Everest, la montaña que no devuelve a sus víctimas

por: NOTICIEROS TELEVISA / 23 Abril, 2014

El pasado 18 de Abril, 13 sherpas fallecieron en una avalancha en el Everest, en lo que es una de las mayores tragedias de una montaña que no es ajena a la muerte.   Se calcula que entre 150  y 200 cadáveres yacen en el camino a la cima del Everest; las condiciones climáticas son tan extremas que los cuerpos no pueden ser recuperados.   Su presencia es tan común que una de las zonas de la montaña ya ha pasado a ser conocida como el “Valle del Arcoíris”, por el mosaico multicolor que ofrecen las chamarras de los muertos semienterrados.   “Botas Verdes” es el nombre que recibe una cueva en la que esta tendido un escalador cuya identidad nunca fue verificada completamente, fallecido en 1996 mientras llevaba unas brillantes botas color verde limón.   En 2006, un grupo de escaladores que realizaba un documental pasó por la cueva de “Botas Verdes” y descubrieron que a su lado estaba sentado otro alpinista, inmóvil, pero aún vivo. El equipo del documental decidió seguir con su camino.   A partir de 8000 metros de altura se inicia la “Zona de la Muerte”, el último tramo de la escalada que recibe ese nombre porque a esa altura la ausencia de oxígeno es capaz de matar a un ser humano. Bajo semejantes condiciones, los alpinistas no tienen suficiente energía para llevar a otro ser humano. Si alguien se queda atrás, no puede ser rescatado.   Tras la muerte de trece sherpas y la desaparición de otros tres, el gobierno de Nepal ha ofrecido unos 400 dólares de compensación a los familiares. Teniendo en cuenta que cada extranjero paga cifras que rondan los 60 mil dólares por escalar y que el gobierno ingresa millones gracias a esta actividad facilitada por los sherpas, la compensación parece algo escasa.   Al menos así lo reclaman ellos, que durante el entierro de hoy clamaron contra las expediciones turísticas y amenazan con abandonar el Everest. Eso supondría que los cerca de 400 alpinistas extranjeros que están ahí ahora, quedarían a merced de una montaña que no devuelve a sus víctimas.   VM,