¿Qué es la inflación y cómo nos afecta?

(Notimex- Sabine García).-

¿Qué es la inflación?

Todos hemos escuchado, con alarma, en las noticias, esa palabra que parece rondar terriblemente la vida cotidiana de los mexicanos: inflación. ¿Pero qué es exactamente la inflación y por qué nos afecta a todos?

La inflación es el aumento constante y general en los precios de todos los bienes y servicios que se consumen en el país. Cuando ocurre un fenómeno de inflación, los habitantes de un país ya no pueden comprar las mismas cosas que antes: mientras que los precios de lo que consumimos aumenta, el dinero que recibimos sigue siendo el mismo.

La labor del Banco de México es la de mantener la salud financiera del país y, por eso, es el principal encargado de controlar la inflación para no afectar la salud económica de las familias mexicanas. Así, para medir la inflación, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), toma en cuenta ocho rubros dentro de los bienes y servicios que consumimos todos los mexicanos: alimentos, bebidas y tabaco; ropa calzado y accesorios; vivienda; muebles, aparatos y accesorios domésticos; salud y cuidado personal; transporte; educación y esparcimiento. A través de estas cifras -que dependen también de las marcas que se consumen y los lugares geográficos en el que se encuentran los consumidores- el Banco de México implementa medidas para controlar la inflación; y a estas medidas se les llama política monetaria.

(AP Photo/Gregory Bull, File)

La inflación puede ocurrir por diversos motivos. Existe la inflación por demanda que sucede cuando se consumen más productos de los que se producen. Al no haber suficientes bienes para abastecer la demanda, el precios de los bienes tiende a subir. Existe también la inflación por el aumento de los costos en materia prima (petróleo, cobre, energía). Al subir los precios de la materia prima, los que manufacturan productos deben aumentar los costos para seguir generando ganancias. Y existe, finalmente, una inflación en círculo vicioso por el aumento de los salarios de los trabajadores: al aumentar los precios, los trabajadores exigen un mayor salario y las empresas vuelven a aumentar los precios para ajustarse al nuevo poder adquisitivo de la fuerza de trabajo.

En cualquiera de estos casos el panorama es grave pues afecta, directamente, en la calidad de vida de los habitantes de un país. Para controlar la inflación, los Bancos Centrales aumentan, entonces, las tasas de interés de la deuda pública; es decir que aumentan las tasas de interés a los préstamos de consumo como las tarjetas de crédito y las hipotecas. Al aumentar estas tasas, los consumidores tienden a consumir menos, baja la demanda, y las empresas deben bajar los costos de sus productos para seguir vendiendo.

(AP Photo/Junji Kurokawa, File)

El problema es que, cuando se frena la demanda de productos, se frena el crecimiento de las empresas y, por ende, el crecimiento económico del país. Un ejemplo interesante es el del sexenio de Vicente Fox en el que se redujo considerablemente la inflación pero el costo de esta reducción fue uno de los peores crecimientos económicos en más de setenta años.

Es importante observar los aumentos en los precios para entender el impacto futuro que podrán tener en nuestra economía. Y hay ocasiones en donde la inflación que se anuncia en los medios no coincide necesariamente con lo que resentimos en nuestro bolsillo. Estos sucede porque no todos consumimos los mismos productos y los índices que se anuncian en los medios son medidas generales sobre el consumo promedio de bienes y servicios en todo el país. Sin embargo, existen herramientas pertinentes para calcular cómo nos afecta la inflación a cada uno (por ejemplo, este portal del Museo Interactivo de Economía (MIDE) te permite calcular cómo afecta la inflación en tu economía personal).

(AP Photo/Alexandre Meneghini)

¿Hay razón para alarmarse por la inflación actual en México?

Últimamente, se han escuchado muchas voces alarmadas en los medios por el estado de la economía en México: nos han hablado de gasolinazos, de aumento en los precios y de la devaluación de nuestra moneda. Y sí, todos estos fenómenos son reales y pueden afectar directamente a la inflación en México.

Cuando Agustín Carstens, el gobernador del Banco de México, anunció que abandonaría la institución, las alarmas se encendieron. Porque Carstens había logrado mantener niveles muy bajos de inflación en los últimos años. Por ejemplo, en 2015, la inflación alcanzó un crecimiento mínimo que fue histórico: llegamos a tener un aumento en los bienes y servicios de solamente 2.76%. Sin embargo, ahora que se anunció su salida las cosas pueden cambiar.

AP Foto/José Luis Magaña)

Estamos en un momento difícil para la economía mexicana: el peso se ha depreciado de manera acelerada en los últimos tiempos. Esto se debe a varios factores y, en particular, a la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. En cualquier caso, en 2016, el peso fue la segunda moneda que peor desempeño tuvo en el mundo. Y esta depreciación se junta con otros factores económicos que pueden llevar a un aumento drástico en la inflación. Así nos lo planteó el economista Jorge Mariscal:

“La inflación venía en México cerca del 3% y se está disparando como consecuencia de por lo menos dos o tres factores. El principal es el tipo de cambio que se ha depreciado muy rápido. En segundo lugar está el hecho de que ya no tenemos (…) reducciones fuertes en los precios de diferentes servicios públicos, como la electricidad o la gasolina, sino al contrario… (…). Las variables que habían ayudado a que la inflación se mantuviera baja en los últimos dos años están desapareciendo.”

(AP Photo/Pemex)

¿Cuál es el panorama para el 2017?

Diversos sectores productivos del país han anunciado un aumento en el precio de sus productos para este año. En particular, se anunció el aumento en los precios del combustible por la liberalización de la gasolina. Y este aumento en una materia prima tan importante como la gasolina puede afectar fuertemente en la tasa de inflación. Por ahora, no estamos en los niveles de diciembre del 1995 en donde la tasa de inflación aumentó, en un año, del 51.97%: actualmente, cerraremos el año con una tasa que rondará el 3%. Pero los pronósticos para el próximo año no son alentadores. Así nos lo dijo también Jorge Mariscal:

“En el caso, por ejemplo, de Colombia, tuvimos una situación similar en la que el peso colombiano se depreció rápidamente y la inflación pasó de ser de por debajo del 3% a arriba del 6%. Todavía no estamos aquí a esos niveles de inflación. Pero, en México, la inflación podría subir muy por arriba del 4% y probablemente del 5% si no se toman medidas apropiadas en lo fiscal y lo monetario.”

(AP Photo/Mark Lennihan)

Esperemos que estos pronósticos no se cumplan en sus vertientes más alarmistas y que la política monetaria del Banco de México pueda revertir el mal momento económico del país. Porque, finalmente, esto nos importa a todos: sin importar de dónde vengamos, nadie puede huir del aumento en bienes tan básicos como el pan, el aceite, el agua o el azúcar.

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