Murió el escritor Ricardo Piglia a los 75 años de edad

(AP Photo/Ariana Cubillos)

“Primera tesis: Un cuento siempre cuenta dos historias”. Esta cita de Formas Breves de Ricardo Piglia –quien ha muerto hoy a la edad de 75 años en la ciudad de Buenos Aires– podría adaptarse a su vida. Lector prolífico como pocos, crítico certero como algunos, editor virtuoso, profesor lúcido y sobre todo narrador incontenible, el escritor androgueño es hoy por hoy un referente para la literatura contemporánea.

Piglia, quien pasó los últimos años de su vida luchando contra la escleriosis lateral amiotrófica (sí, la misma enfermedad que tiene Stephen Hawking), fue merecedor de numerosos premios entre los que cabe destacar el Rómulo Gallegos, el Formentor y el Americano de Narrativa Manuel Rojas. Pero más allá de eso, la genialidad del escritor radicaba en hacer de su vida, crítica y, de la crítica, literatura: “La crítica es la forma moderna de la autobiografía. Uno escribe su vida cuando cree escribir sus lecturas”. Prueba de ello son Los Diarios de Emilio Renzi, su proyecto más ambicioso y que cuenta la vida del escritor a través de su alter ego y personaje de varios de sus escritos.

Piglia recibe el premio Rómulo Gallegos en Venezuela (Guillermo Ramos Flamerich Creative Commons)

Respiración artificial y Plata quemada, son sus novelas más significativas y las cuales representan un hito para la literatura argentina en particular y, un despliegue de inteligencia formal, para la escritura en general. Como crítico literario era un conocedor de su tradición y apostó siempre por distintas tesis sobre las formas narrativas. No sólo eso, fue él quien reconcilió la “alta literatura de Borges” con la “literatura del arrabal” de Roberto Arlt.

Roberto Arlt

Su mirada aguda sobre las formas literarias le permitieron entrever cosas que otros no veían y su apuesta estilística que combinaba muchas veces el género policiaco con la historia política de su país, lo convirtieron en un referente cultural. Sobre todo en esa magnífica labor heredada del propio Borges que fue reivindicar el cuento policiaco y la novela negra.

Un maestro y lector insaciable reconocido universalmente, se ha ido; pero nos queda su legado crítico y literario, al final “Hay un vacío, todo queda en suspenso, y el relato se pregunta si la espera (que dura años) forma o no parte del relato”.

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