• Saúl Sánchez Lemus y su equipo acompañan a un grupo de migrantes por la otra ruta de La Bestia, la del desierto; esta noche la llegada a Celaya y el camino a Guadalajara

La otra ruta de ‘La Bestia’

CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 8, 2013.- Viajamos toda la noche y toda la madrugada trepados en el lomo de La Bestia desde Lechería, Estado de México, hasta Celaya, Guanajuato.

 

El frío caló fuerte y lo migrantes sólo se taparon con hules negros. El viaje en el lomo de La Bestia desde Lechería hasta Celaya duró 10 horas, fue agotador, con mucho frío y cansado, llegamos a las 5:35 de la mañana. En Celaya nos bajaron del tren guardias de seguridad.

 

 

“Agarren sus cosas porque ya no se van a volver a subir”, dijo el guardia a quienes viajábamos en el tren.

 

Burlamos la vigilancia y todos volvimos a subir al mismo tren para seguir adelante. Así es la vida del migrante, los bajan del tren y se vuelven a subir.

 

Llegamos a Irapuato después de esta primera etapa de 14 horas seguidas montados en La Bestia.

 

Inés, un migrante salvadoreño nos dice que aún faltan muchas horas más para llegar a nuestro destino.

 

Apenas llevábamos 320 kilómetros de los 2 mil 600 de la Ruta del Infierno: El Otro Recorrido de La Bestia.

 

En Irapuato tomamos un descanso. Aquí conocimos a Francisco, le dicen "El Nica", porque es nicaragüense. Tiene 50 años de edad. Durante la guerra formó parte del Ejército Sandinista y desde hace 15 años es migrante del tren.

 

 “A mí me han sacado como cuatro veces de allá de los Estados Unidos, pero siempre me vengo porque no hay chamba pues en mi país.

 

En Irapuato se integraron otros jóvenes hondureños, resultó que todos se conocían. También ellos iba a Caborca, Sonora, también iban a "burrear" mariguana para cruzar a Estados Unidos.

 

A la una de la tarde apareció el tren que va a Guadalajara, nuestro próximo destino. Corrimos para alcanzarlo, pero se detuvo y todos pudimos subir sin riesgo.

 

Héctor dice que va para Los Ángeles. Piensa cruzar por Tecate, Baja California y trabajar para sacar adelante a sus dos hijos.

 

 “No quiero que vayan a pasar las cosas que yo he pasado en mi país. ¿Cómo qué? Como ser víctima de delincuencia, tenemos problemas con la policía sólo por tener un tatuaje”, dijo Héctor, migrante hondureño.

 

El tren esperó más de una hora porque había tráfico en la vía. El calor nos golpeó fuerte, nada comparado con lo que sufriríamos días más adelante al cruzar el Desierto de Altar.

 

A las dos de la tarde, por fin, comenzó avanzar la temida ‘Bestia’.

 

 “El tren de la muerte este es, con éste no se juega, éste un pequeño error y no perdona”, asegura Marco, migrante hondureños.

 

El tren se detuvo un par de veces más. El Sol seguía castigándonos con fuerza y los migrantes aprovecharon para refrescarse en este pequeño lago.

 

María, la única mujer en el tren, se veía cansada, este día no quiso comer nada.

 

"El Nica" me reveló que en el año 2009 fue secuestrado por los Zetas en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

 

Le pidieron 6 mil dólares a cambio de su libertad, a cambio de su vida.

 

 “Yo creo que a cualquier ser humano le da miedo, es un miedo porque simplemente lo que uno piensa es en la muerte, no piensa en nada más”, señaló Francisco, ‘El Nica’.

 

"El Nica" dice que fue rescatado por la Marina y va de regreso a Estados Unidos pero ahora por la ruta del Pacífico; la ruta larga, la más sufrida,  porque dice que ya no quiere saber nada de Nuevo Laredo.

 

 “Hay veces que ese sueño, que dicen el sueño americano, no, para mi no es un sueño americano es venir a buscar la muerte”, dijo Francisco, El Nica.

 

La Bestia siguió avanzando. Al llegar la tarde, los migrantes abrieron una góndola que transportaba maíz y algunos se metieron para protegerse del intenso frío de la madrugada.

 

María se fue dormida sobre el techo del vagón.

 

Llegamos a Guadalajara, Jalisco el 15 de agosto a las 5 de la madrugada después de un viaje de 15 horas. Hasta aquí llevábamos acumuladas 29 horas montados en el tren.

 

Habíamos avanzado 550 kilómetros y nos faltaban 2 mil de ésta: La ruta del Infierno.

 

MACO