Australia liberó un virus para erradicar una plaga invencible de conejos

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(Foto por David McNew/Getty Images)

Por más de 150 años, Australia ha tenido un problema con la sobrepoblación de conejos. La especie fue introducida por un colono británico para tener algo que cazar durante su estancia en la isla más grande del Pacífico Sur. Si en 1859 eran 24 conejos, en 1920 la población se disparó hasta llegar a los 10 mil millones, causando estragos sobre el ecosistema australiano.

La plaga es responsable de la desctrucción de amplias zonas verdes del territorio, causando pérdidas de más de 200 millones de dólares anuales en la industria agrícola. Debido a la escasez de comida, los conejos también han afectado la fauna nativa, incluyendo a 24 especies que habían estado cerca de la extinción.

A mediados del siglo pasado, el gobierno de Australia cambió su estrategia. Las humildes campañas de cacería cedieron su lugar a una guerra biológica. Aunque el virus introducido en aquel entonces tuvo algo de éxito, los conejos desarrollaron una immunidad, se adaptaron al virus, y la población volvió a repuntar. Pero a mediados de los 90, un experimento encontró otra solución… de manera accidental.

En 1995, investigadores en la isla Wardang estuvieron haciendo pruebas con un virus de la enfermedad hemorrágica (RHDV). En un momento de pánico, las moscas tomaron el patógeno y lo transportaron a territorio australiano. Para sorpresa de los investigadores, el virus diezmó un 60% de la población de conejos silvestres, especialmente en zonas áridas.

La hemorragia afecta exclusivamente a los conejos -tan letal como el ébola y tan contagioso como la gripe, según los virólogos- y solo bastan 48 horas para que un especimen contagiado muera. Como resultado, otras especies introducidas por los ingleses con el fin de cazar a los conejos, como los zorros y los gatos salvajes, también han visto una caída dramática debido a la escasez de presas.

Este año, las autoridades australianas han liberado por todo su territorio una nueva cepa del RHDV1 conocido como K5. En cuestión de un par de meses, 42% de los ejemplares silvestres han sido eliminados. Esta erradicación de los conejos europeos ha visto a la vez una dramática recuperación en la población de especies nativas que estaban en peligro, al igual que el rescate de zonas verdes.

Mientras en Australia celebran el posible fin de esta casi invencible plaga, otros países miran con alarma el desplazamiento del virus. La preocupación de virólogos en Europa es que el virus pueda encontrar su camino hasta algún país donde el conejo sea una especia vulnerable, y el virus (o una mutacioón de éste) logre exterminarlo, y a su vez, afectar la supervivencia de otras especies en la cadena alimenticia.

Via El País.

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