Operación Cisne Negro o cómo se logró la captura de ‘El Chapo’

por: NOTICIEROS TELEVISA / 11 Enero, 2016

CIUDAD DE México, México, ene. 11, 2016.-La madrugada del 12 de julio del 2015 la Unidad de Operaciones Especiales de la Marina Armada de México se reunió de emergencia en sus instalaciones del sur del Distrito Federal.   Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera tenía unas cuantas horas de haberse escapado del penal del Altiplano.   179 días después, en el mismo lugar, el mismo comando se reunió para tomar una decisión estratégica.   Eran las tres de la tarde del jueves 7 de enero de 2016.   Durante medio año habían perseguido al líder del cártel de Sinaloa sin éxito.   En la sierra y en la ciudad. En ranchos, en casas, en cabañas, en campamentos.   Se camuflaron para esperarlo en zonas urbanas, como intentaron atacarlo en su guarida rural.   Lo buscaron por aire y por tierra.   Levantaron polvo, levantaron camas, levantaron vuelo. Nada había funcionado.   Pero el jueves de la semana pasada, con base en la información estratégica recabada por el Centro de Investigación en Seguridad Nacional, el Cisen, procesada también por el área de Inteligencia Naval, determinaron que “El Chapo” estaría durmiendo esa noche en la ciudad de Los Mochis, municipio de Ahome, Sinaloa.   No era seguro.   El análisis arrojaba una probabilidad de 80%.   Si fallaban, sabían que otra vez pasarían meses antes de tener alguna pista del narcotraficante más buscado del mundo.   Eran las tres de la tarde del jueves 7 de enero de 2016. Y decidieron que irían por él.   En ese momento inició la Operación Cisne Negro.   Esta es la historia de cómo fue capturado Joaquín Guzmán Loera, con base en testimonios de elementos de la Marina que lo persiguieron, funcionarios del Cisen que lo investigaron y ministerios públicos de la PGR que tienen a su cargo el expediente. Las acusaciones aquí expuestas deberán ser probadas ante un juez.   No sabían si se referían “El Chapo”.   Las herramientas tecnológicas y el seguimiento en campo permitieron a los órganos de inteligencia del gobierno federal detectar que varios integrantes del cártel hablaban de que ya venía la tía, que ya iba a llegar la abuela, que había que estar preparados y se movilizaban con diligencia.   Era obvio que se trataba de alguien importante. Muy posiblemente “El Chapo”. Pero podría ser algun otro alto mando de la organización criminal.   –Marino R: Continuamos y seguimos recibiendo disparos de allá, pero ya no los teníamos hasta ese lado, ya nada más hasta una parte de la escalera.   –CL: ¿Ellos habían subido la escalera?   –Marino R: Ya estaban del otro lado de la escalera.   –CL: Ustedes avanzan ¿Ya habían controlado la planta baja?¿Cuántos eran?   –Marino R: 10 gentes estábamos ya. Una vez aquí en la escalera uno de mis operadores al hacer su trabajo de revisión observa que nos estaban a punto de lanzar un RPG y lleva a cabo dos detonaciones las cuales impactan en el arma y estas provocan que el operador del RPG la tire. Ganamos un poco de ventaja y empezamos a subir y estábamos recibiendo disparos de las habitaciones que se encuentran en la parte de atrás. Y la muestra son todos estos impactos que tenemos hacia arriba que ya son de calibre más grande.   –CL: es decir, ustedes llegan al pie de la escalera  desde arriba los reciben a balazos y desde arriba amenazan a dispararles y lo inutilizan el RPG.   –Marino R: Comenzamos a subir lento para darnos protección a nosotros, abrimos fuego para tratar de contrarrestar la fuerza que nos están recibiendo, tenemos una amenaza porque tenemos una puerta.   –CL: ¿En ese momento el fuego que recibían era de aquel costado?   –Marino R: Los agujeros son del 50 que nos estaban disparando logramos subir, encontramos a dos individuos más, masculinos, que nos estaban disparando, es una sala de tele.   –CL: Se observan los rastros de la batalla, los de bala, en la zona de la escalera, aquí se ve con enorme intensidad. ¿Por qué está manchado de pólvora?   –Marino R: Es una granada que nos tiraron con su tubo, traían granadas.   –CL: ¿Son esquirlas?   –Marino R: Sí, no querían que subiéramos. No hirió a nadie. Estábamos abajo cuando explotó, todas las esquirlas pasaron arriba.   –CL: En ese momento ya habían entrado todos los 17 de su comando, excepto el herido y quien lo estaba asistiendo, entonces entran 15.   –Marino R: Así es, y al llegar aquí mando cuatro gentes más. En este punto encontramos armas tiradas, un arma, la escalera. No personas. Donde creemos que suben y emprenden la huída. Mantengo seguridad aquí, nada más no mando a un agente, requiero determinar, nos seguían disparando de estas habitaciones –CL: ¿Cómo es una batalla? ¿Qué se escucha? ¿Qué sienten? ¿Qué dicen?   –Marino R: Nos entrenamos mucho para este tipo de batallas, el entrenamiento es lo que nos saca adelante. Lo único que requerimos es concentrarnos en dirigir a los hombres a la dirección correcta, repeler en dirección correcta, proteger en dirección correcta, todos creamos un círculo de 360 grados de protección y buscamos no exista un espacio débil para poder trabajar.   –CL:¿Se pasa miedo?   –Marino R: Sí   –CL: ¿No llega a nublar la inteligencia?   –Marino R: No, el miedo alerta los sentidos, no permitimos que vaya más allá y se convierta en pánico que no nos permita continuar con nuestro trabajo.   –CL: ¿Se ponen tapones? No me imagino el ruido en este espacio, debe ser brutal.   –Marino R: Bastante fuerte, ensordecedor, no utilizamos porque llegamos, no esperábamos un calibre tan alto, y nos encontramos con sorpresa.   –CL: ¿Usted le va gritando a los elementos?   –Marino R: Sí   –CL: ¿Y se escucha?   –Marino R: Estamos acostumbrados a hacerlo por ademanes y señas, se sobreentienden las voces cuando llevamos el lenguaje corporal.   –CL: ¿Ellos qué hacían?   –Marino R: Su trabajo.   –CL: ¿Me refiero a los criminales?   –Marino R: No hablaban, ellos unicamente disparaban.   La casa tiene dos plantas con cuatro cuartos y cinco baños. En todas las habitaciones hay pantallas de plasma con servicio de televisión satelital, cortinas gruesas y aire acondicionado.Quedó de cabeza.   –CL: Vea como están las paredes, la puerta de un medio baño, los espejos.   –Marino R: Llevamos a cabo la revisión, aquí no encontramos nada, presencia de personas.   –CL: ¿Por qué quedan así los cuartos?   –Marino R: Porque al entrar no confiamos en lo que podamos encontrar debajo de las camas y al tener una agresión tan grande no podemos confiarnos que alguien esté escondido dentro de clósets o en las partes superiores.   –CL: Veo zapatos de mujer ¿Había mujeres?   –Marino R: Sí, aquí no encontramos a nadie, creemos que esta es la habitación donde está la mayor cantidad de gente, ingresamos y encontramos a las dos mujeres en el baño, se aseguran. Un relajo de ropa de mujer, botas, lentes, periódicos, cosméticos y sobre la cama, cuatro dvds de la serie La Reina del Sur, protagonizada por la actriz Kate del Castillo.   –Marino R: Tenemos controlada la casa, hacemos revisión, descartamos amenaza, no quedamos conformes, regresamos a donde dejé seguridad y subimos a la azotea, seguimos el rastro de la gente, porque esa gente iba armada, entonces al subir recibimos agresiones en la parte de arriba. –CL: ¿Por esa misma escalera? –Marino R: Metiéndose a otros domicilios, armados con chaleco y granadas.   Tras aproximadamente quince minutos de refriega, los marinos lograron tener bajo su control la casa de seguridad.   Pero la persecución  continuó casi hora y media en las azoteas del fraccionamiento y calles aledañas.   Según el testimonio de las fuerzas federales, uno de los agresores cayó muerto desde el techo hasta el patio de una casa contigua, rompiendo una maceta.   Dos más fueron abatidos a cosa de cien metros y quedaron cerca de un portón negro. Uno murió cuadras adelante.   Tras el enfrentamiento: Cinco abatidos y cuatro detenidos, dos hombres y dos mujeres, una de ellas, la misma cocinera que llevaba cuando lo aprehendieron hace dos años.   Pero nada de “El Chapo” Guzmán.   Los análisis de inteligencia gubernamental dedujeron que la casa seguramente tendría un túnel, pero éste ya no estaría bajo la tina porque esa táctica ya la había quemado el criminal en 2014 en Culiacán.   Estaría detrás del refrigerador.   Por eso cuando entraron a fuerza de plomo, los marinos lo movieron y encontraron un hoyo, sí, pero demasiado pequeño.   Cuando se apagó el tiroteo, todavía fiel a su jefe, uno de los detenidos les dijo que sí querían hacer un pasadizo, pero no lo habían alcanzado a terminar.   En realidad, era una maniobra distractora.   Durante intensa balacera, estratégicamente, los sicarios del capo de Sinaloa habían ido subiendo niveles la vivienda. De la planta baja al segundo piso, del segundo piso a la azotea, como protegiendo las plantas superiores, para hacer pensar que por ahí se evadían los más buscados capos.   Era otra maniobra distractora.   “El Chapo” había escapado, otra vez, por un túnel, escondido en la única habitación, de la planta baja.   –Marino R: Llevamos a cabo la revisión sistemática del lugar, completamente revisando muebles, espacio, huecos, moviendo todos y cada uno de los lugares.   Aquí durmió “El Chapo” Guzmán antes de ser capturado. La puerta, derribada. La ropa del capo, tirada en desorden. La cama rota, separada de sus bases.   Moronas de pan y galletas.   Bolsas de ropa de marca, un cuadro.   Y sobre el sofá, testosterona inyectable, jeringas, antibióticos, jarabes para la tos, desinflamatorios, diuréticos, ungüentos de árnica,vendas,  gasas, tijeras, cortaúñas y cotonetes. Una nota de farmacia por más de cuatro mil pesos en medicinas para mejorar el rendimiento sexual.   El cuarto tiene cama kingsize, aire acondicionado, televisión satelital, internet, baño y un vestidor. EL NUEVO TÚNEL DEL CHAPO   –Marino R: Por palancas empezamos a ubicar y a golpear paredes para determinar dureza si es madera, si está solido, que trae detrás, y encontramos que el espejo tenía una placa de acero y se hace palanqueo para poder abrir.   –CL: Descubrieron un mecanismo secreto escondido en el foco, una palanca como de cofre de coche que al jalarla automáticamente abría una puerta y conectaba a un túnel, un metro de altura en un pasillo que conduce a una segunda escalera.   –CL: ¿Qué es lo que hacen? ¿Cómo la van persiguiendo?¿Ya sin balacera?   –Marino R: Sabemos que ya no hay fuego, pero el que va acompañándolo o el mismo objetivo puede estar armado. El cholo Iván pueden estar armados y un pasillo es prácticamente letal para nosotros porque no tenemos protección, tenemos que venir aquí con nuestro escudo y armas listas para avanzar. Seguimos el resto del túnel.   –CL: Me imagino que tienen que ir muy lento y por los obstáculos que el mismo túnel ofrece.   –Marino R: Claro y por los obstáculos que ofrece. Seguimos avanzando.   –CL: Aquí tienen una bomba de agua y una coladera que está abierta, por si venía agua para acá, y además esa tubería en el túnel con paredes de madera y de cemento.   –Marino R: Sí, todo el tiempo estuvo iluminado, eso no fue obstáculo. Libramos obstáculos manteniendo seguridad hasta llegar al final y encontrarnos con una compuerta, y es aquí, esta compuerta que sirve para evitar que entre el agua del conducto pluvial, esa ya estaba abierta.   –CL: ¿Cuántos de ustedes entraron por aquí?   –Marino R: Éramos cuatro nada más. El que venía al frente ya abre la compuerta semi abierta y observa el enlace.   –CL: ¿Es el drenaje de Los Mochis?   –Marino R: Es más angosto, más reducido, donde ya no podemos estar de pie. Aquí observamos, tiene un metro aproximadamente, es reducida, incómoda, vamos así para avanzar más rápido (en cuclillas) no podemos ir a gatas o de rodillas porque no sabemos que encontrar. No sabemos cuánto más al fondo y también hacia atrás, aquí nos dividimos, dos al frente y dos a la parte de retaguardia.   –CL: ¿Dónde terminan su búsqueda?   –Marino R: Avanzamos unos 500 metros y decidimos salir porque el túnel continúa mucho ya.   Demoraron hora y media en dar con el pasadizo. El Chapo les llevaba 90 minutos de ventaja.   El túnel mide 1.80 de alto, metro y medio de ancho y quince de longitud. Piso y techo de cemento. Paredes de madera.   Según la investigación, tras recorrerlo, cuando abrió la compuerta y accedió al drenaje pluvial de Los Mochis, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, acompañado de El Cholo Iván Gastélum, pudo caminar hacia la derecha o hacia la izquierda.   Sus persecutores deducen que tomó a la izquierda porque a la derecha percibió el reflejo del alumbrado público a través de las coladeras abiertas por el equipo de 50 marinos que llegaron de refuerzo, y dedujo que ahí lo estaban esperando. Prefirió el camino oscuro.   Los dos narcotraficantes avanzaron kilómetro y medio en línea recta por el drenaje y salieron por una alcantarilla en el cruce de Jiquilpan con Antonio Rosales.   Su trayecto, inclinado y a oscuras, duró horas. A “El Chapo” le quedaron las rodillas muy lastimadas.   El procesamiento de la información llevó a las autoridades a pensar que quiso esconderse bajo tierra esperando que el operativo en su contra cesara, pero cuando empezó a llover en Los Mochis, temió ahogarse en el drenaje, y optó por salir ya de día.   En la imagen de una cámara de seguridad instalada, a unos metros de la alcantarilla por la que salió, se le vio salir. El gobierno de Sinaloa confirmó a Primero Noticias que se trata del momento en que emergen los dos capos.   Casi de inmediato, roban un vehículo Jetta blanco, pero lo   De acuerdo con lo expresado por la procuradora general de la República, Areli Gómez González, el hombre más buscado de México y su jefe de plaza fueron interceptados por fuerzas federales en la carretera Mochis-Navojoa, y llevados a un hotel de paso en espera de respaldo.   –“Se te terminaron tus seis meses de vacaciones”, le dijo el jefe del grupo élite de la Marina cuando finalmente lo tuvo sometido, el mismo que lo capturó en 2014.   –“Sí, se me terminaron las vacaciones”, aceptó “El Chapo” Guzmán.   La Operación Cisne Negro había concluido con éxito.   Semanas antes, el comando de la Marina que lo detuvo con la información del Cisen, había incautado un rancho de la familia Guzmán a las afueras de Culiacán.   Encontraron caballos pura sangre, guacamayas, varias especies exóticas, y un cisne negro.             CPS El miércoles 6 de enero, Guzmán Loera aterrizó en una avioneta en una de las muchas pistas a su disposición en Guamúchil, Sinaloa, una plaza de su cártel.   El líder en la zona es “El Cholo” Iván Gastélum Cruz. Él fue personalmente a recogerlo y le sirvió de chofer para trasladarlo por carretera a Los Mochis, custodiados por sus sicarios.   Aproximadamente a las once de la noche del mismo miércoles, llegaron a esta casa de seguridad, ubicada en Boulevard Jiquilpan número 1002 esquina con Río Quelite, fraccionamiento Las Palmas, de la céntrica colonia Scally, de Los Mochis, Sinaloa. Ahí durmieron.   Al día siguiente, se alistó un comando de élite con 17 elementos de la Marina que había permanecido de guardia en Los Mochis durante las vacaciones de fin de año. Había escuadrones similares en las ciudades de mayor influencia del cártel. Pero tocó a los de Mochis. Ellos serían la punta de lanza, los que irrumpirían en la casa.   Pasadas las once de la noche llegaron los refuerzos desde la Ciudad de México. 50 elementos más. Para no levantar sospechas, no aterrizaron en Mochis sino en Guaymas, y se trasladaron discretamente por tierra durante unas cinco horas.   Esos 50 resguardaron los alrededores. Cerraron calles y destaparon coladeras para vigilar que el objetivo no se escurriera por ahí. Ya se los había hecho una vez, en Culiacán, en febrero de 2014.   Los 17 comenzaron a entrar a la casa a las 4:40 de la madrugada del viernes 8 de enero. Fue la Hora H. Del día D.   Adentro, les aguardaron tres sorpresas.   Los marinos no se imaginaban que sus rivales fueran tantos, ni que estuvieran tan fuertemente armados ni tan bien adiestrados. Pero ellos habían recibido un entrenamiento de élite, en la Unidad de Operaciones Especiales de la Marina Armada de México. Era momento de demostrarlo.   Las imágenes presentadas por Noticieros Televisa son las captadas por algunas de las cámaras GoPro que llevan en sus cascos de combate los integrantes de la Unidad de Operaciones Especiales de la Secretaría de Marina   –Marino R: Nosotros ingresamos por la puerta principal, peatonal, ingresamos por medio de un braceo mecánico se golpea la puerta con un ariete, con un dispositivo de golpeo contundente, llegamos evaluamos la situación de la puerta para ver si vamos a utilizar el ariete, nuevamente o vamos utilizar otro medio para hacer la apertura. Optamos por el medio contundente del ariete y al segundo golpe se abre la puerta, al momento que se abre, empezamos a recibir agresión y uno de mis operadores que era el primer elemento, no el que traía el ariete, sino el primer elemento lleva a cabo para el procedimiento del ingreso resulta herido y cae, en el antebrazo.    –Carlos Loret(CL): ¿La sangre que está ahí, es de él?   –Marino R: Sí una vez que él cae, el segundo hombre que sigue toma su lugar y continúa con el procedimiento, pero estábamos recibiendo mucho fuego desde adentro hacia afuera con calibre grueso, punto 50.   –Marino R: Llevamos a cabo el lanzamiento de una granada de mano, al momento de la detonación procedemos a hacer el ingreso, entra el primer hombre y al momento que entra observa al agresor al lado izquierdo. Efectúa los disparos, cae, aquí había uno, cae tendido cae el primero, el resto de mi equipo ingresa, tomamos el control de esta habitación y comenzamos a avanzar de manera sistemática.   –CL: ¿Los reciben a dos fuegos, digamos uno desde escalera y otro de cuartos?   –Marino R: Así es, nos disparan desde las escaleras, creemos que iba subiendo uno o más agresores estaban disparando y posteriormente subieron completamente la escalera. Mientras tanto recibíamos disparos del lado izquierdo de dos habitaciones.   Los cálculos marcaban que el círculo más íntimo de seguridad del “Chapo” Guzmán en una zona urbana lo conformaban cinco personas. En realidad eran una docena.   Llevaban tres ametralladoras Barret calibre 50, dos lanzacohetes RPG, granadas, cuernos de chivo AK-47, rifles de asalto R-15.   –CL: Eran un comando de 17, en ese momento cuantos recibían fuego.   –Marino R: Cuatro inicialmente llevamos a cabo disparos para compensar fuerzas, ellos al recibir nuestros impactos y darse cuenta de que nosotros también teníamos capacidad de fuego recurren a irse más atrás y es donde ganamos este terreno coloco a cuatro de mis elementos en este pasillo y dos más ingresan para tomar la seguridad y proteger mi área crítica que tengo en la escalera.    –CL: Vamos a este pasillo donde está una de las habitaciones con su baño ¿Ésta es la habitación que se toma primero?.   –Marino R: Así es, es la que se toma primero incluyendo un baño que está aquí. Al tomarse esa habitación se encuentran dos elementos que al verse, al ver nuestra presencia, deciden dejar las armas y no seguir más con el combate. Se les respeta, se les asegura y se continúa con la revisión de lo que es el clóset y el siguiente baño. Terminamos de controlar esta área, se queda aquí personal custodiando a los asegurados.   La primera estancia de la casa de seguridad, conformada por sala, comedor y cocina, exhibe las cicatrices de la batalla. Los boquetes revelan el poderío del armamento.   Hay agujeros de bala y rastros de pólvora en columnas, paredes, techo, puertas. Manchas de los heridos junto al número de la vivienda. Escombros. Ropa y productos en desorden, en desastre. Cajas de balas y celulares de los más caros y de los más simples. Escapularios y estampas religiosas. Latas de refresco y restos de comida. Dulces, uno de los vicios del “Chapo” Guzmán.Tintes para barba y bigote.   Cristales estallados en ventanas y electrodomésticos, agujeros en las latas de la alacena y hasta salsas escurriendo que podrían confundirse con sangre.