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  • Los centros de rehabilitación en el país funcionan sin cumplir con las normas básicas

Diario de un anexo (Parte 2)

 

"Son centros que realmente son los causantes de cosas muy delicadas", asegura Enrico Sotelo, secretario técnico del Consejo Estatal contra las Adicciones.

 

"Un centro puede operar en la actualidad simplemente con dar un aviso", detalla María José Martínez, directora de la Oficina Nacional para el Control del Consumo del Alcohol y Drogas del Centro Nacional para la Prevención y Control de Adicciones (Cenadic).

 

"Es un cáncer, esto de los centros de rehabilitación", subraya Sotelo.

 

La fachada de este inmueble  aparenta ser una casa normal. Un letrero religioso es su carta de presentación. Pero detrás de ese gran pórtico, en medio de ese gran jardín, de ese juego de fútbol, hay un mundo de adicciones. Se trata de un centro de rehabilitación, mejor conocido como anexo.

 

¿Cómo te tratan? Los castigan, “¿Qué les hacen? Como ayer, a un compañero le pegaron”. ¿Cómo le pegaron? “En el pecho", dice Ulises, anexado.

 

Ubicado en Guadalajara, este sitio busca que las autoridades de Jalisco le den su registro de  funcionamiento.

 

Sin embargo, al momento de la inspección sanitaria le faltaba cumplir varios requisitos. Entre ellos:

 

Que los internos dejen de dormir en el suelo por la falta de colchones, que los dormitorios de adultos y menores de edad estén separados o lo que pudiera ser un tema menor: la salud e higiene en un grupo vulnerable.

 

"Sabemos que existen muchas carencias en muchos de ellos, sabemos también y tenemos focalizado que hay centros que no cumplen ninguna normatividad. Son centros que realmente son los causantes de cosas muy delicadas", detalla Enrico Sotelo, secretario técnico del Consejo Estatal contra las Adicciones, Jalisco.

 

Y aunque las autoridades conocen en qué consisten esas "cosas muy delicadas", también dejan entrever que abrir un anexo parece fácil.

 

"Un centro puede operar en la actualidad simplemente con dar un aviso a la Cofepris o autoridad sanitaria local. Con un aviso o sin aviso, no hay un control estricto por parte de la autoridad sanitaria en ese sentido", reconoce María José Martínez, del Cenadic.

 

La autoridad local en Jalisco es el Consejo Estatal contra las Adicciones.

 

"No tengo exactamente el dato de cuantos centros no están todavía bien reconocidos. Físicamente donde están porque se ponen ahorita y se quitan a los 15 días. Esto es un cáncer", reitera Enrico Sotelo.

 

"Han proliferado de una manera que no tenemos un control estricto de la apertura de estos centros” y ¿de quién es la culpa? “Sin duda, el registro se da ante la Comisión de Riesgos Sanitarios, la Cofepris".

 

Cifras oficiales revelan que en Jalisco existen 285 anexos autorizados.

En el Distrito Federal,  de los mil 800 censados por el Iapa,  apenas 50 tienen registro.

 

El Centro Nacional para la Prevención y control de las Adicciones dependiente de la Secretaría de Salud, conoce la existencia de 2034 en todo el país, de los cuales sólo 363 tienen registro oficial.

 

“Puede haber centros más allá de los 2034 que puedan estar operando y que incluso no cuenten con aviso de funcionamiento. Es difícil tener registro, un panorama real por lo que pudiese haber un sub registro. Nosotros no tenemos la autoridad ni tenemos la atribución para cerrar. Es la Cofepris", manifiesta María José Martínez, del Cenadic.

 

Se solicitó una entrevista en Cofepris y vía correo electrónico la respuesta fue “gracias por el interés, es un tema de Conadic”.

 

Originalmente se solicitó entrevista con el titular de Conadic pero en Comunicación Social de la Secretaría de Salud nos remitieron al Cenadic, instancia que señaló a Cofepris.

 

En el Distrito Federal, el Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones, el Iapa, revela que hasta ahora los cierres de los anexos corren a cargo de las procuradurías de justicia estatales y sólo en caso de la comisión de algún delito, no porque funcionen al margen de la ley.

 

"Cuando hay abusos de los derechos humanos se le notifica a PGR y que se verifique el trato”. ¿A PGR, cuestión federal? “Discúlpame a PGJ", detalló Alor Ruíz, subdirector de Reinserción Social, Iapa GDF.

Y mientras las autoridades se echan la bolita, el Cenadic estima que el 86 por ciento de los centros de rehabilitación operan bajo la modalidad llamada de "ayuda mutua".

 

Es decir, anexos que son dirigidos por ex adictos y que tienen grandes limitaciones en sus tratamientos

 

"Al ser personas rehabilitadas de una adicción, no tienen una capacitación profesional en términos de psicología o de medicina para atender un problema de adicción", reconoce María José Martínez, del Cenadic

 

Y así es como opera la mayoría, sin cumplir con los controles establecidos, que les obliga entre otras cosas a tener un médico las 24 horas e instalaciones adecuadas

 

Es el caso de este anexo ubicado en Nezahualcoyotl, Estado de México, el cual presume sus "registros" en internet.

 

En esta casa de tres niveles con 61 internos los colchones y cobijas  no alcanzan. En este espacio ubicado en la planta baja llegan a dormir 40 personas. Mientras que el resto de internos duerme en este otro espacio que funciona como dormitorio, sala de juntas y esparcimiento.

 

¿Cuántos duermen ahorita aquí? “Ahorita son 25, son 25. Ahora sí que, de allá para acá. La cabeza para allá y los pies para acá. Son 7 y siete", informa Julio César, encargado del anexo.

 

La sala principal: la de las terapias, también es comedor y tendedero. El agua se calienta con cables eléctricos y no es para bañarse, sino para lavar trastes. La comida se obtiene de "donaciones" de los mercados cercanos a pesar que los familiares de los anexados  pagan mil pesos al mes.

 

Julio césar, el encargado de darnos un recorrido por el lugar, habla sobre su método de rehabilitación.

 

"Existe una tribuna que es donde puedes desahogar o expresar tu malestar que sientes, y de alguna forma te liberas".

 

"Porque sentí culero pegarle a ese padre  y a la vez bien porque me sentí que me desahogue con ese madrazo que le puse a ese padre", revela José, uno de los anexados en este lugar.

 

"Pero se imaginan ustedes que cuando llegue usted a su casa y no encuentre un celular, un reloj porque el señor se lo llevó para venderlo y poderse drogar con sus amigos”, dice el Padre José a un grupo de anexados.

 

En los anexos, los internos suelen andar en chanclas como símbolo de sumisión y para dificultar sus fugas. Suelen estar tres meses internados, tiempo en el que estiman se logra la rehabilitación.

 

"De donde viene el modelo son 12 meses o 24 por eso funciona el 24 horas porque ellos, eran 2 años, por eso no me quedé", recuerda Trinidad, padrino de anexo con registro.

 

Los anexos suelen usar el logotipo de alcohólicos anónimos, pero no pertenecen a esa institución.

 

La desesperación de la familia por "curar" a su adicto es lo que los orilla a llevarlos a estos lugares.

 

Sin embargo, se ha demostrado que la mayoría son ilegales y que la autoridad no tiene control sobre ellos.

 

Además que la efectividad de su tratamiento es cuestionada. Muchos anexados han pasado por varios grupos sin resultados positivos.

 

AGHO