Gorditos, pero ¿felices? De la obesidad y la depresión en México

(Photo by Hulton Archive/Getty Images)

El Earth Institute de la Universidad de Columbia en Nueva York elaboró una lista para la ONU en 2016: ¿Cuáles son los países más felices y más infelices del mundo? Fueron analizados 156 países. Dinamarca y Suecia son los países más felices del mundo y los más infelices son los más golpeados por la guerra, las crisis económicos, las hambrunas y el cambio climático: Siria, Burundi, Tanzania, Ruanda, Liberia, Togo, Madagascar y Benin. Se determinaron los índices de felicidad de cada país preguntando a las personas que califiquen su vida del 0 al 10. ¿Dónde se encuentra México? En el lugar 21. ¿Realmente formamos parte del 13% de los países más felices del mundo junto con los más ricos?

Por otro lado, el Índice de Felicidad Mundial del Foro Económico Mundial determinó que Costa Rica es el país más feliz del mundo, ¿y el segundo? ¡México!, uno de los países con mayor brecha económica en el mundo. El FEM determinó los índices de felicidad según el bienestar, la huella ecológica, desigualdad y servicios básicos de salud. ¿De verdad somos parte del 1% delos países más felices del mundo junto con Costa Rica?

¿Realmente felices?

En 2014, más del 33% de la población mexicana mayor a 7 años ha sufrido alguna vez de depresión: 34.85 millones de personas.

La depresión en niños no es rara. De hecho, en CDMX, el lugar en donde más se presenta la depresión en niños, 53.65 de cada 100 mil lo padecen. Desde los 10 hasta los 14 años, en CDMX, la cifra se duplica.

A nivel nacional, 40 de cada 100 mil adolescentes de 15 a 19 años padecen depresión; 44.4 de cada 100 mil en personas de 20 a 24 años; 60.9 de cada 100 mil en personas de 25 a 44 años y 108.3 personas de cada 100 de 45 a 49 años de edad. El número aumenta paulatinamente hasta el grupo etario de 60 a 64 años de edad con 145.2 por cada 100 mil personas.

Las cifras pueden parecer bajas, pero cuando se comparan con cifras internacionales son altas. Según la Organización Mundial de la Salud, 350 millones de personas en el mundo padecen depresión. Los mexicanos que alguna vez han padecido depresión representa el 10% a nivel mundial. Los mexicanos que padecen de manera constante representan el 1% de la población mundial.

(Photo by Justin Sullivan/Getty Images)

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La depresión, según la OMS, es la causa principal de la discapacidad laboral. Los síntomas son miedo, apatía por el entorno, tristeza, fatiga, sentimiento de culpa, dificultad para dormir, sentimiento de minusvalía, falta de interés laboral.

México no está exento de la depresión, pero puede parecen también una exageración presuponer que es de los más felices del mundo.

¿Gordito pero feliz?

Otro problema en México, aun más grave, es la obesidad. Puede haber gorditos felices, pero ciertamente no están en situaciones saludables, lo que podría llevar a la infelicidad por la carencia de bienestar física.

México sí ocupa un primer lugar, por lo menos en América Latina, la de obesidad: 70% de los adultos tienen sobrepeso u obesidad. México ocupa el primer lugar en obesidad infantil. México duplica el promedio global de sobrepeso u obesidad. Además, el sobrepeso afecta a las personas más pobres de la sociedad, y el hecho de tener sobrepeso no excluye la situación de desnutrición.

(Photo by John Moore/Getty Images)

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El problema de la obesidad en México comenzó a ser alarmante en la década de 1980. Antes de ello, el problema alimenticio de mayor importancia era la desnutrición.

Estos son algunos datos sobre la obesidad en México:

  1. 42.6% de los varones mayores a 20 años presentan sobrepeso de los cuales el 26.8% presenta obesidad.
  2. 37.5% de las mujeres mayores a 20 años presentan obesidad de las cuales el 35.5% presenta sobrepeso. Sí, los valores se invierten.
  3. 30% de los menores de edad en el país presenta sobrepeso u obesidad.
  4. 1 de cada 5 muertes en México son por diabetes.

Teniendo la población infantil con un porcentaje de obesidad más alta en el mundo, las políticas públicas en materia de alimentación deberían intensificarse. Una población bien nutrida y sin problemas de alimentación no sólo tiene beneficios individuales, sino colectivos. El goce de la buena salud puede tener repercusiones positivas para el sentimiento de felicidad en la población. Deberíamos cambiar el dicho: sanitos y además felices.

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