios tramos de California y Arizona.

La reja que se aprecia también en zonas urbanas de ambas entidades.

Hasta hoy han sido colocados poco más de mil kilómetros de tubos de acero y placas de metal en distintos pedazos de la frontera. Aun así el flujo migratorio y el tráfico de drogas no cesan.

Datos de la Oficina Nacional de Política Antinarcóticos de la Casa Blanca revelan que los estadounidenses gastan anualmente 27 mil millones de dólares, sólo en la compra de heroína.

Amplias zonas desérticas de Sonora y Chihuahua aún están libres de tubos de acero y placas metálicas. Aun así sus arenas ha visto morir a cientos de migrantes indocumentados.

En Ciudad Juárez, Chihuahua se empieza la segunda frontera natural entre México y Estados Unidos: El río Bravo.

En sus aguas también han muerto cientos de migrantes indocumentados que pretendían cruzar a la tierra de los libres y el hogar de los valientes.

En México serpentea por Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Matamoros en la última escala de este viaje por carretera para pulsar el sentir de la siempre pujante y atractiva, compleja y peligrosa frontera norte mexicana.

Aquí termina el recorrido que iniciamos hace más de tres mil 100 kilómetros en playas de Tijuana, allá en Baja California, es Playa Bagdad, en Matamoros, Tamaulipas. Lugar donde termina la patria en la frontera norte mexicana, aquí desemboca el Río Bravo, en el Golfo de México, la otra orilla ya es Estados Unidos, Brownsville, Texas y su famosa Isla del Padre.

Con información de Óscar Hernández

AGHO

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