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  • Anteceden a la Biblia en miles de años y se cree que eran usadas por humanos en la época del neolítico en rituales macabros

JERUSALEN, Israel, 11 Mar, 2014.- Las máscaras conocidas más antiguas del mundo, que anteceden a la Biblia en miles de años, se exhiben en Jerusalén a partir del  martes en la mayor muestra hasta ahora de los rostros macabros.

 

Las 11 máscaras de piedra, que al parecer fueron descubiertas en el desierto y colinas cerca de Jerusalén, datan de hace 9,000 años y ofrecen un atisbo sobre algunos de los rituales más antiguos de la civilización.

 

Se cree que las máscaras fueron creadas para semejar cráneos y cada una tiene su propia personalidad. Algunas presentan orificios redondos para los ojos y otras insinúan una hilera de dientes. Una máscara alargada recuerda la del villano Hannibal Lecter en la película "El silencio de los corderos".

 

Las máscaras constituyen un enigma. La mayoría llegó a manos de coleccionistas privados en las últimas décadas, de modo que tomó diez años de datación científica y comparación con máscaras similares descubiertas en excavaciones israelíes para que los expertos determinaran su origen y autenticidad.

 

Pruebas de simulación informática efectuadas en la Universidad Hebrea en Jerusalén llevaron a los expertos a la conclusión de que muchas de las máscaras fueron usadas en rostros humanos y no adosadas a estructuras en lugares de culto, como se suponía.

 

Datan del período neolítico, antes de la invención de la escritura. Pero la tradición del uso de las máscaras es al parecer aun anterior.

 

Pinturas rupestres de hace 25,000 años muestran a seres humanos con máscaras animales.

 

El Museo de Israel es propietario de dos de las máscaras. Una fue descubierta en una excavación israelí y otra provino de la colección personal del general y político Moshe Dayan, entusiasta de las antigüedades que murió en 1981. Judy y Michael Steinhardt, prominentes coleccionistas de Nueva York, accedieron a prestar sus máscaras al museo para investigación y exhibición.

 

 

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