¿Por qué la mujer en Rusia destaca en ciencia y tecnología pero en el resto del mundo se queda atrás?

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Vladimir Putin con Yekaterina Proshkina, recipiente del premio presidencial 2015 en ciencia e innovación a jóvenes científicos

Esta semana se cumplieron 54 años del día en que la primera mujer viajó al espacio. En 1963, Valentina Tereshkova tuvo el honor de ser seleccionada entre más de 400 aspirantes para pilotear la cosmonave Vostok 6. Durante los tres días que estuvo en el espacio, la cosmonauta completó 48 órbitas. Su nacionalidad: soviética.

La historia de Tereshkova ilustra una realidad que sigue vigente en la Rusia actual, a casi tres décadas de la caída del comunismo. De acuerdo a datos de la UNESCO, 29% de la población mundial que trabaja en investigación científica son mujeres. En cambio, en Rusia, la estadística es de 41%.

Para hacer un contraste mejor definido, en una nación del primer mundo como el Reino Unido, 4% de los inventores son mujeres, mientras que en Rusia es el 15%. Todavía quedan muchos obstáculos que superar para alcanzar la igualdad entre los sexos, pero es evidente que el gigante del viejo continente va por buen camino.

No hay duda de que Rusia está despertando la imaginación de las niñas. Brindar creatividad al salón de clases con aplicación práctica y enfatizando la relevancia de estos temas, centrándose en el lugar de trabajo, podría ser el camino a seguir para aquellos países donde las niñas están actualmente muy rezagadas”.

Palabras de Julian Lambertin, director de una agencia de investigación que fue reclutado por Microsoft para averiguar por qué no hay tantas mujeres en los terrenos de la ciencia y la tecnología.

De acuerdo a un estudio en el que se realizaron entrevistas con 11,500 niñas y adolescentes por varios países de Europa, los resultados demostraron que cuando llegan a los 15 años de edad, el interés en materias de CTIM cae dramáticamente. CTIM es un acrónimo que significa ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

¿A qué se debe esta caída? Lambertin cita como los principales culpables a los estereotipos de género, escasos modelos a seguir, presión social y una falta de apoyo por parte de padres y maestros. ¿Pero por qué Rusia es la excepción? La BBC platicó con algunas mujeres que han destacado en estos terrenos dominados por el hombre.

Irina Khoroshko, de 26 años de edad, se desempeña en la ciencia de datos en una institución financiera de Moscú. Su función principal en este empleo es la construcción de modelos analíticos para determinar la elegibilidad de un préstamo.

Mi profesora me inculcó el poder de los números y el cálculo, cómo te da la capacidad de predecir las cosas; en ese sentido el tema siempre se sentía mágico.”

Dijo Irina, quien a los 5 años ya se sabía sus tablas de multiplicar, y desde muy joven había sido alentada por su familia para poner todo su empeño en los números. Tal nivel de apoyo facilitó el camino para que estudiara economía matemática en la universidad.

Este entusiasmo en Rusia por las matemáticas no se refleja en el resto de Europa. De acuerdo a otro estudio realizado por el Departamento de Educación en el Reino Unido, las cinco palabras más citadas sobre matemáticas y física entre adolescentes fueron: masculino, ecuaciones, aburrido, fórmula, irrelevante.

Lambertin observa que la sociedad espera que los estudiantes destaquen en estas materias, sin importar el género. Es una disciplina heredada del sistema soviético, para el cual era de suma importancia superar a las naciones de Occidente en todos los ámbitos durante la Guerra Fría.

Alina Bezuglova encabeza una organización del sector tecnológico que conecta a jóvenes talentosos de Rusia con oportunidades de trabajo en el Reino Unido. A menudo organiza en Londres eventos de tecnología para mujeres aunque no ve la necesidad de hacer lo mismo en su tierra natal.

Se podría decir que es porque estamos descuidando el problema o porque no hay ningún problema en absoluto, y me siento más inclinada a pensar en este último. Comparado con el resto de Europa, simplemente no hacemos hincapié en las ‘cuestiones de la mujer'”.

La neutralidad de género en la educación técnica se daba por sentado en la era soviética, según Bezuglova. “Nunca pasó por mi mente en la escuela que, al ser una chica, no debería elegir CTIM, mientras que en el lugar de trabajo no veo mucho sexismo, más bien eres juzgado por tus méritos”.

Tal vez el resto del mundo pueda algún día ver más allá de las diferencias de género para distinguir lo que están haciendo bien en Rusia.

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