La música, la pasión de Eusebio Ruvalcaba

Eusebio Ruvalcaba fue autor de los cuentos Jueves santo y El despojo soy yo, así como de la novela Un hilito de sangre, llevada al cine en 1995. (Twitter @literaturainba, archivo)

Eusebio Ruvalcaba fue autor de los cuentos Jueves santo y El despojo soy yo, así como de la novela Un hilito de sangre, llevada al cine en 1995. (Twitter @literaturainba, archivo)

La música fue la pasión Eusebio Ruvalcaba. Valoraba la música de autores como Bach. Escribir era una actividad secundaria porque la consideraba espejo del quehacer musical.

Novelista, poeta, ensayista, dramaturgo y periodista, Eusebio Ruvalcaba nació en Guadalajara en septiembre 1951; tenía 65 años al momento de su muerte este martes 7 de febrero.

“El libro como una obra musical independientemente de cómo comience uno a leerlo por qué capítulo, por cuál de sus intersticios, pero creo que la lectura primigenia envía a uno hacia otra parte del libro y en la cabeza se concatena toda la emoción”, dijo en su momento Eusebio Ruvalcaba.

Ruvalcaba fue autor de los cuentos Jueves santo y El despojo soy yo, así como de la novela Un hilito de sangre, llevada al cine en 1995.

“Generalmente se filtra alguna emoción alguna anécdota alguna experiencia en lo que uno escribe, así sea el más simple cuento o los aforismos que tanto me gustan… Hay un camino que me ha funcionado y es arquitecturar el libro en mi pensamiento, es decir armar un proyecto en mi cabeza de cómo irle dando al libro una suerte de continuidad me preocupa mucho el lenguaje, mucho también la temática, es decir, para mí un libro debe mirar hacia la estructura y el estilo, y en esa medida conformar un libro que tenga cohesión y que le permita al lector al presunto lector que le permita armar en su cabeza el contenido del libro”, declaró Eusebio Ruvalcaba, escritor y dramaturgo.

Como asistente y coordinador de talleres de creación literaria, acumuló anécdotas.

“El primer taller al que yo asistí era un taller muy célebre muy famoso. Se llamaba el centro mexicano de escritores. Cualquier gran escritor mexicano pasó por ahí porque todo mundo quería estar en ese taller, imagínense, el propio Juan Rulfo fue becario, Jaime Sabines, Emilio Carballido. Hubo dos escritores jóvenes que solicitaron una beca y no se las dieron, uno de ellos fue un narrador portentoso mexicano, Luis Spota y el otro que también batearon. Entonces, él solicitó la beca, yo la tuve en mis manos, decía: yo Gabriel García Márquez me comprometo a escribir una novela y era la descripción de 100 años de soledad y no le dieron nada”, compartió Eusebio Ruvalcaba.

Además de dedicarse a la literatura, fue editor, corrector de estilo, director de suplementos y secciones culturales. Como dramaturgo, montó obras como La visita y Bienvenido, papá. Fue colaborador de revistas y diarios como Cronopio, El Día, La Mosca en la Pared, Milenio y Revista Mexicana de Cultura. Entre otros, recibió los premios de Cuento El Nacional 1977, Punto de Partida de Teatro 1978 y Nacional de Cuento San Luis Potosí 1992… Eusebio Ruvalcaba amaba a los perros.

“No saben ustedes cómo admiro a los perros de verdad, cómo los quiero, y se prestan mucho para escribir sobre ellos, los perros tienen tantas virtudes que de pronto se revelan ante uno ante los ojos, descubre un amor tan profundo, me dan envidia porque se orinan donde quieren”, declaró Eusebio Ruvalcaba.

A través de un mensaje en redes sociales, el presidente Enrique Peña Nieto envió sus condolencias y lamentó el fallecimiento del escritor.

 

Con información de Mario Villanueva

Vm,

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