¿Por qué no se olvida el 2 de octubre en México?

CIUDAD DE MÉXICO, México, oct.2, 2013.- La huella del movimiento de 1968 en México para Eugenia Allier Montaño, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, se ha convertido en el acontecimiento más importante de los últimos años, ensombreciendo otros eventos importantes de nuestra historia reciente, como la existencia de guerrillas en los años 1970, la guerra sucia en contra de ellas, incluso el levantamiento armado del EZLN.

Para entender por qué a 45 años de un pasado que no les tocó vivir a las generaciones actuales, en entrevista, Allier Montaño, analiza qué motiva a los jóvenes de hoy a manifestarse. Se sabe que el 2 de octubre está en la historia oficial de México. Es reconocido como un duelo nacional.

P.: ¿Cuál es la huella del movimiento de 1968?

Los jóvenes se siguen identificando con los de esa época, se consideran estudiantes como los de 1968 y eso los moviliza. Las conmemoraciones del 2 de octubre que ha habido desde los años 70, con marchas en la ciudad han sido abiertas. Se incorporan las demandas de cada presente político, y eso se debe a que los lideres de 1968 lo han permitido porque consideran que fue una reivindicación no exclusivamente estudiantil, sino de toda la población mexicana.

P.: ¿Los jóvenes en la actualidad conocen lo que demandaban los estudiantes de 1968?

Uno de los problemas de una de las memorias de 1968 es que se han quedado centralizadas. El movimiento fue más allá del 2 de octubre. Aunque lo sigamos recordando en esta fecha es importante que los jóvenes sepan que en el pliego petitorio del Consejo Nacional de Huelga (CNH), se pedía más allá del diálogo público que pedían para negociar, el pliego lo que los estudiantes consistía en tres pilares:

1.- Libertades civiles, en aquella época el concepto de derechos humanos no era dominante en el espacio público, dentro de libertades civiles.
2.- Respeto a la Constitución, el respeto al Estado de Derecho
3. Libertad democrática

P.: ¿Eso existe en la actualidad?

Por eso es importante 1968, se dieron transformaciones. No vivimos en el mismo país que hace 45 años gracias al 68.

P.: ¿Cómo se han transformado las reacciones del gobierno hacia esos movimientos? ¿Teme a señalamientos de represión?

Es difícil decir que podríamos caer en lo mismo, no vivimos en el mismo régimen autoritario. Antes llegar al Zócalo con una manifestación de oposición política no era permitido. Estaba vedado.

POR QUÉ NO SE OLVIDA

P.: ¿Qué es lo que fue y lo que sigue viviendo del movimiento de 1968?

Los jóvenes en la actualidad se encuentran también en un momento complicado, no hay mucha oferta laboral, no existen muchos caminos por donde seguir. Necesitamos que el país crezca en lo económico, para darles cabida a los jóvenes que están buscando su propio lugar.

Memoria y recuerdos colectivos se juntan con los grupos de choque: los llamados anarquistas, aunque también acuden los jóvenes que desean pertenecer a una parte de la historia aunque no simpaticen.

Allier Montaño asegura que hay gente convencida, jóvenes que tienen claro porque acudir a manifestaciones del 2 de octubre, pero hay otros que sí van es para echar relajo, desmadre y otros van a mostrar su malestar a la sociedad que no les da lugar.

"Hay provocadores, infiltrados como gente que va porque tiene un malestar y son fechas donde pueden sacar su coraje."

LA PRIMERA VEZ DE ALICIA

Alicia y Javier son dos jóvenes universitarios que decidieron asistir a la marcha del 2 de octubre. La voz de ella es de sed, suena como tambor de fuego y en algunos momentos también desprende desazón.

Las palabras sobre Tlatelolco chocan contra la tarde, se descomponen en la furia. Alicia, es estudiante de Ciencias Políticas de la UNAM. Es la primera vez que acude a una marcha para conmemorar la matanza de 1968.

"No es una fecha para quedarse en casa, yo acudo para quedarme en el amor que amo, mis ideas y el pasado de mi país."

Javier, está a punto de terminar su licenciatura en Biología, en la UNAM, para él la matanza de Tlatelolco revela un pasado que se creería enterrado, "porque el tiempo devora; pero no la memoria de un pueblo".

"Somos jóvenes, el futuro de un país del cual ya estamos hartos de tantas injusticias. Que valga la pena la vida de tantas personas que han luchado por eso".

Javier parte a su horizonte. En un 2 de octubre donde la historia oficial de México reconoce esta fecha como una jornada de duelo nacional y él dice sentirse identificado con los jóvenes de 1968.

HVI