La homosexualidad entre los antiguos mexicas

homosexualidad entre los aztecas

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Como en la mayoría de las culturas del mundo, los antiguos mexicas/aztecas tuvieron una relación específica alrededor de las prácticas homosexuales, mientras que a primera vista parecían intolerantes a éstas también se tiene registro de su relativa normalidad.

Se sabe que, a diferencia de otras culturas prehispánicas que eran más liberales, la moral mexica era más conservadora y castigaba violentamente la práctica de la homosexualidad, pues al ser una cultura militarizada la procreación era un tema muy importante para ellos.

Sin embargo, existía la prostitución masculina e incluso la diosa Xochiquetzal en su manifestación masculina, Xochipilli, era regente de esta práctica.

Según David Greenberg en su libro La Construcción de la homosexualidad, Xochipilli habría heredado su regencia sobre la homosexualidad y la prostitución masculina desde la cultura Tolteca (considerada la madre intelectual de la cultura nahua en el centro de México).

En realidad, saber bien la relación de los antiguos mexicas con la homosexualidad es muy difícil ya que todos los testimonios que se conservan son partes incompletas o fueron censurados por los religiosos españoles.

En la Historia verdadera de la conquista de Nueva España, Bernal Díaz del Castillo dice que existían hombres que:

no tenían mujeres, más tenían el maldito oficio de sodomías

Nótese que al describirlo utiliza la palabra “maldito” dando un juicio moral cristiano de lo que estaba observando.

Gonzalo Fernández de Oviedo en su Natural historia de las Indias relata:

Entre los indios en muchas partes es muy común el pecado nefando contra natura, y públicamente los indios que son señores y príncipes que en esto pecan tienen mozos con quien usan este maldito pecado; y tales mozos son pacientes, así como caen en esta culpa, luego se ponen naguas, como mujeres que son unas mantas cortas de algodón, con que las indias andan cubiertas desde la cinta hasta las rodillas, y se ponen sartales y puñetes de cuentas y las otras cosas que por arreo, ni hacen cosa que los hombres ejerciten, sino luego se ocupan en el servicio común de las casas, así como barrer y fregar y las otras cosas a mujeres acostumbradas

Según el editor de la revista Arqueología Mexicana, Enrique Vela, los pueblos prehispánicos de Mesoamérica permitían la poligamia, la sodomía (homosexualidad) y hasta la pedofilia aunque castigaban con mutilación o muerte el adulterio y otras transgresiones. Aunque no era igual la moral mexica que, por ejemplo, la totonaca (mucho más liberal y abierta a la sexualidad).

Testimonios contradictorios

Los testimonios son muy contradictorios en el tema sexual (tanto sobre la homosexualidad como sobre la sexualidad en general), mientras muchas fuentes hablan de la pena de muerte contra los homosexuales, el mismo Hernán Cortés escribió:

hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado

El Códice Tudela (elaborado entre 1533 y 1554) narra:

Y acontecía meterse en este baño (temazcal) muchos hombres y mujeres, y allá dentro, con la calor, hombres con mujeres y mujeres con hombres y hombres con hombres, usados ilícitamente. En México había hombres vestidos en hábitos de mujer y éstos eran sométicos [sodomitas] y hacían los oficios de mujeres, como tejer e hilar, y algunos señores tenían uno y dos para sus vicios

Tanto este códice como el Magliabecchiano narran cómo en el Temazcal era usual que se bañaran desnudos hombres y mujeres y que, incluso, tuvieran algunos comportamientos de índole sexual que podrían ser tanto heterosexuales como, algunos infieren, homosexuales.

Las fuentes que hablan de la normalidad de estas prácticas contrastan con las que narran su castigo. ¿Algún día sabremos la verdad sobre estos temas?  Por otro lado había un vocabulario para nombrar estas realidades:

Las palabras para la homosexualidad

Por otro lado también hay registro de las palabras con las que se referían a los homosexuales: El vocablo xochihua, por ejemplo, se ha traducido como “homosexual” o “pervertido”. Sin embargo, literalmente significa “el que porta la flor”. Según fray Bernardino de Sahagún:

el xochihua se vestía como mujer, hablaba como mujer, corrompía, confundía y engañaba a las personas y poseía la flor

Resalta el juicio moral que hace el religioso en su definición.

Por otro lado, también existía la palabra cuiloni que significaba homosexual o, según Sahagún “puto”

Finalmente, existía la palabra  patlachuia o patlache:

la mujer que lo hace con otra mujer

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