Del sueño americano a la pesadilla de perderlo todo

Aspectos de la frontera México-Estados Unidos. (Getty images, archivo)

Aspectos de la frontera México-Estados Unidos. (Getty images, archivo)

El sueño americano para muchos connacionales es efímero. Rafael es nativo de la Ciudad de México; hace 14 años se fue de indocumentado a Estados Unidos.

Como la mayoría me fui de mojado. Me crucé por el desierto, tardé cuatro días en llegar. Primero llegamos a Chicago con unos amigos, de ahí me moví a Nueva York con un pariente, pero no me gustó Nueva York y luego localicé a otro familiar y me invitó a irme a Tennessee”, dijo Rafael Pérez Tapia, migrante deportado de Estados Unidos.

A los pocos días de haber llegado a la Unión Americana, Rafael comenzó a trabajar. Pintó casas e instaló baños, losetas y pisos. Su primer pago, recuerda, fue de mil 200 dólares.

Me pagó y yo le dije a mi compa (sic), con eso vamos a comprar la herramienta y él hasta me dijo una palabra –Estás loco- me decían chilango, le digo por qué y me dice –Porque te avientas así, a la …- y le digo –Así es, ya estamos aquí, lo más difícil es estar aquí y entonces agarramos y fui a comprar mi herramienta”, recordó Rafael Pérez Tapia.

Tras cinco años de intenso trabajo, Rafael tuvo la oportunidad de iniciar su propio negocio en el ramo de la construcción. Sus primeros trabajos fueron pequeños, pero poco a poco el sueño americano se fue convirtiendo en una realidad.

En menos de medio año yo ya tenía mis camionetas, ya tenía mi compañía y ya estaba arreglando mi casa aquí porque a mí siempre me ha gusto que mi familia viva bien, mi esposa y mi esposa deben vivir bien”, agregó Rafael Pérez Tapia.

“Rafaello” fue el nombre que le dio a su empresa y así el negocio fue prosperando hasta llegar a tener entre su cartera de clientes a compañías reconocidas internacionalmente.

Rafael Pérez Tapia trabajó 14 años en Estados Unidos. (Noticieros Televisa)
Rafael Pérez Tapia trabajó 14 años en Estados Unidos. (Noticieros Televisa)

“Yo le trabajé a una chocolatera, le llegué a poner 12 mil pies cuadrados de loseta y todavía me faltaron como seis mil. Le trabajé a varios restaurantes de comida rápida y a pizzerías. Las renovábamos, la ventaja que había aquí es que no había problemas para los pagos, para la gente y para uno. Nunca tuve problemas de esa índole”, compartió Rafael.

La vida le sonreía a Rafael, pero su prosperidad terminó abruptamente el 5 de enero de 2017.

Rafael le deba indicaciones a sus 20 trabajadores cuando llegaron los agentes de migración.

Ya no nos dejó movernos de ahí. A mí me dijo que apagara mi camioneta porque ya no la iba a ocupar. Apagué la camioneta, la cerré, nos empezaron a tomar huellas y nos llevaron a todos”.

45 días después de su detención, El chilango, como le llamaban sus amigos, fue deportado a México.

Enfrentándose a su nueva realidad y con la advertencia judicial de que si intentaba regresar a Estados Unidos sería encarcelado por ocho años, llamó a sus amigos para recuperar su capital, es decir, el dinero de sus cuentas, sus autos y algunos otros bienes de valor.

Para su desgracia confió en las personas equivocadas, quienes le robaron todo su patrimonio.

Ya me enfermé aquí. He estado bien malo. Primero me dio la gripa, del estómago, es la fecha que no me recupero. Hay ratos en que caigo en depresión”, concluyó Rafael Pérez Tapia, migrante deportado de Estados Unidos.

El caso de Rafael no es único. Debido a lo súbito con lo que se llevan a cabo las detenciones de migrantes en Estados Unidos, las personas son deportadas únicamente con lo que traen puesto. Por esto es importante seguir estas recomendaciones:

Lo primero que debes hacer, yo te diría hoy, es tener un poder. General un poder para dárselo a alguien de tu confianza. Un poder que le permite representarte para traspasar o para vender esa vivienda. Si tu deseo es venderla, que te represente para poder retirar tus cuentas de banco o que te represente para poder traspasar o vender el carro”, explicó Mario di Costanzo, presidente de la Condusef.

Ahora Rafael y su familia esperan que el Gobierno de la Ciudad de México les otorgue un apoyo económico de hasta 85 mil pesos para iniciar de nuevo.

Apoyarles con recursos económicos para hacer talleres, para hacer cocinas económicas, para poner una cafetería, para poner a lo mejor un taller, para hacer sillas, para hacer mesas, para arreglar carros, otros se decidan a hacer patinetas, por decir algo. Entonces el gobierno de la ciudad les apoya con diferentes cantidades según sea el proyecto que ellos presenten”, dijo Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades.

Así, con todo lo material perdido, Rafael deberá comenzar desde cero, aquí, en México, donde las condiciones no son las mismas.
Con información de Bogdán Castillo.
Vm,

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