Por qué como mexicanos nos debe importar el rescate de la vaquita marina y la totoaba

Enrique Peña Nieto, vaquita marina, totoaba, China

(NOTIMEX/FOTO/ESPECIAL/COR/HUM/)

La comunidad científica estima que entre 150 y 200 especies se extinguen cada día. Estamos hablando de mamíferos, insectos, aves y plantas. Cada 24 horas. Y no es sorpresa que la especie humana sea la principal responsable.

Gracias a la actividad del hombre en lo que respecta a la destrucción de los hábitats naturales del planeta, los ambientalistas temen que esta crisis de la biodiversidad represente la Sexta Extinción Masiva en la historia del mundo. Hay motivos para respaldar esta teoría. Después de todo, la tasa de extinciones registra un alza de 1000% por encima de lo que debería ser la tasa normal.

Si tales son las tendencias, ¿por qué debería importarnos la exterminación de la vaquita marina y de la totoaba? ¿Qué importancia tienen estos especímenes que habitan en un pequeño rincón del Golfo de California? Aparte de ser las próximas aportaciones de nuestro país a esta estadística fúnebre, ¿qué es lo que en realidad dice sobre nosotros la muerte de dos especies endémicas de la fauna mexicana?

En Noticieros Televisa, hemos abordado temas como los esfuerzos frustrados del gobierno federal en el pasado para combatir la pesca ilegal de la totoaba macdonaldi, causa principal de la destrucción de la vaquita. Pero ahora es menester preguntarnos si los compromisos de emergencia del gobierno y la presión internacional son medidas que llegan demasiado tarde para salvar a la vaquita.

La historia de la vaquita marina y sus características físicas ya de por sí despiertan la curiosidad.

Mientas que a varios pescadores del Mar de Cortés les causa indiferencia la supervivencia de la vaquita, otros han afirmado a los medios que a lo largo de los años, nunca han visto tal criatura como la vaquita marina. Desde su punto de vista, el más pequeño de los cetáceos es el “chupacabras” del mar: una invención del gobierno para ejercer presión sobre los pescaderos con el fin de abandonar el comercio de la totoaba por su buche.

La industria de la pesca en el Alto Golfo de California tiene incentivos para ignorar la existencia de la vaquita. Una de sus principales herramientas para la pesca son las redes de enmalle que se usan para la captura del camarón y la curvina gólfica en cantidades masivas, pero su objetivo más lucrativo es la totoaba. Los pescadores suelen desechar en el mar las presas incidentales, y las pocas vaquitas restantes han sido víctimas de esta técnica.

Aunque es fácil tachar a los pescadores como los villanos de esta historia, la realidad es más compleja, tal como señala el mismo director de la Conservación del World Wide Fund For Nature (WWF) México, Jorge Rickards:

Hay que desmitificar que el pescador es el malo que va y depreda todo. Si lo hace es porque no tiene otras alternativas. Ahí es donde el sector pesquero del gobierno es el responsable de desarrollar con ellos las alternativas y la sociedad civil organizada, como la WWF y otras, pues nuestra labor es traer recursos y apoyar y traer expertos.”

Después de todo, se trata de arrebatarles sus medios de ganarse la vida.

Enrique Peña Nieto, vaquita marina, totoaba, China
(NOTIMEX/FOTO/PRESIDENCIA/COR/POL/)

Por qué debemos salvar a la vaquita marina y la totoaba

Ante la presencia de Leonardo DiCaprio y Carlos Slim, el presidente Enrique Peña Nieto se comprometió esta semana a establecer un santuario para las 30 vaquitas restantes (si no es que menos), a prohibir la pesca nocturna en el Golfo de California, a incrementar el número de personal que se encargará de proteger a la especie, a la búsqueda y recolección de redes fantasmas en el Mar de Cortés, y mayor énfasis en la persecución de los que violen los esfuerzos de protección.

Sobre este último punto: El crimen organizado tiene sus piezas en movimiento sobre la zona, supervisando directamente el contrabando de la vejiga de la totoaba, cuya cotización en el mercado negro alcanza decenas miles de dólares por kilogramo. Una presencia militar todavía mayor en el Mar de Cortés va a colocar a los pescadores entre las fuerzas del gobierno federal y los llamados narcobucheros.

Para salvar a la vaquita hay que atacar el problema desde la raíz: la demanda de la vejiga natatoria de la totoaba. Por lo tanto, habrá que girar la mirada hacia el continente asiático en general y China en particular.

Enrique Peña Nieto, vaquita marina, totoaba, China
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Secretaría de Marina Armada de México atendieron un reporte del hallazgo de una red con 66 totoabas enmalladas. NOTIMEX/FOTO/ESPECIAL/COR/ENV

Nada satisfechos con provocar la destrucción de sus especies nativas, la ambición de China se desplaza por el mundo gracias a las redes del mercado negro. No obstante las sanciones y advertencias de órganos internacionales, esta superpotencia oriental es infame por su demanda constante de cuernos de rinoceronte y colmillos de elefantes, diezmando la población de dichas especies en el continente africano, pero su alcance destructor va más allá de estos casos célebres.

Gracias a la corrupción de autoridades locales, México es terreno fértil para el contrabando y la caza ilegal de especies en peligro, un dato que la mafia china ha explotado con éxito. Aún susceptibles a las leyendas sobre curas milagrosas, amplios sectores de la población china creen que la vejiga de la totoaba tiene propiedades afrodisíacas al cocinarlo en una sopa.

Si el mercado negro de Oriente está dispuesto a pagar sumar considerables de dólares bajo un pretexto de virilidad masculina, la totoaba alberga pocas esperanzas de sobrevivir. Los críticos del implacable crecimiento industrial que mostró China en las últimas décadas señalan que este país pagó un precio por su hambre progresista: carecen de una cultura de respecto hacia el medio ambiente. Por si fuera poco, hay quienes mantienen la vejiga en estado de conservación, apostando por la pronta extinción de la especie, lo que dispararía el valor de estos ejemplares.

Más allá de castigar a los “narcobucheros” del Golfo de California, solo un esfuerzo coordinado de organizaciones no gubernamentales, el gobierno federal mexicano y el gobierno de China es capaz de ponerle un alto a la demanda de totoaba en aquél país tan lejano. Las autoridades chinas también deben hacer un esfuerzo por desmitificar las cualidades ridículas que son atribuidas a la vejiga de este pez en peligro crítico de extinción. Solo así podrá México salvar a dos especies de perecer ante la codicia de potencias extranjeras.

Al ser especies endémicas de nuestro territorio nacional, es un deber primordial brindarles nuestra protección y una vía hacia la salvación.

comentarios
CARGANDO...