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De la economía al muro: los preocupantes primeros 100 días de la gestión Trump

Desde que se confirmó el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, las dudas e incertidumbre han sido la constante a nivel mundial.

En las últimas semanas, analistas y expertos se han quebrado la cabeza tratando de hacer proyecciones. No obstante, la personalidad del presidente electo, sus declaraciones y tuits a veces desconcertantes y hostiles, el gabinete que ha ido conformando, y las amenazas que ha lanzado a varias empresas para que retiren sus plantas en el extranjero (principalmente en México) han contribuido a generar un ambiente de preocupación en el panorama internacional.

Las consecuencias no se han hecho esperar: Los mercados financieros internacionales se han venido abajo varias veces, muchos tratados internacionales están en suspenso y temas tan diversos como el ecológico, el migratorio o la lucha contra el terrorismo carecen de una agenda definida.

(Drew Angerer/Getty Images)

Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, con la bandera.

En medio de este panorama nebuloso el próximo 20 de enero Donald Trump se convertirá en el presidente número 45 en la historia de Estados Unidos. Y aunque vaticinar qué ocurrirá es complicado, gracias a sus promesas de campaña, a las conferencias de prensa que ha dado recientemente, y a las acciones que ha comenzado a impulsar, se pueden trazar escenarios sobre las acciones que emprenderá durante los primeros 100 días de su gestión .

Esto es lo que podemos esperar al principio del mandato de Trump:

La anulación del Obamacare

Tanto en campaña como en los meses posteriores a su triunfo, Donald Trump no ha dejado de lanzar críticas a Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, mejor conocida  como Obamacare, que fue lanzada en el 2010 por Barack Obama para garantizar el acceso de los estadounidenses a seguros y cobertura médica asequible y de calidad.

Aunque Obama ha pedido que el programa se mantenga después de su mandato, Trump ha calificado el programa como malo y muy costoso. Lo más seguro es que durante los primeros días lo revoque y lance su propia versión de la que poco o nada se sabe.

Ciudadanos en Pennsylvania piden que no les retiren el Obamacare. (Lisa Lake/Getty Images)

Personas protestan afuera de las oficinas del senador Pat Toomey, exigiendo que no se les retire el Obamacare.

Seguirán las diferencias con China

Trump ha realizado varias críticas a la política de “una sola China”, algo que ha sido visto como ofensivo por el país asiático. También ha hecho críticas al sistema comercial chino y ha insistido en afirmar que la devaluación que las autoridades asiáticas hacen del Yuan es una acción devastadora para la economía mundial. Incluso ha dejado ver su intención de acusar a China como “manipulador de divisas” por medio del Tesoro del Estado.

Estas críticas hechas al sistema económico chino parecen arriesgadas, recordemos que China se trata de uno de los socios comerciales más importante de Estados Unidos.

Primera reunión con el gobierno mexicano

Hasta el momento no hay una fecha definida, pero es indudable que el encuentro entre ambos gobiernos se tendrá que dar lo más rápido posible. Esta celeridad es por la necesidad de que ambas partes fijen cuanto antes las bases sobre las que trabajarán en diversos tópicos. Migración, economía y seguridad son los temas que parecen más urgentes.

(Héctor Vivas/Getty Images)

El candidato republicano Donald Trump y Enrique Peña Nieto, presidente de México, durante la reunión que ambos sostuvieron el 31 de agosto en la Ciudad de México.

En estas reuniones Trump y Peña Nieto no sólo se buscará velar por los intereses de sus respectivos gobiernos, detrás de ellos hay cientos de inversionistas y empresas con sus propios intereses en esta relación bilateral, los cuales generarán presión en las negociaciones.

Reducción de impuestos a la clase media

Otra de las promesas que hizo Trump durante su campaña y que le hizo ganar muchos adeptos, fue la de bajar los impuestos de la clase media. Antes de los primeros 100 días de su gestión planea mandar un proyecto de ley que de acuerdo a sus cálculos hará que la economía estadounidense crezca 4% y genere 25 millones de empleos.

Así mismo, adoptará una reforma que permita a las corporaciones beneficiarse con recortes de impuestos. En el papel esto suena bien, aunque es inevitable preguntar cómo piensa compensar el vació de ingresos que provocará esta medida. ¿Más impuestos a la clase alta? ¿Un reajuste presupuestal total? ¿Se clausurarán programas públicos?

Renegociación del TLC y salida del TTP

Muchas veces, en la contienda electoral Trump habló de lo obsoleto e injusto que le parecía el Tratado de Libre Comercio que Estados Unidos firmó hace 20 años con México y Canadá. Desde su perspectiva, México obtiene muchos beneficios, algo que afectó la creación de nuevos empleos para los estadounidenses y el surgimiento de nuevas empresas.

Originalmente su plan era anularlo, pero ahora esta postura se fue suavizando y ahora ya no habla de echar abajo el TLC (algo que resultaría catastrófico para toda la región) sino de renegociarlo. Aunque modernizar el tratado se antoja necesario, en la negociación la delegación mexicana deberán ser muy inteligente para que los nuevos términos a los que llegue con sus pares canadienses y estadounidenses resulten benéficos e igualitarios.

Otro tratado que corre peligro con la llegada de Trump a la presidencia, es el Acuerdo Transpacífico (TPP), que por años negoció Barack Obama y que está constituido por Estados Unidos y otros 11 países del Pacífico.

El presidente electo señaló que este tratado firmado en febrero del 2016 perjudica a los estadounidenses y no es descabellado que cumpla su amenaza de abandonar el tratado, algo que se daría en los primeros meses de su mandato y pondría en riesgo la continuidad del TTP.

Activistas protestan contra el TTP en Washington en febrero del 2016, mientras se realizaba la firma del acuerdo. (Olivier Douliery/Getty Images).

Activistas protestan contra el TTP en Washington en febrero del 2016, mientras se realizaba la firma del acuerdo.

Interrumpir lucha contra el cambio climático

Para Trump el cambio climático es un invento y no está dispuesto a invertir dinero y recursos en el tema. Además de cancelar los pagos a los programas de combate al cambio climático, se espera que el presidente electo desconozca el Acuerdo de París, firmado en el marco de la convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, donde se acordó impulsar un desarrollo sostenible mediante el uso de tecnologías más limpias.

Si Estados Unidos se retira -y con ello sus aportaciones- el acuerdo corre el riesgo de venirse abajo.

Nombrar a un nuevo juez

En febrero del 2016 falleció Antonin Scalia, magistrado conservador del Tribunal Supremo. Para que la corte nuevamente esté integrada por nueve jueces, Trump nombrará a un nuevo juez. De acuerdo a sus promesas de campaña, el noveno integrante estará contra el aborto y tendrá una orientación hacia la derecha cristiana, manteniendo así la mayoría conservadora que la Corte tiene desde 1972.

Relación con Cuba

Uno de los logros más aplaudidos de la gestión de Barack Obama fue la reactivación de relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Estos avances podrían venirse abajo pues Trump amenazó con “liquidar” los acuerdos con Cuba si en el país caribeño no mejoran las condiciones para los cubanos, los cubanoamericanos y para el pueblo estadounidense.

El problema es que no ha quedado claro cómo será su relación con Cuba. Trump sólo ha mencionado acciones como expandir el uso del centro penal de Guantánamo, o el aumento en las tarifas de las importaciones. Lo más probable es que por un tiempo las relaciones entre Washington y La Habana se entorpezcan.

Avanzarán planes para construcción del muro fronterizo

Fue su gran promesa de campaña y está decidido a concretarla. Parecía que el tema se quedaría estancado después de que varios funcionarios del gobierno mexicano han mostrado su negativa de pagar por esta construcción y una negociación se llevaría mucho tiempo.

Por eso, Trump anunció que comenzará las gestiones para construir el muro inmediatamente después de asumir la presidencia. Después, dice, México reembolsará el costo por distintos medios.

Prohibir ingreso a refugiados

Trump prohibiría el ingreso a Estados Unidos de refugiados que procedan de países con presencia de grupos terroristas como el Estado Islámico; al no ser posible comprobar su origen, la nueva política de Estados Unidos será evitar riesgos. Se teme que esta medida pueda desatar una ola de racismo y discriminación contra la población de origen musulmán.

Echar abajo el DACA

En el 2012 Barack Obama instauró el Programa de Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que permite a los jóvenes indocumentados que llegaron a EE.UU. siendo niños (los “dreamers”) regularizar su situación migratoria. Desde entonces este programa ha beneficiado a unas 750,000 personas. Una de las primeras acciones de Trump sería echar atrás éste y otros decretos que en materia migratoria firmó Obama.

La reacción que Trump tenga en las primeras semanas ante los políticos con tendencia pro migrantes y con las llamadas “Ciudades Santuario” será definitiva para definir cómo será el resto de su mandato.

El activista Pro-inmigración Omar Martínez asiste a una reunión delante de la corte suprema de los EE.UU. el 18 de abril de 2016 en Washington, DC. (Alex Wong / Getty Images)

Activista se manifiesta a favor del DACA en Washington.

Más cierre de empresas estadounidenses en el extranjero

Desde antes de jurar como presidente, Donald Trump lanzó la amenaza de aplicarles un impuesto de importación de hasta 35% a las empresas estadounidenses que decidan mudar sus plantas fuera del país. Bastaron unos cuantos tuits para que empresas como Ford o Carrier echaran atrás sus planes de levantar fábricas en México. Esta tendencia seguramente continuará.

Conformación de su gabinete

En los primeros días de Donald Trump en el poder también se definirá al equipo que lo acompañará en el gobierno.

En Estados Unidos el gabinete y equipo de trabajo cercano al presidente electo deberá ser aprobado por el Senado. La lista de nominados a cargos -entre 1,200 y 1,400- son entregados al Senado por Trump. En este documento se incluyen a todos los miembros del gabinete (salvo al Jefe de Gabinete de la Casa Blanca).

Estos aspirantes son sometidos a una investigación y revisión de antecedentes por parte del FBI, la Oficina de Personal Presidencial de la Casa Blanca, el Servicio de Impuestos y la Oficina de Ética Gubernamental. La información obtenida es enviada al Senado y también al presidente electo, quien podrá revocar cualquier candidatura.

En el Senado hay comités especiales asignados a los distintos cargos, los cuáles pueden realizar nuevas investigaciones. Una vez que el candidato es aprobado, debe compadecer en audiencias (las cuales comenzaron desde el 10 de enero), donde son cuestionados. Después de esta prueba son ratificados para oficialmente formar parte del nuevo equipo del presidente.

Ya que el Senado tendrá mayoría republicana, no se espera que haya mayor resistencia a estas nominaciones:

Jeff Sessions – Fiscal General

Abogado y senador de Alabama, ha sido acusado de Racismo.

(AP Photo/Alex Brandon)

(AP Photo/Alex Brandon)

Mike Pompeo – Director de la CIA

Representante del Partido Republicano en Kansas. Uno de sus primeros retos será resolver el tema del hackeo ruso en las elecciones presidenciales.

John Kelly – Director del Departamento de Seguridad Nacional

Ha sido jefe del Comando Sur de Estados Unidos y tuvo bajo su jurisdicción la Bahía de Guantánamo. Trump espera que lo ayude a redoblar la vigilancia en la frontera sur y que combata a las amenazas terroristas.

Betsy DeVos – Secretaria de Educación

Es defensora de los valores cristianos conservadores y de la educación privada. Se ha visto envuelta en la polémica por hacerle donaciones a cuatro miembros del comité que la evaluará. Está casada con Dick DeVos, cuya familia tiene una fortuna de 5,100 millones de dólares.

Rex Tillerson – Secretario de Estado

Consejero delegado de ExxonMobil. No tiene experiencia en cargos públicos, aunque lo une una estrecha relación con Vladimir Putin. Sus opositores dicen que su posición en ExxonMobil podría acarrearle conflictos de intereses.

Rex Tillerson comparece en el Senado de Estados Unidos (AP)

Rex Tillerson comparece en el Senado de Estados Unidos (AP)

Elaine Chao – Secretaria de Transporte

Tiene experiencia trabajando como subdirectora en el Departamento de Transporte durante la administración de George W. Bush. Su reto será que el Congreso apruebe varias medidas referentes a temas de infraestructura. Su esposo es Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana del Senado.

Ben Carson – Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano

Su origen en Detroit es humilde. Después de mucho esfuerzo logró convertirse en un brillante neurocirujano y lideró el hospital Johns Hopkins. No tiene experiencia en políticas urbanas ni en vivienda pública; su mayor acercamiento a estos temas fue escribir una editorial donde criticó las reformas que Obama hizo a las casas de algunos barrios para las minorías.

Andy Puzder – Secretario de Trabajo

Ha sido ejecutivo de compañías de comida rápida, donde se opuso al pago de horas extras y a los sindicatos.

General James Mattis – Secretario de Defensa

Tiene 66 años y desde hace 4 años se jubiló del Cuerpo de Marines. Dirigió operaciones en Afganistán e Irák. Es apodado “Perro Loco” y entre 2010 y 2013 estuvo al frente del Mando Central de los Estados Unidos.

James Mattis, designado por Trump para la secretaría de Defensa

James Mattis, designado por Trump para la secretaría de Defensa

Wilbur Ross – Secretario de Comercio

A sus 79 años, Ross tiene probada experiencia en crear y salvar empleos manufactureros. Será de los principales negociantes en la reestructura del TLC. Asesoró a Rudi Giuliani cuando era alcalde de Nueva York en cuanto al tema de las privatizaciones.

Steve Mnuchin, Secretario del Tesoro

Banquero multimillonario de 54 años, se desempeñó como director financiero durante la campaña de Trump. Carga con varias polémicas por conflicto de interés.

Scott Pruitt – Agencia de Protección Medioambiental (EPA)

Era fiscal general de Oklahoma y tiene relación con la industria del gas y petrolera. Del 2011 a la fecha ha presentado más de una docena de demandas contra la propia EPA.

Rick Perry, Secretario de Energía

Ex aspirante a la presidencia y ex gobernador de Texas. Concedió incentivos fiscales a la industria energética cuando era gobernador, algo que lo pone bajó la mirada juiciosa de sus opositores.

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Por lo general los primeros 100 días de un gobierno entrante son de adaptación y los cambios suelen irse presentando de forma transitoria. Con Trump las cosas serán muy diferentes pues se espera que sus primeros decretos y reformas sean tan radicales que hagan cimbrarse no sólo a Estados Unidos sino al mundo.

Se vienen 100 determinantes, llegó la hora cero, inicia la era Trump.

Trabajos en el Capitolio previos a la toma presidencial de Donald Trump (Mark Wilson/Getty Images).

Capitolio de Washington, previo a ls toma presidencial de Donald Trump.

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