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Por: Eduardo López Segura Fuente: Internet 17. sep. 2013

Las peores inundaciones en México

  • Problema ancestral que afectó a los primeros habitantes de Tenochtitlán. La de 1629 dejó 30 mil muertos

CIUDAD DE MEXICO, México. Sep. 17, 2013.- El problema de las inundaciones en México es añejo. Los aztecas tuvieron que construir el albarradón de Nezahualcóyotl para prevenir inundaciones y evitar la mezcla de las aguas salobres del lago de Texcoco con las aguas dulces de los demás lagos.

 

Inundaciones en Tenochtitlán

Tenochtitlán sufrió por lo menos tres severas inundaciones que fueron provocadas por los desniveles de los lagos Zumpango y Texcoco. 1446 fue el año de la primera gran inundación, la posterior ocurrida en 1449 dio pie a la creación del Albarradón de Nezahualcóyotl.

 

Durante el reinado de Moctezuma Ilhuicamina, Tenochtitlán sufrió la inundación más severa desde su fundación. Netzahualcóyotl, rey de Texcoco, aconsejó "que el mejor y más eficaz remedio del reparo era hacer una cerca de madera y piedra que detuviese la fuerza de las aguas para que no llegasen a la ciudad; y aunque parecía difícil atajar el lago (como en realidad lo fue) hubo que tomar el consejo".

 

Todos los señoríos cercanos contribuyeron en tan ardua empresa, miles de hombres y recursos se utilizaron para la obra que fue terminada en poco tiempo.

 

Con una longitud de 16 kilómetros, varios de los cuales se construyeron en el agua, y quince metros de ancho, la albarrada de Netzahualcóyotl dividió la vasta laguna en dos: "la del oriente, de aguas saladas, que siguió llamándose lago de Texcoco y la occidental, cuyas aguas rodeaban a la metrópoli y se denominó laguna de México, cuyas aguas se volvieron dulces". Un ídolo del dios Huitzilopochtli coronaba la magna obra. La albarrada de los indios evitaba el desbordamiento de lago de Texcoco sobre Tenochtitlán cuando sus aguas crecían, o evitaba su desecación si el nivel bajaba drásticamente. En pocas palabras, servía como presa y distribuidora de agua.

 

Después de la construcción del Albarradón, la capital del imperio azteca sufrió escasas inundaciones, pero desde 1521, con la conquista española, la albarrada quedó prácticamente inservible.

 

Inundaciones en la época colonial

En 1604, la ciudad sufrió grandes inundaciones que persistieron durante meses, dado que, en la cuenca cerrada, la única salida del agua era por evaporación. Se decidió entonces construir una salida artificial para drenar los excedentes hacia la cuenca del río Tula. Para ello se intentó construir el canal de Huehuetoca y cruzar mediante un túnel de 7 km de longitud, bajo el sitio conocido como Nochistongo, que descargaría al río Tula.

 

Las obras se iniciaron en 1607 y su desarrollo tomó casi dos siglos, debido a diversos problemas técnicos y burocráticos. En ese lapso se produjeron varias inundaciones de gran magnitud, dentro de las que destaca la de 1629-1635, en la que se estima murieron 30 000 personas y que un número similar de españoles salieron de la ciudad. La catástrofe fue tan grande que se pensó seriamente en trasladar la ciudad a otro sitio.

 

El 20 de septiembre de 1629, el cielo azul y transparente del valle de México se ennegreció como nunca antes, un cúmulo de nubes se agolparon sobre la capital de la Nueva España. Al caer la noche, rayos y truenos anunciaron la impresionante tormenta que se avecinaba. Durante treinta y seis horas ininterrumpidas el agua cayó sobre la ciudad de México, interrumpiendo la tranquila vida colonial.

 

En julio anterior había comenzado la temporada de lluvias con una intensidad inusual. Los niveles del lago de Texcoco y la laguna de México crecían rápidamente y parecía advertirse una difícil situación: en las afueras de la ciudad las aguas avanzaban sobre las calles de tierra. Septiembre trajo consigo el momento más crítico de la temporada y la capital novohispana quedó completamente inundada. Sólo una pequeña parte de Tlatelolco y otra de la plaza mayor quedaron a salvo de las aguas.

 

La pequeña isla que se formaba donde se erigían el palacio virreinal y la catedral se le conoció como "isla de los perros" por la gran cantidad de canes que alcanzaron su salvación al refugiarse en ella.

 

La inundación de 1629 fue la peor de que se tenga memoria en toda la historia de la ciudad de México. Cobró treinta mil víctimas entre los indios; desalojó a cerca de veinte mil familias españolas y la lluvia colmó el espacio urbano durante cinco años. Cuando las aguas regresaron a sus límites naturales, la capital de Nueva España sólo contaba con cuatrocientas familias.

 

La Guadalupana fue llevada desde su santuario en el cerro del Tepeyac hasta la Catedral de México. Muchas de las familias españolas emigraron a Puebla de los Ángeles y propiciaron su desarrollo comercial, mientras la ciudad de México continuaba su decadencia. Las canoas que transitaban junto al palacio virreinal y cerca de la catedral, recordaban los viejos canales de Tenochtitlán.

 

Situación en el México Independiente

Hacia 1856 las inundaciones eran cada vez más alarmantes: en algunas zonas su nivel alcanzó hasta tres metros de altura. A principios de ese año se abrió un concurso para el proyecto de las obras del desagüe, ofreciéndose un premio de doce mil pesos en oro al ganador. El plan más completo y por lo tanto el ganador fue el del Ing. Francisco de Garay, quien propuso construir un canal que saliera desde San Lázaro, al este de la ciudad, para atravesar los lagos de Texcoco, San Cristóbal y Zumpango, canalizando sus aguas y las de los ríos que cruzara a su paso. Un túnel, situado al final del canal, conduciría las aguas hacia el río Tequixquiac. Por otra parte, se abrirían tres sistemas de canales secundarios para desaguar, en caso de ser necesario, los lagos de Chalco y Xochimilco, así como para establecer comunicación entre Chalco y Zumpango. Junto a otros 200 canales menores abiertos en los lechos de los lagos desecados, la canalización debía servir para el drenaje, el riego y la transportación. El proyecto buscaba un aprovechamiento integral del agua del valle que, sin desecarlo totalmente, lograra un equilibrio que favoreciera la economía y la vida cotidiana. El tiempo pasó y las turbulencias políticas impidieron que se iniciaran las obras; sólo se avanzó en el levantamiento parcial de la Carta Hidrográfica del Valle de México. De Garay fue nombrado Director General del Desagüe del Valle de México durante el Imperio de Maximiliano y pronto se abocó a iniciar la costosa y larga tarea, que se prolongó durante la época de la Restauración de la República y el Porfiriato. 

 

Situación en el Porfiriato

Fue durante el gobierno de Porfirio Díaz, cuando se logro construir un verdadero desagüe para la Ciudad de México. La obra se basó en el proyecto de Francisco de Garay, aunque simplificado, pues se abandonó la idea de la canalización a lo largo y ancho del valle para favorecer la navegación y la irrigación. En cambio, se construyó el Gran Canal, que permitiría "gobernar" las aguas del valle, es decir, imponer la voluntad humana sobre la naturaleza.

 

Entre 1886 y 1900 se construyó un canal de más de 47 kilómetros y un túnel de 10 kilómetros en Tequixquiac así como un conjunto de presas, puentes y viaductos que completaban la obra.

 

El Gran Canal culminaba en una presa que regulaba el paso de las aguas hacia el río Tula. También se llevó a cabo un plan de saneamiento para la capital, con la construcción de una red de alcantarillado, cuyas aguas residuales se arrojaron al Gran Canal. Se adoptó un sistema "combinado", que arrojaba aguas pluviales y aguas residuales residenciales e industriales en un mismo conducto. Con el desagüe no sólo quedaba eliminado el peligro de las inundaciones, sino que se abatirían las altas tasas de mortalidad que se registraban entre los habitantes del Valle de México.

 

El Gran Canal del Desagüe y el primer Túnel de Tequixquiac se inauguraron el 16 de mayo en 1900, la obra tuvo un costo de dieciséis millones de pesos. Su construcción permitió demostrar la capacidad de nuestro país para insertarse en el mundo moderno. En su informe al Congreso de la Unión en ese año, Díaz la calificó como una "obra colosal, aspiración de varios siglos". 

 

Situación en el México de hoy

La inundación de Tabasco y Chiapas de 2007 fue un evento ocurrido a partir del 28 de octubre de ese año en los estados mexicanos de Tabasco y Chiapas, a causa de crecidas históricas en los ríos que recorren ambas entidades y terminó el 27 de noviembre de 2007, aunque el rescate de personas culminó hasta el 15 de diciembre de 2007, fecha en la que se terminó de extraer el agua de las calles de Villahermosa que junto al municipio de Ostuacán, Chiapas, tuvo los peores daños.

 

También hubo severas inundaciones en el norte de Veracruz ese mismo año y fueron consideradas las más grandes hasta las de Tabasco de 1999.

 

La inundación de Veracruz también alcanzó Tamaulipas y San Luis Potosí. El temporal dejó más de 50 mil personas damnificadas.

 

En Veracruz quedaron 10 mil viviendas bajo el agua, debido al desbordamiento de los principales ríos de la entidad, entre ellos el Pánuco, el Moctezuma y el Tamesí.

 

Unas 17 mil hectáreas de cultivos de cebolla, chile, maíz y sorgo, así como pastizales, se inundaron en los municipios de Pánuco, Pueblo Viejo y El Higo.

 

Inundaciones en Tabasco, 10 de octubre de 1999.

Ese año la temporada de lluvias se adelantó un mes debido a la tormenta tropical número 11 y con ello los pequeños charcos en las viviendas se convirtieron en cuerpos de agua que dejaron el techo como único refugio a sus pobladores.

 

Ríos muy caudalosos como el Bravo, el Tulancingo, el Papaloapan o el San Lorenzo se desbordaron; varios cerros sepultaron a un gran número de viviendas, las poblaciones quedaron incomunicadas debido a los derrumbes en 15 tramos carreteros.

 

El desastre sumó un total de 180 mil municipios afectados, 360 personas fallecidas y 315 mil 94 damnificados en Puebla, Hidalgo Tabasco y Veracruz.

 

En Veracruz los niveles del agua alcanzaron en algunas entidades los ocho metros de altura, la falta de comunicación por cualquier otra vía provocó que las autoridades municipales enviaran un SOS vía Internet solicitando ayuda al gobierno del estado.

 

Uno de los Centros de Adaptación del estado de Tabasco resultó también seriamente inundado, lo que provocó que los reos se rebelaran en demanda de colchonetas, alimento, libertad para permanecer en las azoteas y no entre sus celdas encharcadas.

 

De los mil 149 reos 729 fueron reubicados en distintos penales tras un altercado en el que murieron nueve reclusos.

 

Hidalgo recibió en 24 horas la lluvia equivalente a todo un año y con el desbordamiento de los ríos también se tuvo que evacuar una clínica del Seguro Social y 15 albergues lo que ocasionó que el 70 por ciento de la zona urbana se inundara.

 

Para colmo de males Oaxaca sufrió un terremoto de 7.4 grados en la escala de Richter el uno de octubre en el que se afectaron cerca de 6 mil casas y 31 personas perdieron la vida. La lluvia causó nuevos estragos: 10 muertes además de tres mil 255 construcciones dañadas.

 

Doce comunidades chiapanecas se quedaron sin servicio de agua entubada y aisladas por el derrumbe de cerros, además se registró una pérdida de dos mil sembradíos de plátano, ajonjolí y maíz.

 

La sociedad civil de distintos puntos de la República organizó centros de acopio en escuelas, iglesias y distintas organizaciones sociales para poder enviar tanto víveres como ropa y medicamentos, sin embargo la tonelada que se lograron reunir resultaban insuficientes sobre todo porque no había manera de hacerlas llegar a algunas zonas.

 

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