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Contra el hackeo a Estados Unidos, la expulsión de diplomáticos rusos

(Photo by Chip Somodevilla/Getty Images)

El 29 de diciembre de 2016 Obama expulsó a 35 diplomáticos rusos en Estados Unidos por intentar influenciar en las elecciones presidenciales de 2016. Se declaró en Estados Unidos que el GRU, la unidad rusa de inteligencia militar más poderosa, había ordenado ataques contra el Comité Nacional Demócrata con el apoyo del gobierno ruso para beneficiar a Donald Trump. El FBI y el Departamento de Seguridad Nacional publicaron pruebas de ciberactividad rusa.

Además, no sólo los diplomáticos recibieron una sanción, sino que también tres compañías y organizaciones, el Centro de Tecnología Espacial, Zerosecurity o Esage Lab y la Organización Asociación Profesional No comercial de Diseñadores de Sistemas de Procesamiento de Información, el cual se piensa que es una organización que capacita hackers. Las sanciones que Obama ordenará contra estas personas y organizaciones no serán publicadas, según el mismo presidente.

La decisión, claramente, es hostil para las relaciones Estados Unidos-Rusia. Las relaciones de Obama con Rusia no han sido buenas durante su administración y la expulsión de las representaciones rusas en Estados Unidos puede ser uno de los últimos actos políticos que pueda ejercer Obama como ejecutivo.

La embajada rusa en Londres respondió a la expulsión de los agentes rusos en estados unidos con un meme con la imagen de un pato y la palabra «lame», es decir, «chafa».

Trump ahora debe decidir si levantará los castigos contra las agencias rusas de inteligencia a partir del 20 de enero de 2017. Putin, por su lado, decidió no expulsar a los diplomáticos estadounidenses de Rusia, decisión que Trump celebró, y en desacuerdo con la opinión del secretario del exterior ruso, quien declaró como personas no gratas a 35 diplomáticos estadounidenses en Rusia. A través de la página oficial de Kremlin, Putin dijo que «tomarán los pasos necesarios para revivir las relaciones rusas-estadounidenses basándose en las políticas que la administración de Trump buscará ejercer».

Se sabe que las relaciones entre Trump y Putin son buenas. Ambos se han halagado y felicitado mutuamente por sus decisiones políticas. Ambos han declarado que quieren revivir las relaciones ruso-estadounidenses, revirtiendo así las malas relaciones que tuvieron Bush y Obama durante sus administraciones. Estos últimos dos, cuando comenzaron a gobernar, también propusieron establecer buenas relaciones con el Kremlin, pero el desarrollo de las relaciones políticas entre los países no arrojaron el resultado que esperaban.

Los antecedentes

Se piensa que dos hackers financiados por el gobierno ruso hackearon los servidores del Comité Nacional Demócrata antes de las elecciones estadounidenses del 9 de noviembre de 2016. También se acusa al gobierno ruso de respaldar los ciberataques a Hillary Clinton. El argumento es que al respaldar los rusos estas actividades, apoyaron la candidatura de Donald Trump.

Donald Trump, ya desde uno de los debates previos a la elección no ha dado por hecho y no ha aceptado que Rusia haya intervenido en su campaña ni en el proceso electoral. Claro, aceptar lo anterior hubiera desvirtuado su campaña y ulteriormente su victoria. Es más ha dicho que es ridículo decir que Rusia ayudó en su campaña.

Independientemente del resultado de la elección, los correos filtrados mostraron una estrategia oculta del Partido Demócrata contra uno de los candidatos más añorados de las elecciones, Sanders. El voto a favor de Trump fue fulminante según el sistema electoral estadounidense y no fue solamente provocado por un hackeo. El margen de diferencia en votos electorales habla por sí mismo. La información filtrada mostró las inconsistencias en la política interna del Partido Demócrata y el apoyo que le brindó a Clinton por encima de otros candidatos.

(Photo by Chip Somodevilla/Getty Images)

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