¿Hablas con tus mascotas? Según la ciencia, esto es una señal de inteligencia

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(AP Photo/Chris Pizzello)

Por lo general, es fácil comprender a las personas que adquieren una mascota porque les hacía falta un compañero en el hogar. Pero cuando algunos entablan conversaciones con el perro o el gato como si fueran seres humanos, entonces no es raro que haya gente que se extrañe por este comportamiento.

A pesar de los prejuicios, hay estudios que confirman que esta costumbre de hablar con nuestras mascotas está vinculada al nivel de inteligencia social. No se refieren a las órdenes que dictamos como “¡siéntate!” o “¡da la pata!”, sino la comunicación ordinara, como si fuera con un amigo.

Históricamente, la antropomorfización ha sido tratada como un signo de infantilidad o estupidez, pero en realidad es un subproducto natural de la tendencia que hace que los seres humanos sean inteligentes en este planeta. No hay otra especie que tenga esta tendencia.”

Palabras del Dr. Nicholas Epley, profesor de la Universidad de Chicago que ha investigado el antropomorfismo en el comportamiento humano.

¿Qué es el antropomorfismo?

Es un fenómeno que ocurre cuando le asignamos características humanas a los animales, a las plantas, o incluso a objetos inertes. Si alguna vez le has puesto un nombre a tu coche o le pegas al volante y le gritas porque no arranca, estas son formas de antropomorfismo.

Se trata de un fenómeno sumamente común y a menudo lo hacemos sin darnos cuenta, pero ¿por qué lo hacemos?

Esto se debe a tres razones:

1. Estamos condicionados a ver rostros por doquier. A este fenómeno psicológico se le dice pareidolia. ¿Alguna vez has leído los reportes de gente que ve el rostro de la Virgen María en un pan tostado o en una papa? Así es, pareidolia.

2. Les atribuimos una mente capaz de inteligencia a las cosas que nos gustan. Si el gato puede hacer sus necesidades en una caja de arena, obviamente será capaz de simpatizar cuando le cuentes sobre tu día en la oficina.

3. Todo lo que nos parece impredecible tendemos a humanizarlo. Por ejemplo, cuando la señal de internet se cae o hay problemas de conexión, no es raro que algunas personas “regañen” a su teléfono o lo azoten contra el piso, como si esto hiciera que un aparato se comporte mejor en el futuro. ¿Qué le podrías decir a tu smartphone cuando todo funciona correctamente?

Aunque nos guste burlarnos de semejantes situaciones, en realidad estas son señales de un alto nivel de inteligencia social. Dice el Dr. Epley:

Cuanto más a menudo nos relacionamos con otras mentes humanas, y cuanto más profundamente y con éxito leemos otras intenciones humanas, más socialmente inteligentes nos convertimos.”

Así es, incluso cuando humanizamos a nuestras mascotas.

En lo relativo a los perros, la ciencia ya comprobó que estos animales son capaces de comprender lo que les decimos. Al atribuirle características humanas, nuestro vínculo con la mascota es todavía más fuerte, lo que nos permite estimular nuestra inteligencia social, o sea, la capacidad de relacionarnos entre unos y otros.

Ya sea un perro, un canario, una computadora o un bonsai, la comunicación aumenta la capacidad cognitiva del ser humano, no importa si nuestro interlocutor es incapaz de responder y seguirnos la conversación.

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Via Daily Mail.

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